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martes, 2 de enero de 2007

Siddhartha

Hoy he ido al cine a ver Siddhartha, película del año 1972 basada en la novela con el mismo título de Hermann Hesse, que ahora están poniendo en el Verdi Park y que hacía días que tenía ganas de ver.
Esta película le va como anillo al dedo a nuestras reflexiones de estas últimas semanas sobre la búsqueda del propio camino, de la felicidad...
No voy a decir nada de ella por ahora, por si alguno de los que vivís en Barcelona la va a ir a ver, me esperaré un par de semanas.

martes, 3 de octubre de 2006

Agua

Ayer hablé de una película (ya sabéis que soy muy peliculera, y en todos los sentidos de la palabra), y hoy también. Os recomiendo Agua, una película india que no entiendo como no la han doblado y la proyectan en cines para el gran público, porque estoy segura que tendría muchísimo éxito, es un pedazo de dramón romántico con trasfondo histórico, tras la que acabas con el corazón encogido y la lagrimilla a punto de escaparse pero el mismo tiempo con la sensación de que hay esperanza. No explico más, tenéis que ir a verla, yo ya he ido dos veces al cine a verla.

lunes, 2 de octubre de 2006

Puente aéreo con la estepa mongola

Ayer fui a ver “El perro mongol”. La película te muestra la vida bucólica y pastoril de una familia actual de nómadas mongoles que viven allí solos en medio de la estepa, con sus cabritas y su casita desmontable, tan felices, viviendo al margen del progreso, que por un momento la urbanita que hay en mí deseó formar parte de aquella familia (sí, pero sólo por un momento, eh...) Pero lo que realmente me fascinó, fueron los niños, siempre sonrientes, tan monos con sus coletitas tiesas para arriba, que se divertían simplemente cantando y saltando encima de una caja o recogiendo estiércol seco, que escuchaban embelesados la fábulas fantásticas que les contaba una abuela arrugada y reflexionaban sobre el sentido de la vida… Y claro, no pude sino compararlos con las personitas con las que me enfrento a diario, y pensé que dentro de mis alumnos sobreexcitados con tanto imput televisivo-internético-playesteishon debía haber unos niños encantadores como aquellos, pero que, tal y como ya dijo Rousseau, la sociedad los había corrompido. Y entonces, tuve una iluminación. En vez de hacer tanto intercambio con Francia, lo que habría que hacer es enviar a nuestros alumnos una temporadita a que recojan alegremente estiércol seco en mitad de la estepa mongola, a ver si recuperan la ingenuidad y la capacidad de estar sentaditos calmados escuchando. (Moraleja: hoy he castigado a 5 alumnos a quedarse al acabar las clases a copiar estúpidamente el libro de francés. Como no nos pongan puente aéreo con la estepa mongola, me quedan muchos días de quedarme yo también castigada con ellos al acabar las clases)