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lunes, 31 de marzo de 2008

Body and Soul - En las cartas V


Aunque eran las siete de la mañana, ya hacía un calor para morirse. Y el día prometía, porque en la peluquería me esperaba el aire acondicionado estropeado, y podía poner la mano en el fuego a que los técnicos, que llevaban tres días dándome largas, no vendrían a arreglarlo. Pero yo me desperté contenta. Elegí un top de tirantes naranja fresquito para ponerme bajo la bata, sabiendo que iba a sudar la gota gorda. Hacía semanas que estaba de buen humor, por nada en especial, y por todo el general. La peluquería nos iba muy bien, no hacía nada espectacular con mi vida, pero me sentía bien conmigo misma. Hacía mucho que no había visto a Miguel, que había dejado de venir a la peluquería a cortarse, aunque sí que me iba enterando de algunas cosas de él a través de Laura, a quien al final se lo conté todo. De vez en cuando me acordaba de él, ya no lo odiaba, pero recordaba perfectamente lo mal que se había portado conmigo. En cualquier caso, prefería no volverlo a ver más, que la carne es débil y la mente, aún más. Al parecer, Sonia no se llegó a enterar, pero yo seguía sin poder atenderla y lo hacía Susana.

Después de desayunar, volví a llamar al técnico, a sabiendas de que me iba a tomar por el pito del sereno, como así fue, pero había que insistir. Fui a los chinos y compré cuatro ventiladores y unos cuantos abanicos y tuvimos la puerta de par en par todo el día, pero la calor allí no se podía aguantar. Aunque nosotras le echamos valor y alegría al asunto, y a las cuatro de la tarde en plena calorina, hasta hicimos imitación de los Locomía acompañadas de dos clientas septuagenarias.

Por la noche, antes de cerrar, salí a tirar las basuras.

Mientras estaba echando los plásticos en su contenedor, de repente, algo me hizo girarme, y vi que estaba esperando detrás de mí un chico con chancletas de la playa, pantaloncete del Barça y camiseta de los Mojinos Escocíos que sujetaba en la mano una bolsa del Mercadona llena de plásticos. Al girarme, me sonrió y yo le sonreí. Le brillaban los ojos, estaba despeinado, como un niño travieso, aunque él tenía cara de niño bueno. Me pareció guapísimo.

- Perdona..., ¿tú sabes dónde puedo encontrar una ferretería por aquí cerca? – me dijo cuando yo ya me iba.
- Pues mira, hay una en la calle Jabonería, giras allí en la esquina a la derecha y es la segunda, es paralela a esta.
- Vale, gracias... es que, cuando se llega nuevo a un sitio, hasta que no pasa un tiempo, va uno más perdido que un pulpo en un garaje.
-Sí, je je. ¿Te has comprado un piso aquí?
- No, no... es de alquiler, pero voy a hacer unos arreglos y voy a pintar...
- Claro... – sin saber cómo continuar
- Bueno... pues.... ya nos...
- ...Por cierto, que una de las cosas más importante es saber donde hay una buena peluquería, así que te informo que la mejor es aquella de allí...
-¿Dónde? Aquello que dice, bodi... algo en inglés, ¿no?
- Sí, Body and soul. Muy internacionales somos... viene la crem de la crem a peinarse...
-Pues sabes qué te digo, que si tenéis aire acondicionado voy mañana a cortarme y de paso echo un rato al fresco, que en mi piso no se puede estar...
-Claro que tenemos aire acondicionado, tú qué te crees, que mi peluquería es de categoría...
-Vale, pues entonces, mañana me voy a pasar después de comer que es cuando hace más calor...
- Realmente tendrías que ser muy gafe para que el día que vinieras estuviera estropeado...
- Entonces, ¿tú eres peluquera...?
- Sí...
- Pues si tú estás ahí, debe haber cola de tíos sólo para verte a ti...
- Ja ja, no tanto...
- Bueno, pues mañana voy a poner mi cabeza en tus manos... Sobre todo, no te olvides de poner el aire acondicionado...
-No te preocupes, será lo primero que haga en cuanto llegue...

Cuando volví a entrar en la peluquería, la vista se me fue hacia una caja de guantes, del tipo de los que utilicé para ponerle el tinte a la señora Pepa cuando vi a Miguel por primera vez, que no recordaba haber dejado sobre uno de los peinadores, y leí: “guantes de látex”.

domingo, 30 de marzo de 2008

Body and Soul - En las cartas IV


Necesitaba hablar con Mariluz, la mujer que me había echado las cartas dos años antes. La llamé al móvil varias veces pero siempre estaba apagado. Le dejé dos mensajes desesperados en el buzón de voz pero no me devolvió la llamada. Necesitaba verla como fuera, así que, decidí presentarme en el piso en el que me había echado las cartas. Llamé al interfono y nadie me contestó, aunque bajo su timbre seguía estando el papelillo pegado con celo al portero automático con su nombre escrito a mano. Aprovechando que un vecino salió, subí al piso, pero tampoco me abrieron. Bajé a preguntar por ella a la mercería de al lado y por fin supe algo. Se había ido al pueblo hacía unos meses a cuidar de su madre enferma, y sabían por una vecina del barrio que estaba en contacto con ella que su estancia allí iba para largo.

Volví a casa y me metí en la cama exhausta y aturdida, dándole vueltas a qué debía hacer con Miguel, y en seguida me venció el sueño. Y él me reveló la respuesta. Soñé que estaba en la peluquería lavándole la cabeza a la señora Pepa, me giré un momento para coger el champú, y al darme la vuelta, ya no era la señora Pepa quien estaba sentada en el lavacabezas sino Mariluz, aquella mujer menuda de mediana edad, de ojos profundos y sonrisa tranquila.

-Te he estado buscando como una loca, Mariluz...
-Ya te dije que te alejaras de quien no se quisiera a sí mismo.

Y al acabar de pronunciarlo, me desperté con un sobresalto sentándome en la cama. Esa frase me la había dicho cuando me leyó las cartas, pero en aquel momento no entendí lo que quería decir, y se perdió en un rincón de mi memoria. Era verdad, Miguel no se quería a sí mismo, y cuando uno no se quiere a sí mismo, no puede querer a nadie.

Al día siguiente, al llegar a la peluquería le dije a Susana que estaba decidida a no volver a ver nunca más a Miguel. Acordamos cerrar a mediodía, porque no venía mucha gente y ya tampoco nos hacía falta, y de paso me impedía a mí misma la posibilidad de encontrarme a solas con él. Entonces, empecé a odiar a Miguel con toda mi alma. Ni siquiera le di una explicación. Al principio quise escribirle un mail envenenado de rencor, pero al ponerme, me aturullaba con mil ideas y no sabía por dónde empezar. Él me enviaba mails preguntándome qué estaba pasando y volviéndome a declarar su amor como al principio. Al leerlos, pasaba del odio a la esperanza de que quizá pudiéramos estar juntos, pero en seguida se me escapaban las lágrimas, amargas de saber que en realidad no me quería, ni me iba a querer. Una noche, mientras bajábamos la persiana de la peluquería, lo vimos apostado en su coche esperando, y nos escapamos en sentido contrario. También vino una última vez a la peluquería a cortarse. No habló en todo el rato. Tenía los ojos inyectados en sangre. Lo atendió Susana. Al marcharse dejó una hoja de papel doblada. Era una carta, me decía lo mismo que en los mails, y además, me daba su móvil para que lo llamase. Pero yo ya no quería nada de él, y no por la frase soñada de Mariluz, sino porque ahora era yo quien tenía claro que Miguel no era el tipo de persona que yo quería.


El desenlace, mañana.
(No sé qué pasa últimamente, que el final feliz siempre llega en el capítulo V, ¿será una señal...?)

lunes, 24 de marzo de 2008

Body and soul- En las cartas III

Así empezó lo que yo siempre aseguré que jamás haría, liarme con un hombre casado. Desengáñate, no la va a dejar” y “si se lo hace a ella, te lo puede hacer a ti”, eran dos de mis sentencias preferidas susurradas al oído de clientas que, aprovechando el ruido ensordecedor de los secadores, me habían confesado tantas veces sus historias, calcadas a la que yo estaba viviendo, como si todas hubieran estado escritas bajo el mismo papel carbón. Pero yo me repetía que lo nuestro era diferente, y la frase “te encontrará con plástico en las manos” me acompañaba día y noche, como si la llevara tatuada en el pensamiento.

Venía los miércoles a la hora de comer, se lo tuve que contar a Susana porque cerraba la peluquería. Desde el principio me dijo que me estaba equivocando, que Miguel le daba mala espina, que le sacaba de quicio su extremada educación, que no le hacía ni pizca de gracia su humor tan correcto, que ese tipo de persona que nunca tiene una salida de tono en público y que siempre dice lo adecuado en el momento preciso, sólo puede esconder algo malo. Pero cada miércoles me encubría.

Al principio, Miguel siempre aparecía por la puerta sofocado, venía corriendo, me abrazaba y me aseguraba que estaba viviendo un infierno, que se sentía fatal mintiéndole a su mujer, pero que ya no la quería, que quería estar conmigo todos los días de su vida... Pero.... que si la niña estaba enferma... que si Sonia lo estaba pasando mal... que si no las podía dejar solas en un momento tan difícil... Sin embargo, las últimas veces, nuestros encuentros se resumían en un "cuánto te he echado de menos”, lo hacíamos, y él volvía a con prisas a la oficina. Yo no tenía su móvil, durante la semana nos comunicábamos por mail, aunque él sólo escribía desde el trabajo.

Cuando venía su mujer a la peluquería, no tenía estómago para atenderla yo, así que, lo hacía Susana. Yo me esforzaba por que me cayera mal, me imaginaba que era una mandona y una pérfida, una tipa insoportable y que ella misma le ponía los cuernos a él, y vete tú a saber si la niña era realmente de Miguel, así que, se merecía lo que le pasaba... Pero si en algún momento me atrevía a mirarla de reojo en el espejo, me daba cuenta de que Sonia tenía los ojos cansados porque la niña no le dejaba dormir, pero las ojeras le desaparecían cuando le preguntaban por su hija y los ojos le brillaban al hablar de ella a pesar de las noches en vela. Yo me esforzaba en odiarla, pero me lo ponía difícil....

Y un día, pasó lo que tenía que acabar pasando. Era un domingo por la tarde, salí con Laura a pasear por el centro y cuando vi a la familia feliz con el carrito, se me cayó el alma al suelo, y fue casi literal, porque por un momento creí que de verdad me iba a desvanecer, y me agarré al brazo de Laura, disimulando con un gesto cariñoso y la empujé a mirar los tenderetes de los hippies. Pero no pude evitar que los viera y nos acercamos. Al vernos, Miguel se quedó un momento parado, pero en seguida reaccionó, disimuló tan bien, que hasta me dio miedo por un instante. Después de los saludos y los besos reglamentarios, se inició una conversación en la que yo no podía participar porque no me salía la voz, y entonces Miguel se agachó y le dijo a la niña:

-Mira, Alba, esta es Marina. Ma-ri-na. Es la peluquera de la familia, le corta el pelo a mami y a papi. Y también te lo cortará a ti.

Cómo podía actuar tan normal, cómo pudo hacer aquel comentario, cómo podía estar tan seguro de que yo no montaría un numerito allí y destaparía el pastel, cómo podía ser tan cínico...

La siguiente vez que nos vimos, después de hacerlo sin apetecerme, aunque tampoco se lo dije, le insistí en que lo estaba pasando muy mal, que necesitaba que habláramos, y él me contestó que no se podía quedar más rato, que tenía que volver rápido a la oficina, que se lo contara por mail y que me contestaría al día siguiente, que aquel día tenía mucho trabajo. Y me dio un veloz beso de despedida. Me sentí una auténtica fulana.

Cuando llegó Susana, me encontró sentada en el suelo del cuartillo llorando a lágrima viva, ahogándome en sollozos... No era la primera vez, los últimos miércoles yo me había quedado siempre llorando al salir él por la puerta, sólo que esta vez sentí que había tocado fondo, que no podía más, que la historia con Miguel me estaba destrozando.

-Marina, esto no puede seguir así. Pero no ves que esto no va a ninguna parte y te está haciendo daño. ¡No la va a dejar, a ver si te enteras ya! Y mira, te digo una cosa, o cortas tú con él, o el miércoles que viene te juro por mis muertos que me quedo aquí esperando y le digo en su cara que es un cerdo y que se ocupe de su mujer y de su hija, que es lo que tiene que hacer en vez de ir por ahí de flor en flor...
-No digas tonterías...
-¿Tonterías...? Tonterías las tuyas que te has vuelto loca con las memeces que te dijo una tarada, o mejor dicho, una estafadora que te tiró las cartas y tú te la has creído con los ojos cerrados.
-No es una estafadora, ni una tarada...
-No, tienes razón, la tarada no es ella sino tú que te la crees...

No se lo dije a Susana, pero decidí que tenía que volver a ver a Mariluz, la mujer que me había echado las cartas.

Continuará... si no puedo para el viernes, el lunes que viene....

domingo, 16 de marzo de 2008

Body and Soul – En las cartas II


Que ya tenga pareja, esté casado e incluso con niños son posibilidades que una tiene que plantearse siempre que conoce a un hombre. En la jungla de la soltería, entre los alérgicos al compromiso, los emparejados que van por la vida en plan busco y comparo, los que no tienen claro en qué acera recalar y los simplemente más raros que un perro verde, una tiene que andarse con mil ojos. Pero de él, ni por un momento me quise plantear como posibilidad que tuviera pareja. Me obsesionaba la frase “te encontrará con plástico en las manos” pensaba que sólo podía referirse a él.

No sabía qué creer, me daba rabia que me hubiera mentido, por momentos lo odiaba y lo maldecía, pensaba que no quería volverlo a ver nunca jamás y que si aparecía por la peluquería le pensaba tirar el secador por la cabeza... Pero seguidamente me decía que tenía que haber una explicación, que a lo mejor no era feliz con su mujer, que yo también me había equivocado con mis anteriores parejas, que todo el mundo tiene derecho a buscar con quien ser feliz... que él estaba predestinado a mí...

Pocos días después, mientras estaba peinando a Laura, me di cuenta de que sabía quien era su mujer. Estábamos hablando de Sonia, una compañera suya del trabajo que no era del barrio pero que venía a la peluquería por recomendación de ella, cuando me acordé de la conversación que había tenido con Sonia hacía unos días.

- Mi marido vino el otro día. Le cortaste tú, ¿no?
- Pues no... no lo recuerdo... a lo mejor lo atendió Susana...
- Desde luego, vaya cambio, menos mal que lo convencí para que dejara de ir al barbero ese horroroso al que iba que lo dejaba como a un monje benedictino...

Y mientras lo recordaba con espanto, Laura me preguntó.
- Oye, y el tío aquel del flechazo... ¿lo has vuelto a ver?
- Pues.... sí.... pero es que resulta que me he enterado de que está casado...
-¡Uy, va de retro Satanás! Mejor no meterse en líos...
- No, no... mejor no meterse en líos...
- Por cierto, ¿cómo se llamaba?
- ... Mmmm... Manuel...

Me dolió muy adentro, le acababa de mentir obscenamente a una de mis mejores amigas, e intuía que ese era sólo el principio...

Sonia me caía muy bien, era una chica majísima, había tenido una niña hacía un año, me había enseñado fotos de ella, me había explicado lo mal que lo habían pasado ella y su marido los primeros meses porque la niña comía poco y no dormía bien, no recordaba que nunca se hubiera quejado ni hubiera hablado mal de él, costumbre bastante habitual de las clientas de la peluquería.

Dos semanas después de verlo, Susana me dijo un día:
-Por cierto, te quería contar que ayer a mediodía, cuando te fuiste a comer, vi a ése que ha venido un par de veces, el que tiene a su padre en la misma residencia del marido de la señora Pepa, parecía como si quisiera entrar, pero no, sólo miró y pasó de largo, me pareció un poco raro...

Sabía que tarde o temprano iba a venir, y ahora ya podía estar casi segura de que cuando estuviera sola. Imaginé mil posibles conversaciones con él, mi interrogatorio, sus explicaciones, mi enfado, secadores que volaban, insultos, disculpas, perdón, besos... El día que vino, no fui capaz de decir nada de lo que había previsto.

-Necesito hablar contigo, Marina.
-Vamos dentro, al cuartillo.

Me dijo que desde hacía semanas no podía dejar de pensar en mí, que no sabía lo que le pasaba, que hacía tiempo que no estaba bien con su mujer, que con la niña todo había empeorado, que no sabía lo que hacer, que estaba hecho un lío, que se estaba volviendo loco...

Y a mí se me nubló el sentido. No dije nada. Nos miramos un instante en silencio y nos besamos.

Nos arrancamos la ropa y lo hicimos sobre la camilla de la depilación como si se nos fuera la vida.

La continuación, a la vuelta de Semana Santa...

domingo, 9 de marzo de 2008

Body and Soul – En las cartas I


No olvidaré nunca cuando vi por primera vez a Miguel. En ese justo instante estaba poniéndole el tinte con los guantes a una señora que, con las dos piernas estiradas, me señalaba con una mano los juanetes que deformaban sus pies descalzos. Al oír que se abría la puerta, giré la cabeza y cuando lo vi bajo el dintel, tuve la impresión de que lo conocía, pero no sabía de qué. Y en aquel momento me acordé de aquella frase:“No hace falta que lo busques, él vendrá a ti. Te encontrará con plástico en las manos”.

Me la había dicho dos años antes una mujer que me había echado las cartas, y no había vuelto a recordar aquellas palabras hasta entonces. Cuando decidí poner la peluquería con mi socia, tuve unos días de pánico al ser consciente de la responsabilidad y la cantidad de deudas que estaba a punto de contraer, y entonces Laura me propuso ir a ver a una mujer que le había echado las cartas a ella hacía un tiempo. Yo siempre había sido muy reacia a esas cosas paranormales, sentía entre escepticismo y miedo, pero lo que Laura me había contado que le había dicho aquella mujer me había impresionado mucho, así que, agarrándome a un clavo ardiendo, me atreví a ir. Yo no sé si se puede ver la vida de una persona en unas cartas, o si aquella mujer es muy lista y me caló entera sólo con verme, pero tengo que reconocer que aquella señora que habló sola durante una hora sin hacerme ni una sola pregunta y únicamente me pidió que barajara la cartas, hiciera tres montoncitos y luego los reuniera y se lo diera con la mano izquierada, me dijo cosas de mi vida pasada que era imposible que supiera, predijo hechos que me han sucedido después y me dio algunos consejos que me han ayudado mucho.

Me dijo que el amor no me iba a llegar aún porque primero tenía que dedicarme al trabajo, y que aparecería cuando fuera feliz con mi vida. Entonces pronunció aquella frase que había olvidado y recordé al ver a Miguel por primera vez y añadió: “Será un hombre bueno, y él sí te querrá de verdad”. Y, después de hacer una breve pausa mirando fijamente las cartas, continuó: “No volverás a dejar que ningún hombre te levante la mano”. Y al oírlo, me eché a llorar.

Desde que le empecé a lavar la cabeza hasta que se fue, estuvimos charlando todo el rato, era como si nos conociéramos de siempre, sus gestos y su manera de hablar me recordaban a alguien que no atinaba a saber quién. Hablaba de él en singular, y en un momento en el que dijo un “fuimos”, se corrigió a sí mismo y utilizó el singular.

Los días siguientes estuve fantaseando con él, incluso le conté entusiasmada a mis amigas lo que había sucedido. Al cabo de unos días se me pasó un poco la emoción, aunque cuando caminaba por la calle encontraba a muchos hombres que me recordaban a él y la frase "te encontrará con plástico en las manos" acompañando la imagen del momento que lo conocí, me rondaba a menudo la cabeza.

La segunda vez, llevaba toda la mañana inquieta, y sin saber por qué, miraba continuamente hacia la puerta al menor ruido. Pensé que me había tomado demasiado café. Cuando lo vi aparecer, me quedé sin habla, no hacía aún un mes que había venido a cortarse. Aquel día saltaban chispas entre los dos con sólo mirarnos. Yo me esmeré en hacerle mi mejor masaje de cabeza después de lavársela, lo dejé extasiado. Mientras le cortaba, buscábamos el roce todo el rato. Me preguntó si a todas horas teníamos tanta gente, y le dije que a mediodía casi no venía nadie, pero no cerrábamos y nos turnábamos mi socia y yo para ir a comer a casa.

Justo cuando lo estaba despidiendo en la puerta, entró la señora Pepa. Ella lo saludó muy efusivamente y él se quedó impávido. La señora Pepa le preguntó por su padre, que al parecer estaba en la misma residencia que su marido.

-Y tu niña, hay que ver lo guapa que es. ¿Tú has visto a su hija, Marina?
-No, no la conozco...
-Pues es más salá... y es igual de guapa que su madre...


Continuará el viernes...

jueves, 21 de febrero de 2008

Body and Soul- Ser o no ser V (¿... de victoria...?)

Parte III


Los días que siguieron fueron geniales, aunque no hablábamos nunca de nosotros como pareja, simplemente estábamos juntos, como si el mundo se hubiera detenido en el mes de agosto en China y no existiera ni antes ni después. Y aunque yo no quería pensar en nada más que no fuera lo que estaba viviendo en aquel momento, no podía evitar que a veces me asaltara al pensamiento su frase “no sé si podré volverme a enamorar”, que inmediatamente disipaba de mi mente. Porque yo sí que me estaba enamorando y no lo podía remediar.

Pero, cuando llegamos a Xi’an, la euforia que nos había acompañado durante el viaje se convirtió para mí en inquietud. Xi’an representaba casi el final del viaje, desde allí cogíamos el avión de vuelta para Beijing, al día siguiente él volvía a España y mi avión salía dos días más tarde. Yo estaba tensa, lo que quería preguntarle y no me atrevía me carcomía por dentro.

La penúltima noche, antes de coger el avión para Beijin, decidimos hacer una ascensión nocturna con linterna a las cumbres graníticas de Hua Shan, para ver la salida del sol por el pico sur. No éramos los únicos que lo hacíamos, e incluso por el camino nos encontramos puestecillos de té y refrescos para los excursionistas.

-¿Tú has subido alguna vez a la Mola de noche?- le pregunté linterna en mano
-Sí, hace un montón de años...
-Pues yo de noche no he subido nunca...
-Si quieres, podemos subir el primer fin de semana cuando volvamos- me dijo mirándome fijamente con sus ojos que hacía muchos días que habían dejado de ser tristes, y a mí me pareció que con aquello ya estaba todo dicho, que no hacía falta aclarar nada, y mi desazón de los últimos días desapareció.

Cuando días después nos despedimos en el aeropuerto de Beijin, me preguntó si alguien me iba a ir a recoger a Barcelona, y yo, que ya le había hablado de mi extensa familia, le expliqué que vendrían en pleno a recibir a la hija pródiga que se había ido por esos mundos de Dios, así que, quedamos que lo llamaría cuando llegara. En cuanto desapareció por la escalera mecánica, me entró pánico de repente. Pensé que tenía que preguntarle si me quería antes de que cogiera aquel avión, porque de hecho, en ningún momento habíamos hablado de nosotros ni del futuro, lo único que nos habíamos dicho era que íbamos a ir a la Mola de noche el fin de semana siguiente. Subí corriendo las escaleras mecánicas pero me encontré con una muchedumbre, intenté avanzar entre la gente pero me topé con gruñidos y quejas y acabé desistiendo.

Estos dos días que han pasado desde que se fue, me he debatido entre el desasosiego por no saber qué va a pasar cuando vuelva y la calma que me pedía algo muy dentro de mí.

Como antes de irse me dijo que me enviaría un mail en cuanto llegara, hoy he buscado un sitio donde conectarme. Y tengo un mail suyo. Me dice que lo primero que ha hecho al llegar a Sabadell y dejar la mochila ha sido ir a donde yo le dije que vivía a mirar mi nombre en el buzón, para asegurarse que de verdad existo y voy a volver.

martes, 19 de febrero de 2008

Body and Soul- Ser o no ser V (¿... de victoria...?)

Parte II

Lo conocí en el autobús para ir a ver la cuevas de Yungang, un sitio increíble del que ya te enseñaré las fotos. Cuando subí al autobús, en el que viajaban bastantes turistas, lo primero que vi fue a un tío con aspecto de occidental que miraba ausente por la ventana, y, sin saber porqué, me fui directa a sentarme en el asiento vacío que había a su lado. Te juro que fue del todo inconsciente, simplemente lo vi, y como si algo me empujara, fui para allá. Me senté a su lado y le dije en inglés: “Hi”, porque, claro, que me iba a imaginar yo de donde era, y él giró la cabeza hacia mí y me contestó esbozando una leve sonrisa al verme: “Hi”. Y entonces, yo añadí, por decir algo: “Does this bus go to Yungang grottoes?” , y él me respondió: “¿Eres española...?”, delatada por mi indisimulable acentazo espanish, claro... Imagínate la cara que se nos quedó cuando descubrimos que ambos éramos de Sabadell, y, no sólo eso, sino que, además, habíamos estudiado en el mismo instituto, aunque él es tres años mayor. Figúrate, irte a encontrar en un autobús que te lleva a ver unos budas tallados en cuevas en la otra punta del mundo a alguien que a lo mejor ha pasado junto a ti cientos de veces y que nunca has visto... Así que, visitamos juntos las cuevas mientras buscábamos más coincidencias en nuestras vidas, fue divertidísimo, me lo pasé genial...

De vuelta a Datong, al bajar del autobús, nos quedamos un poco cortados sin saber qué decir, y lo noté de repente un poco raro, diferente de como había estado todo el día, como frío, le dije que yo al día siguiente me iba de Datong y cogía un autobús a las 6 de la mañana para ir a Taihuai, en la cordillera budista de Wutai Shan, y él se mostró un tanto esquivo, como si no me quisiera explicar sus planes, y a mí, la verdad, me sentó un poco mal, conque nos despedimos cortésmente deseándonos buen viaje y bromeando sobre que ya nos encontraríamos algún día por Sabadell paseando por el Eix Macià. Y aquella despedida me puso de mal humor para el resto del día.

Mi sorpresa fue a la mañana siguiente, cuando subo al autobús y me lo encuentro sentado. Como era tan temprano, no tenía muy claro si estaba teniendo una alucinación. Pero no, era él, de nuevo mirando por la ventana, aunque esta vez con aire nervioso. Así que, me acerqué y le dije con cachondeo: “Does this bus go to Taihuai” Y él, giró la cabeza, se rió y me dijo, sin mirarme a la cara, que había pensado que no había nada más que hacer en Datong y que ese era el mejor autobús para llegar a una buena hora a Taihuai. Durante el incomodísimo aunque espectacular trayecto por colinas onduladas, retomamos nuestra animada conversación del día anterior. Al llegar, fuimos a un hotel que recomendaba nuestra guía en pleno laberinto de callejuelas, y digo nuestra, porque los dos nos habíamos comprado la misma. En el mostrador del hotel pedimos dos habitaciones esquivándonos la mirada.

Aquella noche, estábamos cenando animadamente unos deliciosos liangpi y al preguntarle qué pensaba hacer al día siguiente, volvió a pasar como el día anterior, él se hizo el longui. Yo no le insistí y le dije un tanto picada que pensaba salir temprano para hacer una excusión por la montaña para ir a ver un par de templos. Cuando bajé por la mañana, estaba sentado en la entrada como si nada leyendo la guía y al verme me soltó con toda naturalidad que el día era estupendo para ver las vistas del templo de Nanshan. Aunque esto ya no se volvió a repetir, a partir de entonces, se estableció una especie de acuerdo tácito entre nosotros, como el destino final de ambos era Xi’an, hacíamos juntos el viaje, pero como si fuera por casualidad, y a partir de la tercera noche ya pedimos la misma habitación, aunque con camas separadas.

A mí él cada día me gustaba más, y cada día que pasaba me acuciaba el sentimiento de que había encontrado a esa persona que siempre había buscado, solo que hasta conocerlo a él, no sabía cómo era. Pero intentaba no pensar en ello porque me decía a mí misma que no podía ser, porque acababa de atravesar una tormenta sentimental y ahora necesitaba calma... Y, además, notaba que él también mantenía cierta distancia conmigo.

Tardé unos cuantos días en confesarle la verdadera razón de mi viaje, porque sentía cierto reparo en contarle a un tío del que me estaba enamorando perdidamente mi desastrosa vida sentimental, pero el día que estuvimos en Pingyao, mientras paseábamos por las viejas calles adoquinadas, se lo confesé. Y entonces él también me contó algo que yo ya había intuido desde el principio, que hacía casi un año que se había separado, que estaba muy dolido y que no sabía si podría volverse a enamorar. Después de su confesión, nos quedamos los dos en silencio un buen rato y luego reanudamos la conversación hablando de lo impersonal que han dejado el paseo del centro de Sabadell desde que hicieron las obras del mercado...

Aquella misma noche, después de cenar, nos besamos por primera vez mientras contemplábamos las murallas de la ciudad antigua desde el exterior...

Continúa el viernes...

domingo, 17 de febrero de 2008

Body and Soul- Ser o no ser V (¿... de victoria...?)

Os recuerdo que, bajo mi poco sutil insistencia, votasteis que la vida de Claudia siguiera según la opción A. Así que, nos quedamos en que Claudia había dejado a Rubén tras aparecer Nico (alias Nicontigonisintí)

Parte I


De: claudiasn@hotmail.com

Para: marinita@hotmail.com
Asunto: memorias de china


Hola Marina !

Perdona que no te haya escrito antes, es que estas semanas han sido tan intensas que no sabía ni por dónde empezar a contar. Ahora ya estoy en Beijing, esta noche cojo el avión para Frankfurt y pasado mañana llego a Barcelona. En cuanto aterrice me paso a que me arregles estos pelos, que imagínate como los tengo después de viajar un mes de mochilera por China. He hecho miles de fotos, y sí, si quieres que te explique todo lo que he vivido en este maravilloso país, las tendrás que ver.
Hace cuatro días que llegué a Beijing y estos dos últimos en los que he estado sola he podido pensar y darme cuenta de todo lo que me ha pasado. Jo, no te lo vas a creer cuando te lo cuente...

Bueno, empiezo por el principio. Como te dije, mi idea era hacer Beijin-Xi’an sola en bicicleta en un mes, y después volver de Xi’an a Beijin en avión. Pero una vez in situ me di cuenta del alcance real de la proeza y me dije que tampoco hacía falta venirse a morir a China, así que, he alquilado varias veces bicicletas para pasearme por algún sitio en concreto, pero me he trasladado sobre todo en tren y en autobús, porque, en el fondo, como ya sabes, el objetivo de este viaje era realizar una especie de retiro espiritual para estar sola conmigo misma y reflexionar sobre mi vida. Necesitaba ordenar mis ideas y poner un punto y aparte en mi vida sentimental después de dejar a Rubén tras haberme liado con Nico por quincuagésima vez, a sabiendas de que me iba a volver a dejar tirada, como efectivamente ha pasado.

Este país es increíble, he caminado por la Gran Muralla, he descubierto los secretos que esconde la Ciudad Prohibida, he admirado las estatuas budistas excavadas en las cuevas de Yungang, he recorrido en bicicleta las adoquinadas callejuelas de la ciudad antigua de Pingyao, me he impregnado de misticismo en Taihuai y he hablado con un monje budista de reencarnación, he practicado kung fu en el Templo de Shaolin, me he extasiado en las maravillosas colinas de Song Shan, he visto amanecer en la montaña de Hua Shan, he contemplado el misterioso ejército de estatuas de terracota, he descubierto la verdadera deliciosa cocina china y sobre todo me he deleitado con los mil sabores de los mercados nocturnos ... pero todo eso ya te lo contaré cuando te enseñe las fotos. Lo que me muero por contarte ahora es que he conocido a alguien... Sí, yo venía aquí de viaje espiritual y no iba buscando nada, pero no he podido evitarlo, ha sido el destino... No es chino... No te lo vas a creer cuando te diga de donde es...

A quien ha conocido Claudia en su viaje espiritual, el miércoles...

jueves, 7 de febrero de 2008

Body and Soul – Ser o no ser (IV) – Opción B

-... Echa la cabeza un poco más para atrás, Laura, que sino te chorrea el agua...
- Ay, sí, perdona... pero mira que es incómodo esto, Marina... ya podían poner algo acolchadito aquí en el borde del lavacabezas para que estuviera una más cómoda, que siempre tengo la impresión de que me voy a desnucar...
- Vale... cuando venga el comercial ya le preguntaré si tienen algún lavacabezas con cojincillo...
- Oye, y sino, dile que lo inventen, que el cliente es lo primero....Pues lo que te decía, ¿has hablado con Claudia últimamente?
- No, no la he visto desde el día que quedamos para que nos enseñara las fotos del viaje.
- Te voy a contar una cosa, pero que quede entre tú y yo.... Claudia está fatal... no te lo vas a creer cuando te lo cuente...
- ¿Qué ha pasado...?
- Que está embarazada... .
- ...
.. pero cree que no de Rubén...
-¡Quéeee!
- ... sino de Nico....
-¡Pero qué me dices!
- Te lo juro...
- Pero... ¡de dónde ha salido éste ahora, si hacía un montón que no se sabía nada de él!
- Pues ya ves... Parece ser que cuando se enteró de que Claudia se había casado, la llamó inmediatamente...
-... es que no la puede dejar en paz, es como el perro del hortelano...
- ... no, no la puede dejar tranquila... él tenía que demostrar que ella siempre va a estar a sus pies, aunque se haya casado, así que, hizo su reaparición estelar, con su actitud ambigua de siempre y se acabaron liando...
-... qué fuerte, no me lo puedo creer que ella caiga una y otra vez en el juego de este tío que parece que disfrute humillándola... ¿Y qué va a hacer ahora?
- Agárrate, que ahora viene lo peor, si es que puede ser peor... Le ha dicho a Nico que cree que está embarazada de él, y él se la ha quitado de encima sin miramientos, le ha dicho que aborte porque no piensa tener una relación estable con ella y aún menos tener un hijo con ella...
- ¿Pero está segura de que no es de Rubén?
- Bueno, saberlo al cien por cien, tampoco lo sabe... Así que, no sabe qué hacer... de hecho, esto ha sido un golpe muy grande y ahora está totalmente desequilibrada... fíjate que me dijo que estaba pensando tener el bebé sin contarle nada de esto a Rubén y ponerle Nico si era niño, porque, total, el otro era el hombre de su vida ...
- Uy, yuyuy, se ha vuelto loca...
- Sí, sí, de atar... Ahora está bajo el efecto del choc por todo lo que ha pasado, espero que recupere la cordura cuando hayan pasado unos días... Esta noche la voy a llamar otra vez...
-... yo tengo una duda...
- ¿Cual...?
- Bueno... ya sabemos que Claudia con Rubén, mal no es que esté, pero tampoco se le ve súper feliz con él... Lo que me pregunto yo es, ¿seguiría cayendo con Nico si estuviera con alguien de quien estuviera realmente enamorada?
- ... Buena pregunta esa... Véte tú a saber... Oye, por cierto, y lo tuyo con el casado... finito, ¿no?
- Sí, sí, finito... pero hoy no tengo ganas de hablar de ello... Y tú, ¿qué? Que hace tiempo que no te cuentas nada...
- No, es que no hay nada que contar...
- ¿Rian de rian...?
- Rian de rian...Es que, no te lo he contado aún, pero he decidido vivir en un estado de ataraxia...
- ¿Ata-qué?..
- A-ta-ra-xia...

domingo, 3 de febrero de 2008

Body and Soul - Ser o no ser (IV) – Opción A

Para la continuación de la historia de Claudia y Rubén he pensado proponeros dos versiones y que vosotros elijáis cómo queréis que prosiga. Así que, hoy publico la Opción A, en la que Cludia y Rubén rompen y el miércoles la Opción B, en la que siguen juntos, y entonces pondré la encuesta para que votéis.
Sus destinos están en vuestras manos.

-... Echa la cabeza un poco más para atrás, Laura, que sino te chorrea el agua...
- Ay, sí, perdona... pero mira que es incómodo esto, Marina... ya podían poner algo acolchadito aquí en el borde del lavacabezas para que estuviera una más cómoda, que siempre tengo la impresión de que me voy a desnucar...
- Vale... cuando venga el comercial ya le preguntaré si tienen algún lavacabezas con cojincillo...
- Oye, y sino, dile que lo inventen, que el cliente es lo primero....Bueno, volvamos a lo que estábamos. ¿Qué no te has enterado de lo de Claudia?
- No, hace días que no la veo, ¿qué ha pasado....?
- Uy, está fatal... lo ha dejado con Rubén.
- ¿Sí? No si, era de esperar...No se la veía feliz. ¿Y cómo ha sido?
- Pues, de la peor manera posible, ha reaparecido “él”...
- No...
-Sí....
- No me digas que ha vuelto a aparecer Nico...
- Te lo juro...
- Pues no hace falta que me cuentes más, a ella se le ha ido la cabeza... seguro...
- Exacto...
- Bueno, me imagino como ha sido la historia, otra vez lo mismo de siempre... pero cuéntamela...
- Pues eso, como tú bien has dicho, ella no estaba bien con Rubén, por muy buen tío que sea, mira, el amor no se puede forzar, o hay o no hay... Y entonces, hizo su reaparición estelar Nico, que llevaba unos meses desaparecido en combate, como hace siempre, que sólo llama a Claudia cuando necesita algo de ella o cuando ella pasa de él, y él siempre tiene ese comportamiento suficientemente ambiguo para darle las justas expectativas sin manifestarse del todo...
-... y seguro que ella se acabó declarando por enésima vez, ¿no?
- Por enésima, sí... Oye, ¿no me estás cortando mucho?... A ver si luego me va a quedar la cabeza como una escarola...
- ¿Yo te he dejado la cabeza alguna vez como una escarola....?
- Nunca. Por eso te soy incondicional.
- Bueno, pues confía en mí . Y volviendo a Claudia. ¿Y cómo que no me ha llamado para contármelo?
- Porque está destrozada. Lo ha dejado con Rubén y se siente gilipollas integral por haber vuelto a caer en el juego de Nico.
- La llamaré esta noche... O no... me voy a pasar por su casa cuando cierre y llevaré una pizza y una botella de lambrusquito para emborracharnos...
- Pues sí, eso le va a gustar y le va a ir bien...Bueno, mira, en el fondo, igual no ha estado mal que apareciera Nico, porque está claro que con Rubén no estaba bien pero no se decidía a dejarlo. Y bueno, esto ya se le pasará...Y quién sabe, a lo mejor ésta ya es la última vez que cae con Nico... digo yo que tendrá que haber una última...
- Pues sí, a ver si es la última... estas historias que no se acaban nunca...
- Oye, y lo tuyo con el casado... finito, ¿no?
- Sí, sí, finito... pero hoy no tengo ganas de hablar de ello... Y por cierto, ¿y tú qué? Que hace tiempo que no te cuentas nada sentimental...
- No, es que no hay nada que contar...
- ¿Rian de rian...?
- Rian de rian...Es que, no te lo he contado aún, pero he decidido vivir en un estado de ataraxia...
- ¿Ata-qué?..
- A-ta-ra-xia... Es que, el último libro de autoayuda que me he leído me ha abierto los ojos y he visto la luz, ahora ya sé qué camino tengo que seguir para encontrar la felicidad...
- Pues cuéntamelo, que yo estoy buscando lo mismo...
- Mira, consiste en alcanzar un estado de equilibrio emocional en el que una no espera nada de esta vida, no desea nada y deja que ocurran las cosas sin más, no se deja llevar por las pasiones, que sólo conducen a la frustración, y así, con la neutralidad emocional, se logra la felicidad.
- Pues no sé yo si te veo a ti así de neutra...
- Bueno, yo lo voy a intentar, que no sé si lo voy a poder poner en práctica realmente, porque esta pasividad va en contra de mi mismidad más intrínseca, pero a mí el libro me ha convencido y yo lo voy a probar... que no sea por no intentarlo...
- Pues nada, ya me contarás, si lo consigues, yo también me hago ataráxica o como se diga...
- Bueno, lo de la ataraxia no sé si lo conseguiré, pero desde hace un tiempo sí que en cuestión de hombres he optado por mirar los toros desde la barrera... Y claro, de tanto mirarlos, al final les acabo sacando demasiados defectos a todos, aunque yo tenga más defectos que nadie... Y por eso no me como un rosco desde hace tiempo, pero también estoy más tranquila...
- Será también que no ha aparecido nadie que te guste de verdad...
- Pues sí, también será... Y mientras tanto, me he comprado el cojín ese de IKEA en forma de corazón y duermo abrazada a él, y algunas mañanas, en ese primer instante al despertarse que una aún está entre la realidad y el sueño he tenido la sensación de que me despertaba abrazada a alguien... Ya ves tú con qué poco se conforma una...
- Qué remedio... Pero nena, mira qué guapa que estás... si es que, tienes unos rizos preciosos...

jueves, 10 de enero de 2008

Body and Soul - Ser o no ser (III)

-Ya estamos...¿Qué es lo que no tienes claro?
- Me vas a matar... No sé qué me pasa... es muy buen tío, pero... no sé... no sé si es que soy imbécil y no soy capaz de ver lo que tengo delante y sólo me vuelvo loca por los tíos que no debo....
- Pero a ver, ¿qué problema hay?
- Pues mira, al principio yo me sentía muy relajada con él, pero ahora me frustra un poco que sea tan tranquilo y tan poco hablador... Y luego, él tiene una filosofía de la vida que su lema podría ser “como no se puede cambiar nada, para qué preocuparse por las cosas”. Y claro, es que le cuentas cualquier problema, del trabajo por ejemplo, y su respuesta es siempre que pase y no me agobie. Y bueno, no sé, tampoco creo que me agobie, simplemente le cuento lo que me ocurre. O a lo mejor sí me agobio, no sé, ya dudo de todo, quizá debería aprender a pasar de todo como él... Total, que últimamente cuando estoy con él, ya no me siento relajada, sino apagada...
- Pero, ¿tú qué sientes por él...?
- Pues eso, que es muy buen tío, que está por mí...
- Eso de que es muy buen tío, ya me lo has dicho unas cuantas veces, ¿pero tú estás enamorada o no?
-.... no lo sé...
- ¿No te gusta cómo es..?
- A ver, no es que no me guste como es...Lo que te decía antes, que no sé si es que no soy capaz de ver lo que tengo delante o....que quizá él no es para mí...no lo sé... eso de que los polos opuestos se atraen, pues sí, pero no sé si es lo mejor... no lo sé...
- Bueno, os estáis conociendo... os estáis adaptando el uno al otro... ¿no?
- Sí....Creo que me como demasiado la olla, quizá debería pensar menos y todo sería más sencillo...A lo mejor es lo que tú dices, que tengo que encontrar mi lugar... Si el problema lo tengo yo, no él...
-Tráetelo un día que lo conozca.
-Sí, eso haré, a ver qué te parece a ti...
- Qué bien te queda el caoba a la cara, nena... El de la lijadora se va a quedar flipao cuando te vea...
- Sí, porque además, es de los que se dan cuenta cuando te pones guapa...
- Jo tía, pues si para ti no te gusta, preséntamelo a mí...

martes, 8 de enero de 2008

Body and Soul - Ser o no ser (II)


- ¿Y qué fue lo primero para lo que quedasteis?
- La primera vez que quedamos fue para hacer fotos por el centro, y estuvimos más de dos horas. Yo me había dado cuenta, por supuesto, pero me hice la longui y él también... Al cabo de unos días, quedamos en mi casa para restaurar los muebles de mi abuela, y ahí ya había una tensión que no veas, ese día estábamos súper nerviosos los dos. Él se trajo la lijadora, y para lijar nos tuvimos que poner hasta gafas protectoras y mascarilla, no te lo pierdas. Aunque esto nos fue bien para rebajar un poco la tensión, estábamos tan ridículos que nos entraba la risa tonta....Porque claro, es que en casa no es como por la calle, hay una intimidad que corta mucho, y además, había roces... Que el tío no es pulpo ni nada eh, no no... pero claro había más proximidad, y por ejemplo, me tuvo que coger la mano una cuantas veces para que yo agarrara bien la lijadora, porque como estaba nerviosa, estaba un poco torpe y no la controlaba...
- Claro, claro...
- La semana siguiente volvimos a quedar, y seguimos en la misma tónica, por la calle más tranquilos, y en mi casa un poco nerviosos y cortados, pero bien. Y luego, estuvimos dos semanas sin vernos en navidad, y yo ya esos días me di cuenta que pensaba más de la cuenta en él...
- ¿Y cómo no me contaste nada cuando viniste en navidad...?
- No sé... mira, tontería... un poco por superstición supongo...Bueno, pues, la primera vez que nos vimos tras las vacaciones, fue para hacer fotos por Barcelona, y se notaba que los dos teníamos muchas ganas de vernos. De hecho, nos fuimos por la mañana y acabamos cenando juntos y estuvimos tonteando todo el día. Pero lo fuerte fue el día que tocó en mi casa... Teníamos que barnizar la mesa. Tú imagínate la escena: él detrás de mí, prácticamente encima, cogiéndome la mano, enseñándome como tenía que extender bien el barniz con la brocha sobre el tablero de la mesa. Yo estaba cardiaca perdida y no sabía ni lo que me estaba diciendo, a él le temblaba la voz y la mano mientras me hablaba, y claro, nos acabamos enrollando...
- ¿Con la mascarilla y las gafas puestas...?
- No mujer, para barnizar no hacía falta, eso sólo fue el día que lijamos...
- Tía, no había pensado nunca que la restauración podía ser tan sensual...
- Sí, sí, las manualidades dan mucho juego, sino, acuérdate de Ghost...Y bueno, desde entonces, llevamos un mes y medio viéndonos...
- ¿Y qué tal os va?
- El tío es muy majo, muy buena persona, muy inteligente, muy tranquilo...Con él todo es como muy sencillo... está mucho por mí...
-Tía, pues me alegro un montón, porque esto tiene buena pinta, ¿no?
-Pues....
-¿Pues qué...?
-Tía... que no sé qué me pasa... pero no lo tengo claro....

Lo que no tiene claro Claudia, el viernes...

domingo, 6 de enero de 2008

Body and Soul – Ser o no ser (I)

Como teníais tantas ganas de que Claudia tuviera tema, aquí lo tenéis.

- Claudia, qué sorpresa, no te esperaba yo hoy.
-Hola guapa
Muak muak
-Pues mira, que me he dicho hoy, voy a ponerme el tinte que me veo ya muchas canas...
- A ver... mujer, no se te ve nada... ¿desde que te has operado de la vista tienes visiones, o qué...?
-Qué poco miras por el negocio tú... Que me he echado un novio y tengo que estar guapa. Ponme un caoba.
-¡Mujeeeer, eso se dice antes, y no andarse con tantos rodeos! Anda, pasa al lavacabezas.
- ¿Y quién es él?
- En qué lugaaar se enamoró de ti... je je Pues mira, lo conocí a través de Loquo...
- Pensaba que habías dicho que no ibas a volver a quedar con ningún tío que hubieses conocido en internet después de la experiencia del Meetic...
-Pero es que yo no iba buscando a ningún tío... o sí... bueno, no sé, no me líes... Pues que un día una compañera del trabajo me dijo que había puesto un anuncio en Loquo para encontrar algún estudiante extranjero que le diera clases de inglés y ella a cambio le daría clases de castellano o catalán. Así que, un día que estaba aburrida en casa, entré en Loquo a chafardear el anuncio que había puesto mi compañera y de paso miré qué más había por allí. Me llamó la atención una sección que se llamaba “trueque de habilidades” y entré a ver qué. Leyendo, encontré un anuncio de un chico que quería aprender fotografía y a cambio enseñaba a restaurar muebles, y entonces yo me acordé de una mesa y unas sillas antiguas de mi abuela que mis padres guardaban y que siempre me habían gustado e incluso yo había pensado alguna vez en restaurarlas, pero de aquellas cosas que dices y luego nunca haces...
- ...y como tú sabes un montón de fotografía...
- Pues eso, que me dije que porqué no, que podría ser una buena idea. Así que, contesté al anuncio por mail y al día siguiente el tío me respondió explicándome un poco lo que él esperaba y lo que podía ofrecer y me puso su teléfono para que lo llamase si yo estaba interesada. Y lo llamé aquella misma noche.
- No te lo pensaste mucho...
- No, no me lo pensé mucho porque tenía como una intuición... Así que lo llamé, y hablamos nada, cinco minutos, y quedamos dos días más tarde para hablar en persona en una cafetería.
- ¿Y qué tal el primer encuentro?
- Yo inicialmente me había planteado que si el tío me daba buen rollo, decirle que podíamos quedar dos días una hora cada día, un día para la restauración y otro para la fotografía, pero cuando vi que era guapo me dije que quizá mejor dos horas cada día.
- ¿Y si hubiera sido feo?
- Si hubiera sido feo no pasa nada, pero si no hubiera habido buen rollo o no me hubiera dado buena espina ya el primer día, me habría escaqueado de alguna manera...
-¿Y entonces qué?
- Por cierto, no te he dicho como se llama, Rubén. Pues eso, que hubo buen rollito desde el principio. El tío ya me pareció desde el primer momento muy normal, sincero, muy majo, tranquilo, un poco tímido.... Me explicó que era informático y que le gustaba mucho el bricolaje, y yo también le conté un poco mi vida... Luego hablamos del trueque, yo le propuse lo de las dos horas y a él le pareció bien. Estuvimos hablando a ver cómo lo podíamos hacer, lo que los dos esperábamos del trueque y nos pusimos de acuerdo en seguida. Quedamos que lo de la restauración lo haríamos en mi casa y me escribió lo que tenía que comprar y me dijo que él traería algunas herramientas que no hacía falta que yo comprara que eran muy caras. Para la fotografía, me dijo que tenía una cámara digital normal, que había pensado comprarse una buena, pero que no sabía muy bien, y le dije que por ahora le dejaría una de las mías y que ya le asesoraría yo para comprarse una. Al final me contó que había quedado la semana anterior con una chica que se había interesado por el anuncio, pero que le pareció muy rara y él escurrió el bulto como pudo...
- Oye, pues sí que conectasteis rápido...
- Sí, sí, ya te digo, desde el primer día todo fue como muy sencillo, muy natural...
-Me gusta, eso de sencillo...

Lo que pasó en los trueques, el miércoles...

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Body and Soul- La estalactita de Napoleón

-Yo no sabía cómo vestirme, y como hacía meses que no tenía una cita, me dije que esa noche había que triunfar y me puse estupenda.
- ¿Qué te pusiste?
- Pues mira, un pantalón tejano ajustado con las botas de montar y el top ese negro súper escotado con perlitas, el de las mangas de campana, y no vine a peinarme porque no pude, pero me estiré yo misma el pelo con la plancha.
- Monísima...
- Para lo que me sirvió... Bueno, pues él también se había arreglado, iba con una camisa blanca y estaba muy guapo, aunque él no es que sea guapo guapo, sino que tiene algo especial. Así que, fuimos a ver la peli francesa de la que me había hablado “Las aventuras amorosas del joven Molière”, que por cierto, me pareció un auténtico co
ñazo, aunque no se lo dije así, claro. Cuando al acabar la película me preguntó si me había gustado le contesté, “está bien...”. Y entonces, él inició un monólogo sobre el que al principio me mostré interesada, pero luego la verdad es que me pareció bastante rollo patatero intelectualoide y me empezó a molestar porque nos empezó a criticar.
-¿A quién?
- Pues a nosotros. Empezó diciendo que, como no habíamos visto la película en versión original, perdíamos muchas cosas, porque claro, en Saba
dell somos unos provincianos y no hay cartelera de calidad ni películas en versión original, y que la gente aquí es bastante simple.
-¿Eso te dijo? ¿Y tú que le dijiste?
- Pues me molestó un poco, pero como era el principio de la noche, intenté explicarle que es verdad que aquí no tenemos mucha oferta cultural porque Barcelona está muy cerca y está casi todo allí, pero vamos, que me parece que no me escuchaba mucho mientras le hablaba. Y, por cierto, que al día siguiente llamé a Laura para preguntarle cómo demonios es el Clermont-Ferrand ese de donde es él, y me dijo qu
e no se ponga tan estupendo porque eso está en el centro de Francia entre montañas, donde cristo perdió la zapatilla, y allí van con boina aún.
- O sea, que el palurdo es él...
-Vamos... Así que, llegamos al restaurante, miramos l
a carta, y él enseguida me dice que hay una ensalada muy buena que podemos compartir, y a mí me pareció buena idea. Y entonces él me explica que de segundo se va a pedir una esqueixada y que no va a beber nada, porque ya había bebido agua antes de salir de casa, y que no bebía durante la comida porque le sentaba mal.
- ¿Cómoooo?
- Como lo oyes... Yo me quedé a cuadros. En un primer momento incluso pensé que era algo típico francés, pero luego me di cuenta de que no. Y en
tonces, me empezó a soltar un rollazo sobre como la gente abusa de la comida y que en realidad no hace falta comer tanto, y que hay que comer cosas que no estén muy cocinadas, porque los alimentos pierden sus propiedades... Ahí yo ya me empecé a temer lo peor... Así que, pensé que me tenía que animar, miré la carta, y me pedí un entrecot al roquefort y le dije que yo iba a pedir vino, y él me contestó que, por supuesto, que pidiera lo que quisiera, y pedí el vino más caro de la carta, por si las moscas eso era lo único bueno que me iba a llevar aquella noche.

- Pero... ¿qué es, vegetariano...?
- Qué va... es raro con ganas simplemente. Y luego, volvimos al tema de la película, y de ahí pasó, no sé cómo, a hablar del Guiñol, me dijo que el auténtico era el francés, que el que hacen aquí no tiene ni punto de comparación, porque el de allí sí que tiene un sentido del humor fino y sí que son críticos, porque nosotros no somos suficientemente críticos, sobre todo con la monarquía, (sobre el rey me pegó un rollazo que no veas), y que también somos unos conformistas, y que lo que pasa aquí con los medios d
e transporte es una vergüenza, que la gente no se manifieste, que en Francia ya habrían hecho una revolución...
- Qué pesao el tío...
- Yo estaba que echaba chispas, ya era consciente de que la noche era un completo fiasco e iba dándole que te pego al vino, para ahogar mis penas y para contenerme y no soltarle un par de frescas, que total, no iban a servir de nada. A ver, si yo no digo que no tenga razón en algunas cosas, pero es que el tío es un egocéntrico prepotente.
Y digo yo que en Francia tampoco harán las cosas tan bien cuando están en crisis desde hace no sé cuantos años y no salen ni a la de tres.
- Tía, qué mala suerte tuviste...
- Pero espera, que ahora viene lo mejor. A mí ya me había dado el bajón, pero él estaba en su salsa, en realidad, yo creo que le daba igual si yo hablaba o no, a él sólo le importaba soltarme su rollo, y entonces, me preguntó si me había enterado que hacía poco habían encontrado en Siberia a todo un regimiento del ejército Napoleón congelado, y que ahora, con el deshielo del cambio climático, había salido a la luz. Y yo, que ya lle
vaba más de la mitad de la botella, lo oía a él y a su perorata como a lo lejos, y se me vino a la cabeza el cuadro aquel de Napoleón con la mano en el pecho, pero congelado y con un moquillo de estalactitas que le caían de la nariz, y me entró la risa tonta, y no podía parar. Él, creo que se pensó que me hacía gracia él, y le vi que estaba encantadísimo de conocerse a sí mismo y de que yo me riera con él, aunque yo de lo que me estaba riendo era de mi puñetera desgraciada noche...
- Qué tío...
- Espera, espera... Cuando llegó la hora de los postres, yo pedí tarta de chocolate y él un té de canela, y cuando le dijeron que se les había acabado el té de canela, pero que tenían de todos los otros tés, él me dijo que nos fuéramos a otro sitio porque él sólo tomaba té de canela.
-¡Quéeee...!
-Yo no sabía qué cara ponerle, y él me insi
stió que lo único que bebía era té de canela, ni alcohol, ni zumos, ni bebidas con gas, sólo agua y té, y sólo de canela, y como allí no había, teníamos que ir a otro sitio.
- Qué fuerte... ¿Y tú qué le dijiste?
-Yo me había trincado ya la botella entera y no es
taba para reaccionar, y me daba igual ocho que ochenta y le dije que vale.
- ¿Y os fuisteis a otro sitio?
-Entonces, tuve la prueba de que Dios existe y que me deber querer, o que le di pena, porque al salir del restaurante vi que se acercaba un taxi, y me tiré a lo kamikaze delante de él, que de puro milagro no me atropella, y mientras abría la puerta y me metía le grité que me había sentado mal el vino y mejor me iba, y mientras yo cerraba la puerta le oí decir: ”Te llevo a casa”.

- ¿Y has sabido algo más de él?
- Sí, al día siguiente me envió un mensaje para preguntarme si me encontraba bien, y yo le contesté escuetamente que sí, y como esta semana no he ido al cursillo, y era el último día, me envió otro sms preguntándome si estaba enferma, y no le he contestado.
-Qué historia... me duele la barriga de tanto reír...
-Calla, calla, que esta semana he soñado dos veces que llegaba a casa y me encontraba esperándome a Napoleón congelado cayéndole una
estalactita de la nariz.


domingo, 16 de diciembre de 2007

Body and Soul - El curso de risoterapia

-Hola Claudia.
-Hola Marina, guapa.
Muak, muak
-¿Qué tal todo? Oye, que me han dicho que te han ascendido en el trabajo, enhorabuena.
-Ay sí, gracias, aunque no veas la de problemas que me está dando...
-¿Ah sí? ¿Por qué?
-Nada, que desde que me han ascendido tengo serios problemas con una que hasta ahora yo creía que era no sólo una buena compañera sino también amiga. Pero bueno, esto ya te lo cuento otro día, que hoy no tengo ganas de hablar de malos rollos, tengo otra cosa más interesante y divertida.
-Cuenta mientras te lavo...
-Tía, es que, lo que no me pase a mí, no le pasa a nadie...
-Qué has hecho ahora...
-Es que no sé cómo me lo monto para ir a conocer a los tíos más frikis del planeta...
-Uy... qué miedo me das...
-Bueno, ¿te acuerdas que me apunté a un cursillo de risoterapia en el centro cívico de mi barrio? Pues conocí allí a un tío con el que quedé el sábado pasado, que al principio me pareció que era muy simpático y tenía mucha personalidad, pero ha resultado ser más raro que un perro verde...
-¿Ah, sí? ¿Raro en qué sentido?
-Bueno, mejor te lo explico todo desde el principio para que se entienda bien.
-Eso, que lo entienda bien...
-En el cursillo este había un chico francés, no especialmente guapo, pero de esas personas con mucha personalidad y mucha labia que en seguida empezó a destacar por sus comentarios y su simpatía, además, tiene un acento graciosísimo, él nació en Francia, pero su madre es de Cádiz y su padre francés, y cuando habla castellano tiene una acento gaditano-francés muy chistoso. Aunque a veces se hacía un poco cansino en clase, pero bueno, tampoco exagerado.
-Que le gusta ser el centro de atención, ¿no?
-Sí...Bueno, pues, la última media hora de la clase la dedicábamos a hacernos masajes por parejas...
-¿Masajes o cosquillas...?
-No, no, masajes normales por la espalda, no para reírse, sino para relajarse, como parte de la terapia de bienestar personal. Y el masaje te lo hacías con la persona que estuviera a tu lado en clase. Claro, el primer día, como esto no se sabía, me senté casualmente junto a un señor de unos cincuenta, tímido, gordito y con cara de buena persona, pero no sé si era la ropa, que no se había duchado o que tiene otro tipo de problemas, pero el pobre olía fatal, y lo malo no fue hacerle yo el masaje, sino mientras él me lo hacía a mí, ahí, aireando él sus axilas. Así que, el segundo día, ya iba preparada y me dije que había que llegar con tiempo para elegir compañero, y me situé estratégicamente al lado de una chica joven que me había parecido simpática el primer día, y todo fue bien. El tercer día de clase, mientras esperábamos en la puerta que llegara la profesora, el francesito, que por cierto se llama Julien, me empezó a hablar y, al entrar juntos en clase, ya nos sentamos juntos y a partir de aquel día, como nos caímos muy bien de entrada, siempre nos sentábamos juntos.
-¿Y qué tal el francesito haciendo masajes?
-Jo, muy bien, y además, como el tío me estaba empezando a hacer tilín, pues más aún... Así que, un día al final de la clase, como siempre nos quedábamos hablando un rato a la salida, porque al tío parece que le den cuerda hablando, me dijo de ir a tomar algo, y yo le dije que vale.
-Entonces a ti te gustaba...
-Bueno, a mí por una parte me gustaba, me parecía simpático e incluso interesante, y por otro lado lo encontraba un poco apabullante... Pero, como lo acababa de conocer, no sabía muy bien... Así que, fuimos a una cafetería y él se pidió un té de canela y yo también me pedí otro té. Empezamos a hablar de cine, me dijo que acababa de salir una película francesa, y me propuso ir a verla el sábado y después ir a cenar, y yo le dije que sí.
-¿Y a qué se dedica?
-Pues es arquitecto y trabaja en el ayuntamiento, es la persona que decide de qué color se pintan las fachadas de los edificios.
-¿Ah, pero para eso hay una persona en exclusiva?
-Pues al parecer sí, él sólo se dedica a eso, y no veas cómo se puso cuando pasamos por delante de un edificio y le dije que ahora se llevaba el amarillo, me corrigió indignadísimo que eso era ocre... Bueno, y tengo que confesarte una cosa muy fea... Que el día que fuimos a tomar el té, le mentí en la edad...
-¡Quéeee!
-Sí... no lo hice queriendo, te lo juro que se me escapó, fue sin querer... Cuando me dijo que tenía veintiocho años, me entró el pánico y me pareció que no le podía decir que yo ya estaba en los treinta, y le dije que tenía veintinueve, total, sólo me quité tres años...
-Pues cuando aquel tío del Meetic te lo hizo a ti, anda que no te sentó mal...
-Eh, que aquel tío me dijo quince años menos, no compares... Bueno, total, que me dijo que me llevaría un restaurante que él conocía y me dejó caer que era un poco especial con la comida, que no le gustaba la carne ni el pescado, entonces yo le propuse ir a un vegetariano y él me contestó que no le gustaban los vegetarianos...

Lo que pasó en la velada, próximamente...

domingo, 2 de diciembre de 2007

Body and Soul - La planta del dinero

-¡Vaya, señora Pepa, cuánto tiempo sin verla! Le pregunté a mi madre hace unos días por usted, me preocupaba no verla.
Muak, muak

-
Ay hija, si que hace tiempo que no vengo... Es que está la cosa mu mala, ya sabes que con la paguilla que tengo no me da para casi nada... Pero es que, mira qué pelos que tengo, que ya me da vergüenza salir a la calle así...
-Pues no se preocupe que la vamos a dejar aún más guapa de lo que es por muy baratito.
-Ay, qué salerosa que eres, niña.. que Santa Lucía te conserve la vista... a mí ya no me arregla ni el santo de las causas imposibles... Péiname sólo, no me pongas el tinte, que no me da para tanto..
-Que sí, mujer, no se preocupe que hoy hacemos oferta.
-¿Niña, te ha dao ya tu madre la planta del dinero que le di para ti?
- Ay, sí, se me había olvidado. Muchas gracias, es lo primero que he llevado al piso, le da alegría, por ahora está casi vacío.
-A ver si a ti te da suerte, porque yo tengo unas cuantas, que las he ido trasplantando yo misma, pero la paguilla no se estira. Por cierto, el piso es de alquiler, ¿no niña? A mí siempre me ha parecido que el alquiler es tirar el dinero, pero la juventud de hoy lo tenéis muy difícil...
-Sí, yo no puedo hacer otra cosa, ya tenía ganas de irme de casa de mis padres, que ya sabe usted que yo estoy muy bien allí, pero ya tengo una edad y ganas de hacer mi vida.. Así que, me he llevado el colchón y duermo sobre el suelo, me he ido con cuatro cosas que me han dejado, ya ve usted... No tengo ni tele ni nada, pero, para lo que dan, mejor leo.
-Di que sí, niña, hay que ver lo guapa y lo apañá que eres, a ver si te sale un novio pronto..
-Sí, bueno... ¿Y como está el señor Felipe?
-Pues mira, está allí en la residencia, que no conoce a nadie, ni a mí siquiera. Hay que ver, adonde tenemos que llegar las personas... A mí últimamente me confunde de su madre y cada vez que voy me dice que irá a darle de comer a las gallinas en cuanto se peine, fíjate tú lo que le ha dado por decir...qué ocurrencias...
-¿Y que va a verlo, cada día?
-Ay no, yo lo voy a ver el fin de semana, que me lleva mi hijo, el Juan, porque mira como tengo las piernas de la circulación, mira, mira las varices... Yo no estoy para ir andando al centro y tampoco puedo coger el autobús, así que, si no me llevan, no voy.
-Uy, pues sí que tiene usted mal las piernas...
- Niña, acércate, que esto no lo quiero decir muy fuerte, que la gente es mu mal pensá. Que digo yo que mi Felipe, que ya ni conoce a nadie, que Dios se podría acordar de él, porque yo con mi paguilla de 300 euros ya no puedo tirar palante.. Porque claro, su paga se la queda la residencia, como es natural.. Y cuando él falte, que yo ya sabes tú, por lo más sagrao, que yo quiero mucho a mi Felipe y no quiero que Dios se lo lleve, pero a mí me darán otra paguilla de viuda y así yo podré ir un poco más desahogá.
-¿Pero su hijo la ayuda, no?
-¡Uy, mi hijo! Ahora se ha cambiado de coche y dice que no tiene dinero. Porque es que la juventud de hoy en día lo tiene que tener . Se ha comprado un ordenador, y hace poco se compró una televisión de esas finas... o planas.... bueno, tú sabes lo que es... y también paga el intenes ese. Pero, que digo yo, que si uno no tiene dinero, que se puede vivir sin todas esas cosas, antes no teníamos nada de eso y vivíamos mu bien...Y claro, yo voy a buscar a mi nieto, al Samuel, al colegio, y luego le doy de comer, y yo le compro carne de la buena, porque el niño está creciendo y se tiene que alimentar bien, y se me va un pico en la carne cada mes, y eso que sólo compro para él, que yo ya no como carne. Así que, le tuve que decir al Juan que me diera dinero para la comida del crío, y me dijo que si no podía comprar carne, que le diera otra cosa... ¿Te puedes creer? Es que ellos sólo comen macarrones o papas fritas. Pero bueno, al final por pesá he conseguido que me dé algo...
-¿Y como le va a Samuel en el colegio?
-Pues el colegio no le va muy bien... Hace unos días llamó el profesor para que fueran sus padres, y tuve que ir yo, y como yo ya estoy mayor, no me entero bien de lo que me dicen. En resumidas cuentas, me dijo el profesor que el niño aún no sabe leer con 8 años, y que en casa nos teníamos que poner con él y ayudarle. Pero yo no puedo porque no veo las letras esas chiquitillas, yo ya no veo ni con las gafas...
- Es que son sus padres los que se tendrían que poner con él...
- Si, yo ya se lo he dicho al Juan, pero él dice que no tiene paciencia con el niño, y la Mónica dice que cuando llega de trabajar a las ocho, aún tiene que hacer la cena y está mu cansá pa ponerse con el crío. Y el crío también tiene tarea... es muy bueno, muy noble y muy cariñoso conmigo, pero es muy terco, y como se le meta algo en la cabeza, no puedes con él... Y ahora porque es pequeño, pero cuando sea mayor, no sé lo que vamos a hacer con él...
- Mire qué guapa que está.
- ¡Virgen santa, si parezco otra! Ahora viene la dolorosa, a ver, cóbrame
- Son... cinco euros.
- ¿Cinco euros...? ¿No te habrás equivocao, niña?
-Ya se lo dije antes, que hoy hacemos oferta...
-Niña, pues no vayáis regalando las cosas, que la vida está muy cara, para ti también.
-No se preocupe, es sólo hoy. Déle recuerdos al Juan y a la Mónica
-Que Dios te lo pague, hermosa... Ay, qué malica que estoy de las piernas... me voy a echar un rato antes de que venga el Samuel.

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-Aquí tenemos a la Madre Teresa de Sabadell.
-Qué tonta que eres, Susana... No te preocupes que ya lo pondré yo...
-Menos mal que ahora les ha dado a tus amigas pijas por venir cada semana, así compensan tus obras de caridad...
-Anda, no exageres, que no es para tanto... La mujer es vecina de mis padres de toda la vida, siempre se portó muy bien con nosotros, y es que cada vez que viene me dice que a ver si Dios se acuerda de su marido para que le deje la "paguilla", y la verdad es que la veo cada vez más apurada...
-Sí, pues la "paguilla" sí que le da para empinar el codo, porque llegaba el tufillo hasta aquí...
-Pobrecilla...
-La próxima vez que venga, dile que le dé un empujoncito a su Felipe en la silla de ruedas...
-Qué bruta que eres...
-Era broma...