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domingo, 9 de diciembre de 2007

Sueños

Hoy va la cosa de sueños.
Hace unos días estuve en un espectáculo de danza de una amiga de Edu que actuaba en un centro cívico de Barcelona. Cristina expresaba de forma conceptual su calvari
o personal hasta que definitivamente decidió tirarse de cabeza a intentar dedicarse de forma profesional a la danza dejando de lado una profesión muy bien pagada. Mercedes ha tomado el mismo duro camino e intenta que le publiquen su novela “Memorias de un gurú”. Cenza se plantó un día y se dijo que estaba harta de hacer trabajos en los que no se sentía realizada y enfrentándose a todo y a todos hoy ya es profesora, que era lo que quería.

"...preferirán estar muertos a vivir recordando que no se atrevieron a intentarlo" nos dice Cristina.

De mi parte, para todos los que luchan por conseguir sus sueños, esta mano-paloma encontrada en una calle de Málaga.


miércoles, 3 de octubre de 2007

Los chimpancés también hablan de Paquirrín

Ahora ya puedes gritar a los cuatro vientos con la cabeza bien alta en cualquier cena con comensales intelectuales que eres fan del Jorge Javier del Tomate y que María Patiño es tu guía espiritual, porque el cotilleo se va a poner al nivel de la reflexión filosófica. Y es que me estoy leyendo el último del Punset, El viaje al amor, del que seguro que os hablo cuando lo acabe porque me está encantando, y hay un punto muy interesante que trata de la aparición del lenguaje en los humanos. Parece ser que efectivamente poseemos un gen que nos predispone a hablar, pero que tuvo que haber un detonante que provocara su aparición en nuestros antecesores. Según unas investigaciones antropológicas, el lenguaje tiene su origen en las sesiones en las que nuestros antepasados los chimpancés se quitaban las pulgas los unos a los otros y durante las que se dedicaban a chismorrear, que constituía nada más y nada menos que un 30% de su tiempo.

Así que, ya podemos desterrar esos remordimientos por “comentar” la vida de nuestros amigos cuando quedamos con otros amigos, ya se sabe, no se puede faltar nunca a las cenas de grupos porque se aprovecha para hablar del que no está, fijo. Y también podemos platicar abiertamente en la pausa del café con los compañeros de trabajo sobre la orientación sexual de Marichalar, o sobre la última churri de Paquirrín, porque, ¿de qué creéis que cotilleaban los chimpancés? Pues de qué va a ser, de quien se lo hacía con quien, no hemos evolucionado tanto. Y digo yo, que si la actividad del chismorreo ha sido tan capital para la historia de la humanidad, no vamos a renunciar a ella, ¿no?

Ah, os adelanto otra pasmosa revelación del libro, que el topillo de las praderas es la especie más monógama de los mamíferos.

domingo, 25 de febrero de 2007

Diez años más abriendo muñecas rusas

Hace unos días ya os hablé de la gran Rosetta Forner (gracias Montse) y hoy os voy a comentar otro punto de ese grandísimo libro La reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada, a ver qué os parece.

Todas las edades con cero impresionan porque representan simbólicamente principios y finales de etapas que nosotros mismos nos imponemos. Los treinta son especialmente significativos y críticos porque cuando uno es joven cree que esa es la edad en la que uno debería ya haber conseguido todas esas cosas que la sociedad te dice que idealmente deberías tener. Y como hemos comprobado en nuestras propias carnes, nada más lejos de la realidad en la mayoría de los casos.

La cuestión es que hasta los treinta simplemente no hemos tenido tiempo de vivir y de aprender lo suficiente, hemos ido vagado un poco al tuntún por la vida y no es hasta ese momento cuando nos empezamos a plantear seriamente las cosas y nos empezamos a preguntar quienes somos, quienes queremos ser y qué es lo que realmente esperamos de la vida, y es en ese momento cuando empezamos a ser realmente aprendices de nuestra vida, cuando empieza el verdadero rodaje, y parece ser que es a partir de los cuarenta (sí, sí, los cuarenta) cuando el proceso empieza a dar su fruto y empezamos a tener las cosas claras.

Pero ojo, que no es que al cumplir cuarenta automáticamente uno se vuelva lúcido y seguro y ya sepa tomar las decisiones en su vida que realmente le benefician, de eso nada, si no se han hecho los deberes antes, no se aprueba porque esto es evaluación contínua, y saberse la teoría está bien, pero si no se pone en práctica no sirve de nada: hay que vivir, tomar decisiones, arriesgarse, equivocase, probar, volver a probar, retirarse, reflexionar, reconocer los errores, aprender de lo vivido...

De hecho, hay que decir que mucha gente no se plantea nada de esto, y si alguna vez les surge la duda de si están haciendo con sus vidas lo que realmente desean, enseguida la acallan (claro, que esto también tiene sus consecuencias, en forma de infelicidad, depresiones, ansiedad, enfermedades psicosomáticas... y no es en absoluto exagerado). Cada cual tiene que decidir si sigue en el río que lo lleva o si sale y se pone a andar con sus propios piececitos por tierra firme.

Llevando esto al terreno sentimental, que es lo que realmente nos interesa, mientras uno no se encuentra a gusto consigo mismo y no tiene una buena autoestima, no puede tener una relación de pareja satisfactoria. Además, tenemos como una especie de radar que hace que nos atraigan personas que se encuentran en nuestra misma situación (o incluso mucho peor, si padecemos el síndrome de Madre Teresa de Calcuta), así que, mientras nosotros no tengamos las ideas claras, ni atraeremos ni nos atraerá alguien que sí las tenga.

Así que, yo, después de haber leído y asimilado todo esto que os cuento, me gusta la idea de verme a mí misma como una pequeña exploradora y aprendiza de la vida, aprendiz en el sentido exacto de la palabra, como quien empieza a conocer un oficio con el fin llegar a dominarlo y acabar siendo un maestro.

Ahora me estoy acordando de esa estupenda película, Las muñecas rusas, que compara la búsqueda del amor con ir abriendo muñecas rusas: cada vez que abres una, no sabes si la otra va a ser la última. Pues nada, que me quedan al menos diez años abriendo muñecas rusas...

miércoles, 7 de febrero de 2007

Noemí me ha enviado este precioso poema sobre el amor de J.L Borges (se nota que se acerca San Valentín, que nos ponemos amorosas ;)

Y UNO APRENDE...

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre

Sostener una mano

Y encadenar un alma

Y uno aprende

Que el amor no significa acostarse y una compañía no significa

Seguridad

Y uno empieza a aprender....

Que los besos no son contratos

Y los regalos no son promesas

Y uno empieza a aceptar sus derrotas

Con la cabeza alta y los ojos abiertos

Y uno aprende a construir

Todos sus caminos en el hoy,

Porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...

Y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado,

hasta el calorcito del sol quema.

Así que uno planta su propio jardín, decora su propia alma,

en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente

es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende...

y con cada día uno aprende.

J.L Borges

martes, 6 de febrero de 2007

Pájaro en mano o ciento volando

Hace ya más de un mes que os dije que había ido a ver Siddhartha y que me esperaría a comentar las reflexiones a las que me había llevado sobre ese tema que a mí me gusta tanto que es la búsqueda de la felicidad o del sentido de la vida (que para mí es lo mismo). La conclusión a la que llega el protagonista al final de su vida es que, en vez de perseguir sueños, hay que vivir el presente, apreciarlo y disfrutarlo. Personalmente, con la segunda parte de la frase hay que vivir el presente, apreciarlo y disfrutarlo estoy de acuerdo, y es verdad que a veces no sabemos ver lo bueno que tenemos a nuestro alrededor, pero sinceramente, creo que sin sueños uno no puede apreciar tampoco lo que tiene, porque de lo contrario en realidad lo que hace es aceptar sin más lo que hay con los ojos vendados, negándose sus deseos profundos y a sí mismo. Y cuando hablo de sueños, no me refiero a vivir en los mundos de yupi y tener ideas infantiles, aunque buena es la pegunta de dónde está la línea que separa lo infantil de lo realista. Pues la vida ya se encargará de decírselo a cada cual con calabazas, ¿no?
En cualquier caso, la búsqueda de la felicidad está directamente relacionada con el sufrimiento, porque soñar equivale a involucrarse y exponerse, y cuando los sueños se cumplen bien, pero cuando no, toca sufrir, pero como dice esa gran Rosetta Forner (a la que toda teintañera debería leer), con las calabazas que te dé la vida hay que aprender a hacer un rico cabello de ángel y comértelo en un pastel, o lo que es lo mismo, cada vez que la vida te dé un revés, lo utilizas como aprendizaje para seguir la búsqueda siendo más sabia.
No sé, quizá dependa del carácter de cada cual, yo tengo comprobado en mí misma que no puedo vivir sin soñar, que en un momento de mi vida en el que traicioné mis sueños y me dije que el mundo real era otra cosa, mi vida fue plácidamente infeliz, y desde que me empeño en perseguir mis sueños, me siento viva y feliz, aunque eso no signifique que esté siempre contenta, sino que con las calabazas que me da la vida estoy aprendiendo a hacerme, en vez de cabello de ángel, tiramisú, que me gusta más.

lunes, 22 de enero de 2007


Os animo a que vayáis al blog de Mariví y leáis el poema de Neruda Muere lentamente.
Nena, por supuesto que no me he olvidado de ti. Especialmente para ti este párrafo.

"Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre el blanco y los puntos sobre las “ies” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos."


lunes, 18 de diciembre de 2006

La búsqueda de la felicidad

Como veo que la temática psicológica os interesa, transcribo parte de una entrevista en El País del 3 de diciembre a Jorge Bucay (el de los libros de cuentos de “autoayuda”)

"Pregunta: Está empeñado en que seamos felices. Con la que está cayendo.

Respuesta: Creo que puede lograrse, siempre y cuando uno no caiga en la estúpida idea de creer que ser feliz es estar riéndose todo el tiempo.

P: ¿Por dónde recomienda empezar a buscar la felicidad?

R: Por encontrar el propio sentido para la propia vida.

P. Deme un consejo que no sea leerme de una tacada todos sus libros.

R: Contéstese a la pregunta de para qué vive. Y el día que se conteste, juéguese la vida por ese sentido de vida que decida. Verá que es feliz, aunque no esté contenta, que son cosas diferentes."

domingo, 22 de octubre de 2006

Búscate un amante (por Mariví)

Tenéis que entrar en el blog de esta amiguísima mía malagueña y leeros el artículo Búscate un amante, que es genial.

Para muestra un botón:

"Un AMANTE es: CUALQUIER COSA QUE NOS APASIONE. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido."

jueves, 19 de octubre de 2006

Juani ha dejado esta poesía de Lope de Vega como comentario a la canción de Carla Bruni L'amour, pero este precioso poema se merece más espacio que el de un simple comentario,
así que, aquí os lo expongo.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega, Rimas.

sábado, 7 de octubre de 2006

Para todos los valientes que sí que creemos en el amor, esta canción que dice todo lo contrario.

L'amour (Carla Bruni)

L'amour, hum hum, pas pour moi,
Tous ces "toujours",
C'est pas net, ça joue des tours,
Ça s'approche sans se montrer,
Comme un traître de velours,
Ça me blesse, ou me lasse, selon les jours

L'amour, hum hum, ça ne vaut rien,
Ça m'inquiète de tout,
Et ça se déguise en doux,
Quand ça gronde, quand ça me mord,
Alors oui, c'est pire que tout,
Car j'en veux, hum hum, plus encore,

Pourquoi faire ce tas de plaisirs, de frissons, de caresses, de pauvres promesses ?
A quoi bon se laisser reprendre
Le coeur en chamade,
Ne rien y comprendre,
C'est une embuscade,

L'amour ça ne va pas,
C'est pas du Saint Laurent,
Ça ne tombe pas parfaitement,
Si je ne trouve pas mon style ce n'est pas faute d'essayer,
Et l'amour j'laisse tomber !

A quoi bon ce tas de plaisirs, de frissons, de caresses, de pauvres promesses ?
Pourquoi faire se laisser reprendre,
Le coeur en chamade,
Ne rien y comprendre,
C'est une embuscade,

L'amour, hum hum, j'en veux pas
J'préfère de temps de temps
Je préfère le goût du vent
Le goût étrange et doux de la peau de mes amants,
Mais l'amour, hum hum, pas vraiment !