Y mientras subes en el ascensor de vuelta a casa, te das los últimos retoques con el pintabios, te colocas bien el escote, porque te has puesto mona toda tú, y te miras bien el peinado ese que te han hecho que desafía las leyes de la gravedad con las puntas para arriba, y piensas, “Hoy sí que estoy diferente. Lo voy a dejar flaseao”
Así que, entras en tu casa con ímpetu y te paras en la puerta del comedor y le lazas a tu marido que está en el sofá viendo la tele un insinuante “Holaaa”.
“Hola, cari”, te responde él, breve y sin retirar la vista de la pantalla.
Porque una tiene un don especial para tener ideas brillantes precisamente el día que juega el Barça, o la selección española de basket, o Nadal, o corre el Alonso o Pedrosa... o dan las tres películas del Señor de los Anillos de un tirón en versión extendida y tú llegas justo cuando se muere Gandalf...
Pero, aunque la primera parte de tu fantasía no se esté cumpliendo, tú no te amilanas y te acercas y le das un beso dejando que le acaricie tu pelo, y él te dice “¿Qué has hecho esta tarde?”, sin apartar los ojos de la tele. Y tú no le contestas, y sigues con tu sonrisa en la cara y piensas, “Bueno, a la tercera va la vencida”, y colocas tu cuerpo serrano entre sus ojos y la pantalla plana.
“¡Pero qué haces! ¡Quita de en medio!- reacciona él.
“Cari, he ido a la pelu”- añades tú, sin dejar de sonreír.
“Anda, ven aquí al sofá y vemos juntitos al Alonso”- remata él.
Y tú te das finalmente por vencida y te vas al sofá con él.
Así que, cuando al cabo de un rato te dice, “Cari, ¿haces tú la cena esta noche? Es que no me quiero perder ni un detalle de las cuarenta y ocho vueltas que le quedan al Alonso”, tú te levantas con la cabeza gacha y arrastrando los pies te vas a cambiar de ropa y te pones el pijama ese de flores tan antilibidinoso que te regaló tu suegra, y mientras te desmaquillas ves que las puntas se te han bajado, probablemente mientras estabais abrazados contemplando al Alonso.
Y a la hora de irse a dormir, él está contentillo porque es sábado sabadete y porque ha ganado el Barça, o el Alonso, o cualquiera de los otros, y además, ¡Gandalf NO ha muerto! Pero tú te sientes fea, refea y notas que te está saliendo un grano en mitad de la frente, aunque a él todo eso le da igual, porque él te quiere y le da igual que te pongas el pijama hortera de flores o que te vistas de lagarterana, pero tú te sientes fatal y te haces la dormida cuando él viene a hacerte mimos, y cuando ves que él ha desistido y se ha puesto a dormir, se te escapa una lagrimilla y te dices a ti misma “qué tonta que soy”...





































