martes, 19 de febrero de 2008

Body and Soul- Ser o no ser V (¿... de victoria...?)

Parte II

Lo conocí en el autobús para ir a ver la cuevas de Yungang, un sitio increíble del que ya te enseñaré las fotos. Cuando subí al autobús, en el que viajaban bastantes turistas, lo primero que vi fue a un tío con aspecto de occidental que miraba ausente por la ventana, y, sin saber porqué, me fui directa a sentarme en el asiento vacío que había a su lado. Te juro que fue del todo inconsciente, simplemente lo vi, y como si algo me empujara, fui para allá. Me senté a su lado y le dije en inglés: “Hi”, porque, claro, que me iba a imaginar yo de donde era, y él giró la cabeza hacia mí y me contestó esbozando una leve sonrisa al verme: “Hi”. Y entonces, yo añadí, por decir algo: “Does this bus go to Yungang grottoes?” , y él me respondió: “¿Eres española...?”, delatada por mi indisimulable acentazo espanish, claro... Imagínate la cara que se nos quedó cuando descubrimos que ambos éramos de Sabadell, y, no sólo eso, sino que, además, habíamos estudiado en el mismo instituto, aunque él es tres años mayor. Figúrate, irte a encontrar en un autobús que te lleva a ver unos budas tallados en cuevas en la otra punta del mundo a alguien que a lo mejor ha pasado junto a ti cientos de veces y que nunca has visto... Así que, visitamos juntos las cuevas mientras buscábamos más coincidencias en nuestras vidas, fue divertidísimo, me lo pasé genial...

De vuelta a Datong, al bajar del autobús, nos quedamos un poco cortados sin saber qué decir, y lo noté de repente un poco raro, diferente de como había estado todo el día, como frío, le dije que yo al día siguiente me iba de Datong y cogía un autobús a las 6 de la mañana para ir a Taihuai, en la cordillera budista de Wutai Shan, y él se mostró un tanto esquivo, como si no me quisiera explicar sus planes, y a mí, la verdad, me sentó un poco mal, conque nos despedimos cortésmente deseándonos buen viaje y bromeando sobre que ya nos encontraríamos algún día por Sabadell paseando por el Eix Macià. Y aquella despedida me puso de mal humor para el resto del día.

Mi sorpresa fue a la mañana siguiente, cuando subo al autobús y me lo encuentro sentado. Como era tan temprano, no tenía muy claro si estaba teniendo una alucinación. Pero no, era él, de nuevo mirando por la ventana, aunque esta vez con aire nervioso. Así que, me acerqué y le dije con cachondeo: “Does this bus go to Taihuai” Y él, giró la cabeza, se rió y me dijo, sin mirarme a la cara, que había pensado que no había nada más que hacer en Datong y que ese era el mejor autobús para llegar a una buena hora a Taihuai. Durante el incomodísimo aunque espectacular trayecto por colinas onduladas, retomamos nuestra animada conversación del día anterior. Al llegar, fuimos a un hotel que recomendaba nuestra guía en pleno laberinto de callejuelas, y digo nuestra, porque los dos nos habíamos comprado la misma. En el mostrador del hotel pedimos dos habitaciones esquivándonos la mirada.

Aquella noche, estábamos cenando animadamente unos deliciosos liangpi y al preguntarle qué pensaba hacer al día siguiente, volvió a pasar como el día anterior, él se hizo el longui. Yo no le insistí y le dije un tanto picada que pensaba salir temprano para hacer una excusión por la montaña para ir a ver un par de templos. Cuando bajé por la mañana, estaba sentado en la entrada como si nada leyendo la guía y al verme me soltó con toda naturalidad que el día era estupendo para ver las vistas del templo de Nanshan. Aunque esto ya no se volvió a repetir, a partir de entonces, se estableció una especie de acuerdo tácito entre nosotros, como el destino final de ambos era Xi’an, hacíamos juntos el viaje, pero como si fuera por casualidad, y a partir de la tercera noche ya pedimos la misma habitación, aunque con camas separadas.

A mí él cada día me gustaba más, y cada día que pasaba me acuciaba el sentimiento de que había encontrado a esa persona que siempre había buscado, solo que hasta conocerlo a él, no sabía cómo era. Pero intentaba no pensar en ello porque me decía a mí misma que no podía ser, porque acababa de atravesar una tormenta sentimental y ahora necesitaba calma... Y, además, notaba que él también mantenía cierta distancia conmigo.

Tardé unos cuantos días en confesarle la verdadera razón de mi viaje, porque sentía cierto reparo en contarle a un tío del que me estaba enamorando perdidamente mi desastrosa vida sentimental, pero el día que estuvimos en Pingyao, mientras paseábamos por las viejas calles adoquinadas, se lo confesé. Y entonces él también me contó algo que yo ya había intuido desde el principio, que hacía casi un año que se había separado, que estaba muy dolido y que no sabía si podría volverse a enamorar. Después de su confesión, nos quedamos los dos en silencio un buen rato y luego reanudamos la conversación hablando de lo impersonal que han dejado el paseo del centro de Sabadell desde que hicieron las obras del mercado...

Aquella misma noche, después de cenar, nos besamos por primera vez mientras contemplábamos las murallas de la ciudad antigua desde el exterior...

Continúa el viernes...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Ohhh, qué bonito...!!!!

Dime que está basado en hechos reales, y me harás feliz el resto del día!!!!! A veces, piensas que ciertas cosas no pueden pasar de verdad,...pero sí, suceden!!

Lidia dijo...

Aish... siento decirte que esto es sólo fruto de mi imaginación, aunque sí, hay alguna adaptación de ciertas cosillas que me han ocurrido a mí ;)

Anónimo dijo...

Ensimismada me he quedao con tu relato. Parece como si la autora (oséase, tú) hubiera estado de verdad en China!!!!
P.D Qué bonito es el amor (los inicios, especialmente ;-)

Anónimo dijo...

¡Pues qué vida más peliculera has tenido, Lidia! :D ¡¡Me encanta!! Yo también me he quedado alucinada con el relato, no sólo con la historia entre los dos, también con descripción que haces de la encantadora China..

Anónimo dijo...

Cuando realices tu viaje a China, te parecerá que ya has estado, qué recorrido más chulo sin salir de casa!! y espero que te ocurra lo que a Claudia... A esta bonita historia sólo le falta la música... Ya estoy visualizando una peli y todo ;)

PD: Ves, si es que estamos en toas partes

Lidia dijo...

Sí, como véis, yo la guía de China ya la tengo bien leída, sólo me falta ir :D

Ya lo sabes, Isa, que soy muy peliculera ;)

Es que Claudia ya se merecía una bonita historia :)

Anónimo dijo...

.......PERO.........
¿NO HAS ESTADO EN CHINAAAAAA????????

Pero si te la conoces mejor que yo la vida y milagros de Ralph Fiennes!!!!!! ;-D

Anónimo dijo...

Lidia, ¿estás segura que no has hecho un viaje astral a China? jajaja. Del insti??? Yo aposté por un amigo de la infancia no me equivoqué jijiji. Que bonita historia. A ver si no se tuerce ahora....:)