domingo, 23 de diciembre de 2007

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Body and Soul- La estalactita de Napoleón

-Yo no sabía cómo vestirme, y como hacía meses que no tenía una cita, me dije que esa noche había que triunfar y me puse estupenda.
- ¿Qué te pusiste?
- Pues mira, un pantalón tejano ajustado con las botas de montar y el top ese negro súper escotado con perlitas, el de las mangas de campana, y no vine a peinarme porque no pude, pero me estiré yo misma el pelo con la plancha.
- Monísima...
- Para lo que me sirvió... Bueno, pues él también se había arreglado, iba con una camisa blanca y estaba muy guapo, aunque él no es que sea guapo guapo, sino que tiene algo especial. Así que, fuimos a ver la peli francesa de la que me había hablado “Las aventuras amorosas del joven Molière”, que por cierto, me pareció un auténtico co
ñazo, aunque no se lo dije así, claro. Cuando al acabar la película me preguntó si me había gustado le contesté, “está bien...”. Y entonces, él inició un monólogo sobre el que al principio me mostré interesada, pero luego la verdad es que me pareció bastante rollo patatero intelectualoide y me empezó a molestar porque nos empezó a criticar.
-¿A quién?
- Pues a nosotros. Empezó diciendo que, como no habíamos visto la película en versión original, perdíamos muchas cosas, porque claro, en Saba
dell somos unos provincianos y no hay cartelera de calidad ni películas en versión original, y que la gente aquí es bastante simple.
-¿Eso te dijo? ¿Y tú que le dijiste?
- Pues me molestó un poco, pero como era el principio de la noche, intenté explicarle que es verdad que aquí no tenemos mucha oferta cultural porque Barcelona está muy cerca y está casi todo allí, pero vamos, que me parece que no me escuchaba mucho mientras le hablaba. Y, por cierto, que al día siguiente llamé a Laura para preguntarle cómo demonios es el Clermont-Ferrand ese de donde es él, y me dijo qu
e no se ponga tan estupendo porque eso está en el centro de Francia entre montañas, donde cristo perdió la zapatilla, y allí van con boina aún.
- O sea, que el palurdo es él...
-Vamos... Así que, llegamos al restaurante, miramos l
a carta, y él enseguida me dice que hay una ensalada muy buena que podemos compartir, y a mí me pareció buena idea. Y entonces él me explica que de segundo se va a pedir una esqueixada y que no va a beber nada, porque ya había bebido agua antes de salir de casa, y que no bebía durante la comida porque le sentaba mal.
- ¿Cómoooo?
- Como lo oyes... Yo me quedé a cuadros. En un primer momento incluso pensé que era algo típico francés, pero luego me di cuenta de que no. Y en
tonces, me empezó a soltar un rollazo sobre como la gente abusa de la comida y que en realidad no hace falta comer tanto, y que hay que comer cosas que no estén muy cocinadas, porque los alimentos pierden sus propiedades... Ahí yo ya me empecé a temer lo peor... Así que, pensé que me tenía que animar, miré la carta, y me pedí un entrecot al roquefort y le dije que yo iba a pedir vino, y él me contestó que, por supuesto, que pidiera lo que quisiera, y pedí el vino más caro de la carta, por si las moscas eso era lo único bueno que me iba a llevar aquella noche.

- Pero... ¿qué es, vegetariano...?
- Qué va... es raro con ganas simplemente. Y luego, volvimos al tema de la película, y de ahí pasó, no sé cómo, a hablar del Guiñol, me dijo que el auténtico era el francés, que el que hacen aquí no tiene ni punto de comparación, porque el de allí sí que tiene un sentido del humor fino y sí que son críticos, porque nosotros no somos suficientemente críticos, sobre todo con la monarquía, (sobre el rey me pegó un rollazo que no veas), y que también somos unos conformistas, y que lo que pasa aquí con los medios d
e transporte es una vergüenza, que la gente no se manifieste, que en Francia ya habrían hecho una revolución...
- Qué pesao el tío...
- Yo estaba que echaba chispas, ya era consciente de que la noche era un completo fiasco e iba dándole que te pego al vino, para ahogar mis penas y para contenerme y no soltarle un par de frescas, que total, no iban a servir de nada. A ver, si yo no digo que no tenga razón en algunas cosas, pero es que el tío es un egocéntrico prepotente.
Y digo yo que en Francia tampoco harán las cosas tan bien cuando están en crisis desde hace no sé cuantos años y no salen ni a la de tres.
- Tía, qué mala suerte tuviste...
- Pero espera, que ahora viene lo mejor. A mí ya me había dado el bajón, pero él estaba en su salsa, en realidad, yo creo que le daba igual si yo hablaba o no, a él sólo le importaba soltarme su rollo, y entonces, me preguntó si me había enterado que hacía poco habían encontrado en Siberia a todo un regimiento del ejército Napoleón congelado, y que ahora, con el deshielo del cambio climático, había salido a la luz. Y yo, que ya lle
vaba más de la mitad de la botella, lo oía a él y a su perorata como a lo lejos, y se me vino a la cabeza el cuadro aquel de Napoleón con la mano en el pecho, pero congelado y con un moquillo de estalactitas que le caían de la nariz, y me entró la risa tonta, y no podía parar. Él, creo que se pensó que me hacía gracia él, y le vi que estaba encantadísimo de conocerse a sí mismo y de que yo me riera con él, aunque yo de lo que me estaba riendo era de mi puñetera desgraciada noche...
- Qué tío...
- Espera, espera... Cuando llegó la hora de los postres, yo pedí tarta de chocolate y él un té de canela, y cuando le dijeron que se les había acabado el té de canela, pero que tenían de todos los otros tés, él me dijo que nos fuéramos a otro sitio porque él sólo tomaba té de canela.
-¡Quéeee...!
-Yo no sabía qué cara ponerle, y él me insi
stió que lo único que bebía era té de canela, ni alcohol, ni zumos, ni bebidas con gas, sólo agua y té, y sólo de canela, y como allí no había, teníamos que ir a otro sitio.
- Qué fuerte... ¿Y tú qué le dijiste?
-Yo me había trincado ya la botella entera y no es
taba para reaccionar, y me daba igual ocho que ochenta y le dije que vale.
- ¿Y os fuisteis a otro sitio?
-Entonces, tuve la prueba de que Dios existe y que me deber querer, o que le di pena, porque al salir del restaurante vi que se acercaba un taxi, y me tiré a lo kamikaze delante de él, que de puro milagro no me atropella, y mientras abría la puerta y me metía le grité que me había sentado mal el vino y mejor me iba, y mientras yo cerraba la puerta le oí decir: ”Te llevo a casa”.

- ¿Y has sabido algo más de él?
- Sí, al día siguiente me envió un mensaje para preguntarme si me encontraba bien, y yo le contesté escuetamente que sí, y como esta semana no he ido al cursillo, y era el último día, me envió otro sms preguntándome si estaba enferma, y no le he contestado.
-Qué historia... me duele la barriga de tanto reír...
-Calla, calla, que esta semana he soñado dos veces que llegaba a casa y me encontraba esperándome a Napoleón congelado cayéndole una
estalactita de la nariz.


domingo, 16 de diciembre de 2007

Body and Soul - El curso de risoterapia

-Hola Claudia.
-Hola Marina, guapa.
Muak, muak
-¿Qué tal todo? Oye, que me han dicho que te han ascendido en el trabajo, enhorabuena.
-Ay sí, gracias, aunque no veas la de problemas que me está dando...
-¿Ah sí? ¿Por qué?
-Nada, que desde que me han ascendido tengo serios problemas con una que hasta ahora yo creía que era no sólo una buena compañera sino también amiga. Pero bueno, esto ya te lo cuento otro día, que hoy no tengo ganas de hablar de malos rollos, tengo otra cosa más interesante y divertida.
-Cuenta mientras te lavo...
-Tía, es que, lo que no me pase a mí, no le pasa a nadie...
-Qué has hecho ahora...
-Es que no sé cómo me lo monto para ir a conocer a los tíos más frikis del planeta...
-Uy... qué miedo me das...
-Bueno, ¿te acuerdas que me apunté a un cursillo de risoterapia en el centro cívico de mi barrio? Pues conocí allí a un tío con el que quedé el sábado pasado, que al principio me pareció que era muy simpático y tenía mucha personalidad, pero ha resultado ser más raro que un perro verde...
-¿Ah, sí? ¿Raro en qué sentido?
-Bueno, mejor te lo explico todo desde el principio para que se entienda bien.
-Eso, que lo entienda bien...
-En el cursillo este había un chico francés, no especialmente guapo, pero de esas personas con mucha personalidad y mucha labia que en seguida empezó a destacar por sus comentarios y su simpatía, además, tiene un acento graciosísimo, él nació en Francia, pero su madre es de Cádiz y su padre francés, y cuando habla castellano tiene una acento gaditano-francés muy chistoso. Aunque a veces se hacía un poco cansino en clase, pero bueno, tampoco exagerado.
-Que le gusta ser el centro de atención, ¿no?
-Sí...Bueno, pues, la última media hora de la clase la dedicábamos a hacernos masajes por parejas...
-¿Masajes o cosquillas...?
-No, no, masajes normales por la espalda, no para reírse, sino para relajarse, como parte de la terapia de bienestar personal. Y el masaje te lo hacías con la persona que estuviera a tu lado en clase. Claro, el primer día, como esto no se sabía, me senté casualmente junto a un señor de unos cincuenta, tímido, gordito y con cara de buena persona, pero no sé si era la ropa, que no se había duchado o que tiene otro tipo de problemas, pero el pobre olía fatal, y lo malo no fue hacerle yo el masaje, sino mientras él me lo hacía a mí, ahí, aireando él sus axilas. Así que, el segundo día, ya iba preparada y me dije que había que llegar con tiempo para elegir compañero, y me situé estratégicamente al lado de una chica joven que me había parecido simpática el primer día, y todo fue bien. El tercer día de clase, mientras esperábamos en la puerta que llegara la profesora, el francesito, que por cierto se llama Julien, me empezó a hablar y, al entrar juntos en clase, ya nos sentamos juntos y a partir de aquel día, como nos caímos muy bien de entrada, siempre nos sentábamos juntos.
-¿Y qué tal el francesito haciendo masajes?
-Jo, muy bien, y además, como el tío me estaba empezando a hacer tilín, pues más aún... Así que, un día al final de la clase, como siempre nos quedábamos hablando un rato a la salida, porque al tío parece que le den cuerda hablando, me dijo de ir a tomar algo, y yo le dije que vale.
-Entonces a ti te gustaba...
-Bueno, a mí por una parte me gustaba, me parecía simpático e incluso interesante, y por otro lado lo encontraba un poco apabullante... Pero, como lo acababa de conocer, no sabía muy bien... Así que, fuimos a una cafetería y él se pidió un té de canela y yo también me pedí otro té. Empezamos a hablar de cine, me dijo que acababa de salir una película francesa, y me propuso ir a verla el sábado y después ir a cenar, y yo le dije que sí.
-¿Y a qué se dedica?
-Pues es arquitecto y trabaja en el ayuntamiento, es la persona que decide de qué color se pintan las fachadas de los edificios.
-¿Ah, pero para eso hay una persona en exclusiva?
-Pues al parecer sí, él sólo se dedica a eso, y no veas cómo se puso cuando pasamos por delante de un edificio y le dije que ahora se llevaba el amarillo, me corrigió indignadísimo que eso era ocre... Bueno, y tengo que confesarte una cosa muy fea... Que el día que fuimos a tomar el té, le mentí en la edad...
-¡Quéeee!
-Sí... no lo hice queriendo, te lo juro que se me escapó, fue sin querer... Cuando me dijo que tenía veintiocho años, me entró el pánico y me pareció que no le podía decir que yo ya estaba en los treinta, y le dije que tenía veintinueve, total, sólo me quité tres años...
-Pues cuando aquel tío del Meetic te lo hizo a ti, anda que no te sentó mal...
-Eh, que aquel tío me dijo quince años menos, no compares... Bueno, total, que me dijo que me llevaría un restaurante que él conocía y me dejó caer que era un poco especial con la comida, que no le gustaba la carne ni el pescado, entonces yo le propuse ir a un vegetariano y él me contestó que no le gustaban los vegetarianos...

Lo que pasó en la velada, próximamente...

domingo, 9 de diciembre de 2007

Sueños

Hoy va la cosa de sueños.
Hace unos días estuve en un espectáculo de danza de una amiga de Edu que actuaba en un centro cívico de Barcelona. Cristina expresaba de forma conceptual su calvari
o personal hasta que definitivamente decidió tirarse de cabeza a intentar dedicarse de forma profesional a la danza dejando de lado una profesión muy bien pagada. Mercedes ha tomado el mismo duro camino e intenta que le publiquen su novela “Memorias de un gurú”. Cenza se plantó un día y se dijo que estaba harta de hacer trabajos en los que no se sentía realizada y enfrentándose a todo y a todos hoy ya es profesora, que era lo que quería.

"...preferirán estar muertos a vivir recordando que no se atrevieron a intentarlo" nos dice Cristina.

De mi parte, para todos los que luchan por conseguir sus sueños, esta mano-paloma encontrada en una calle de Málaga.


Carnavaleando

Los que nos seguís habitualmente, recordaréis que hace unos meses salió un día a bote pronto la idea de ir al carnaval de Venecia, y lo poco que nos costó a algunas decidirnos. Como no habíamos hablado más de ello aquí, pudiera parecer que la idea había caído en saco roto. Nada más lejos de la realidad, todo se estaba tramando fuera del ciberespacio y ya tenemos billetes de avión y hotel desde hace semanas.
A dos meses escasos para el carnaval, ¡Venecia no es un sueño y nos está esperando!

domingo, 2 de diciembre de 2007

Body and Soul - La planta del dinero

-¡Vaya, señora Pepa, cuánto tiempo sin verla! Le pregunté a mi madre hace unos días por usted, me preocupaba no verla.
Muak, muak

-
Ay hija, si que hace tiempo que no vengo... Es que está la cosa mu mala, ya sabes que con la paguilla que tengo no me da para casi nada... Pero es que, mira qué pelos que tengo, que ya me da vergüenza salir a la calle así...
-Pues no se preocupe que la vamos a dejar aún más guapa de lo que es por muy baratito.
-Ay, qué salerosa que eres, niña.. que Santa Lucía te conserve la vista... a mí ya no me arregla ni el santo de las causas imposibles... Péiname sólo, no me pongas el tinte, que no me da para tanto..
-Que sí, mujer, no se preocupe que hoy hacemos oferta.
-¿Niña, te ha dao ya tu madre la planta del dinero que le di para ti?
- Ay, sí, se me había olvidado. Muchas gracias, es lo primero que he llevado al piso, le da alegría, por ahora está casi vacío.
-A ver si a ti te da suerte, porque yo tengo unas cuantas, que las he ido trasplantando yo misma, pero la paguilla no se estira. Por cierto, el piso es de alquiler, ¿no niña? A mí siempre me ha parecido que el alquiler es tirar el dinero, pero la juventud de hoy lo tenéis muy difícil...
-Sí, yo no puedo hacer otra cosa, ya tenía ganas de irme de casa de mis padres, que ya sabe usted que yo estoy muy bien allí, pero ya tengo una edad y ganas de hacer mi vida.. Así que, me he llevado el colchón y duermo sobre el suelo, me he ido con cuatro cosas que me han dejado, ya ve usted... No tengo ni tele ni nada, pero, para lo que dan, mejor leo.
-Di que sí, niña, hay que ver lo guapa y lo apañá que eres, a ver si te sale un novio pronto..
-Sí, bueno... ¿Y como está el señor Felipe?
-Pues mira, está allí en la residencia, que no conoce a nadie, ni a mí siquiera. Hay que ver, adonde tenemos que llegar las personas... A mí últimamente me confunde de su madre y cada vez que voy me dice que irá a darle de comer a las gallinas en cuanto se peine, fíjate tú lo que le ha dado por decir...qué ocurrencias...
-¿Y que va a verlo, cada día?
-Ay no, yo lo voy a ver el fin de semana, que me lleva mi hijo, el Juan, porque mira como tengo las piernas de la circulación, mira, mira las varices... Yo no estoy para ir andando al centro y tampoco puedo coger el autobús, así que, si no me llevan, no voy.
-Uy, pues sí que tiene usted mal las piernas...
- Niña, acércate, que esto no lo quiero decir muy fuerte, que la gente es mu mal pensá. Que digo yo que mi Felipe, que ya ni conoce a nadie, que Dios se podría acordar de él, porque yo con mi paguilla de 300 euros ya no puedo tirar palante.. Porque claro, su paga se la queda la residencia, como es natural.. Y cuando él falte, que yo ya sabes tú, por lo más sagrao, que yo quiero mucho a mi Felipe y no quiero que Dios se lo lleve, pero a mí me darán otra paguilla de viuda y así yo podré ir un poco más desahogá.
-¿Pero su hijo la ayuda, no?
-¡Uy, mi hijo! Ahora se ha cambiado de coche y dice que no tiene dinero. Porque es que la juventud de hoy en día lo tiene que tener . Se ha comprado un ordenador, y hace poco se compró una televisión de esas finas... o planas.... bueno, tú sabes lo que es... y también paga el intenes ese. Pero, que digo yo, que si uno no tiene dinero, que se puede vivir sin todas esas cosas, antes no teníamos nada de eso y vivíamos mu bien...Y claro, yo voy a buscar a mi nieto, al Samuel, al colegio, y luego le doy de comer, y yo le compro carne de la buena, porque el niño está creciendo y se tiene que alimentar bien, y se me va un pico en la carne cada mes, y eso que sólo compro para él, que yo ya no como carne. Así que, le tuve que decir al Juan que me diera dinero para la comida del crío, y me dijo que si no podía comprar carne, que le diera otra cosa... ¿Te puedes creer? Es que ellos sólo comen macarrones o papas fritas. Pero bueno, al final por pesá he conseguido que me dé algo...
-¿Y como le va a Samuel en el colegio?
-Pues el colegio no le va muy bien... Hace unos días llamó el profesor para que fueran sus padres, y tuve que ir yo, y como yo ya estoy mayor, no me entero bien de lo que me dicen. En resumidas cuentas, me dijo el profesor que el niño aún no sabe leer con 8 años, y que en casa nos teníamos que poner con él y ayudarle. Pero yo no puedo porque no veo las letras esas chiquitillas, yo ya no veo ni con las gafas...
- Es que son sus padres los que se tendrían que poner con él...
- Si, yo ya se lo he dicho al Juan, pero él dice que no tiene paciencia con el niño, y la Mónica dice que cuando llega de trabajar a las ocho, aún tiene que hacer la cena y está mu cansá pa ponerse con el crío. Y el crío también tiene tarea... es muy bueno, muy noble y muy cariñoso conmigo, pero es muy terco, y como se le meta algo en la cabeza, no puedes con él... Y ahora porque es pequeño, pero cuando sea mayor, no sé lo que vamos a hacer con él...
- Mire qué guapa que está.
- ¡Virgen santa, si parezco otra! Ahora viene la dolorosa, a ver, cóbrame
- Son... cinco euros.
- ¿Cinco euros...? ¿No te habrás equivocao, niña?
-Ya se lo dije antes, que hoy hacemos oferta...
-Niña, pues no vayáis regalando las cosas, que la vida está muy cara, para ti también.
-No se preocupe, es sólo hoy. Déle recuerdos al Juan y a la Mónica
-Que Dios te lo pague, hermosa... Ay, qué malica que estoy de las piernas... me voy a echar un rato antes de que venga el Samuel.

..................................
-Aquí tenemos a la Madre Teresa de Sabadell.
-Qué tonta que eres, Susana... No te preocupes que ya lo pondré yo...
-Menos mal que ahora les ha dado a tus amigas pijas por venir cada semana, así compensan tus obras de caridad...
-Anda, no exageres, que no es para tanto... La mujer es vecina de mis padres de toda la vida, siempre se portó muy bien con nosotros, y es que cada vez que viene me dice que a ver si Dios se acuerda de su marido para que le deje la "paguilla", y la verdad es que la veo cada vez más apurada...
-Sí, pues la "paguilla" sí que le da para empinar el codo, porque llegaba el tufillo hasta aquí...
-Pobrecilla...
-La próxima vez que venga, dile que le dé un empujoncito a su Felipe en la silla de ruedas...
-Qué bruta que eres...
-Era broma...

domingo, 25 de noviembre de 2007

Pesadilla en Wii Street


Esta noche he tenido una pesadilla de la que me he despertado empapada en sudor y desencajada.
Era un día normal de clase, aunque yo no era del todo normal, yo era mi Mii de la Wii, con mi jersey lila y los pantalones a rayas que te ponen cuando juegas a béisbol, y sólo tenía una mano, sin brazo, sólo una bolita que transportaba alegremente mi maletín. De esta guisa, entro en mi clase de 2º CD, para más información, mi peor pesadilla en la vida real. Mis alumnos eran todos como el público del Wii-Sports, un palote con cabeza, sin brazos ni piernas, flotando en el aire, y estaban todos dispersos por la clase, dándose la espalda, sin hablar entre ellos. Nada más entrar les digo: “¡En formación!” y cada uno se dirige diligentemente a una mesa y se sienta en la silla... Bueno, se sientan... flotan encima de la silla. Sin embargo, veo que se han puesto juntos algunos que podrían liarla, así que les digo: "¡Por orden alfabético!" Y zas, los alumnos-palote corren raudos a ejecutar mi orden.
Me los quedo mirando y pienso por un instante si pedirles que se coloquen por el color de la camiseta, por orden cromático, por el efecto óptico tan agradable que conferiría a la clase, pero abandono la idea. Así que, abro el maletín con mi mano-bolita, cojo los libros y les pido que saquen los suyos. Y ellos me responden al unísono flotando sobre la silla: “Profe, no podemos”. Entonces yo caigo en la cuenta de que no tienen manos, y les contesto: “Ah, es verdad... Bueno, pues hoy haremos oral. Primero escucharemos un diálogo y luego vosotros prepararéis otro parecido”. Así que, pongo el cd para escuchar un diálogo en el que una señora va a comprar un pollo a una carnicería, busco la pista correspondiente y le doy al play. Pero sólo se oye una melodía, “tiriti tiriti, tiritití, tiriti tiriti, tiritití”, la que te sale cuando te estás creando tu Mii, que, por muy simpática que sea, no es precisamente lo que quiero en aquel momento. Miro en la carátula del cd a ver si me he equivocado de pista, pero no, pruebo con las otras pistas, y resulta que en todas me sale la misma musiquilla. Casualmente dispongo de otro ejemplar del mismo cd, busco la pista, y vuelve a salir la misma melodía. Y yo, sin enfadarme ni nada, aceptando la vida tal y como viene, les digo que tenemos un problema técnico y que ya leeré yo el diálogo. Y ellos, que llevan todo el rato sonrientes, asienten flotando sobre sus sillas. Conque lo leo yo. Al acabar, les hago varias preguntas y ellos me lo responden todo impecablemente al unísono. Qué perfección, qué felicidad para un profesor, qué realizada me siento... Luego, les pido que con su compañero se imaginen un diálogo entre un vendedor y un cliente en una tienda de alimentación, semejante al que hemos escuchado. Y ellos van y ejecutan rápidamente mis deseos. Al cabo de un rato, le pido a la primera pareja que represente su diálogo en voz alta, y me repiten exactamente el mismo diálogo del pollo que yo les había leído. Les digo que no tiene ningún sentido repetir el mismo diálogo, que tenían que elaborar uno propio con los elementos que habían aprendido. Se lo pido a la siguiente pareja, y me recitan otra vez el diálogo del pollo. Me estoy empezando a cabrear. Señalo a una tercera pareja, y cuando escucho las dos primeras frases, les digo que se callen. Ahora sí que estoy enfadada. Los miro y les pegunto qué les pasa, que ese tipo de actividad ya la hemos hecho un millón de veces y ya saben que lo que tienen que hacer es inventarse ellos su propio diálogo. Ellos bajan la cabeza sin rechistar. Yo estoy que trino, no entiendo nada, no me puedo creer que estén callados, que no me contesten, que no reaccionen. Entonces, les empiezo a decir indignadísima que son uno borregos, que no tienen ninguna personalidad, que adónde van por la vida sin imaginación... pero ellos siguen con su cabeza gacha. Finalmente, enfurecida les acabo chillando “¡Pero queréis hacer el favor de reaccionar. Es que no tenéis sangre en las venas. Comportaos como niños de una puta vez, corred, chillad, reíd, jugad, pegaos, insultaos!” Entonces, se volvieron locos, todos los palotitos se pusieron a ejecutar mis órdenes exactamente en el mismo orden en el que yo las había pronunciado, correr, chillar, reír, jugar... empezándose a chocar entre ellos, estrellándose contra las paredes, y de los porrazos tan tremendos que se daban, se les caía la cabeza del cuerpo, y los palotes corrían sin cabezas y las cabezas rodaban por el suelo chillando, riendo, insultando, como yo les había pedido, en una escena dantesca... Y ahí me desperté.
Uf, espero que cuando el lunes llegue a clase sigan como siempre, sin hacerme ni puto caso ...

lunes, 19 de noviembre de 2007

Body and Soul


Tengo 31 años, me llamo Marina, soy peluquera y vivo en Sabadell. Hace cuatro años con una amiga decidimos quedarnos con una peluquería de nuestro barrio que traspasaban. Yo aún vivo en casa de mis padres y ahora que el negocio empieza a darnos dinerillos, estoy buscando un piso de alquiler. La que no sé cómo se lo monta es mi amiga y socia, Susana, su marido es mecánico y tienen una niña, y además de la peluquería, está pagando letra del coche e hipoteca del piso, aunque cuando ella se lo compró, no estaban al precio de ahora. Bueno, yo también me compré un piso en aquella época, pero ya no vivo allí...

Ahora las cosas nos empiezan a ir bien, pero hemos currado como burras. Los tres primeros años abríamos de lunes a sábado y algunos domingos por la mañana si nos lo pedían para alguna boda. Ahora ya podemos cerrar los lunes. Lo que me da miedo es la crisis económica de la que hablan, que es verdad porque todas las clientas se quejan de lo caro que está todo, y que si con el euro nos timaron, y que si las hipotecas no paran de subir, y que si ahora el pan, y que si hay que ir al Mercadona porque todo está muy caro... Y claro, si la gente no tiene para comer, no van a venir a ponerse el tinte, aunque nosotras tenemos unos precios muy muy ajustados, porque esto es una peluquería de barrio.

Estos últimos años lo único que he hecho en mi vida ha sido trabajar, pero ya me ha ido bien, era lo que necesitaba.

A mí no me gustaba estudiar, mis padres se enfadaban cuando suspendía, pero tanto mi madre como mi padre trabajaban todo el día, así que, no me controlaban si estudiaba o no. Mi hermana mayor sí que sacaba buenas notas, ella nunca necesitó que le dijeran que se pusiera a estudiar, al contrario, mis padres le tenían que decir a veces que saliera. Cuando empecé el Bachillerato iba a clases de repaso, pero la verdad es que iba por ir. Mi hermana intentó darme clases alguna vez, pero se ponía negra conmigo. Yo no me portaba mal en clase, simplemente tenía mi mente lejos de allí, yo siempre decía que es que no entendía nada, pero los profesores me decían que era muy inteligente pero que no estaba en lo que tenía que estar, y tenían razón. A mí en aquella época lo que me interesaban eran los chicos, y me eché novio muy pronto, luego me di cuenta que demasiado. Cuando repetí segundo de Bachillerato me propuse ponerme a estudiar en serio. Por aquella época mis abuelos se habían venido a vivir a casa porque ya no podían valerse por si solos, mi abuela tenía Parkinson y mi abuelo empezaba a tener demencia senil, y vivíamos los 6 en un piso de ochenta metros cuadrados. Estuvieron diez años en casa de mis padres y mi madre tuvo que dejar de trabajar para ocuparse de mi abuelos, porque al final ya no se levantaban de la cama y mi madre estaba desbordada pero no quería que ni mi hermana ni yo nos ocupáramos de ellos. Yo me agobiaba mucho en casa y hacía todo lo posible por estar fuera. Mi hermana también se agobiaba y siempre estaba de mal humor, pero ella se encerraba en su habitación a estudiar.

Entonces me eché novio, Pablo, yo tenía dieciséis y él diecinueve y ya trabajaba en una fábrica, él siempre decía que habría querido estudiar pero que su padre los había abandonado y él se tuvo que poner a trabajar. Nos conocimos en la discoteca, yo cuando me arreglaba aparentaba más edad, así que, salía por las noches y nunca me pidieron el carnet. Pero yo nunca probé cosas raras, yo bebía para coger el puntillo y ya está, aunque alguna vez sí pillé una buena curda... Y si antes de tener novio no me concentraba mucho en los estudios, cuando me lo eché, perdí el mundo de vista. Yo decía que a mí lo que me gustaba era peinar y maquillar, aunque para mis adentros pensaba que si fuera a la universidad me gustaría hacer psicología, pero nunca lo dije en voz alta porque sabía que no iba a estudiar.

Así que, acabé dejando el Bachillerato e hice un módulo de peluquería y un montón de cursillos que me pagaron mis padres de maquillaje, estética, depilación y hasta de reflexología.

En los primeros sitios en los que trabajé, como estaba de aprendiz, o no cobraba o cobraba muy poco. Entonces me di cuenta de lo duro que era aquel trabajo y de que había otra gente que cobraba más por trabajos menos cansados. Pensé en volver a estudiar, pero Pablo me dijo que para qué, que total hay gente con carrera que no trabaja de lo que ha estudiado o está en paro, y mis padres estaban desbordados con mis abuelos y mi idea de vovler al Bachillerato les parecía un capricho, y no les culpo. Mi hermana ya estaba en la universidad estudiando empresariales, entonces le habían dado una beca y estaba en Inglaterra.

Así que, lo olvidé y empecé a trabajar en dos sitios a la vez. Con Pablo decidimos comprarnos un piso de segunda mano y lo reformamos nosotros. Nos fuimos a vivir juntos cuando yo tenía veinte años. Pablo no es mala persona, pero me acabó haciendo la vida imposible. Yo le excusaba su comportamiento por sus traumas porque su padre los había abandonado, su madre los trató a él y a su hermano como a un estorbo y los únicos que le habían dado cariño habían sido sus abuelos, que fueron quienes lo criaron. Yo siempre tenía que estar pendiente de él, y aún así, nunca le parecía bastante. Delante de la gente necesitaba hacerse el importante, por sus complejos, y mentía mucho, a mí a menudo me dejaba mal en público, y con los años se fue poniendo peor, hasta que los amigos nos empezaron a dar la espalda porque, aunque él siempre había sido muy gracioso, sus mentiras y su chulería acabaron siendo insoportables. Viví con él seis años, él no hacía nada en casa y yo tenía que estar por él a todas horas, era muy celoso y todo un experto en chantaje emocional. Muchas veces pensé en dejarlo pero no me atrevía, y por otro lado, me daba pena. Al final me levantó la mano un par de veces y empecé a sentir miedo, y mi familia, sobre todo mi hermana, y una amiga, me convencieron para que lo dejara, y volví a casa de mis padres.

Pocos meses después, cuando aún estaba muy tocada, me apunté al Meetic y conocí a Tony. Me fui a vivir con él a la semana de conocernos porque fue un súper flechazo y a los quince días me pidió que me casara con él. Así que, empezamos a mover papeles, ya que él ya había estado casado anteriormente. Él era comercial, y al principio de conocerlo me pareció tan alegre, tan activo, y aunque era diez años mayor que yo, tenía un carácter tan jovial...Nuestra historia fue al principio tan intensa, tan romántica... A los seis meses me puso de patitas en la calle porque ya no sentía lo mismo que al principio, me dijo.

Volví otra vez a casa de mis padres. Entonces sí que me sentí tocar fondo, rota en mil pedazos, sin saber hacia donde dirigir mi vida. Además, trabajaba en una peluquería demasiado guay de Barcelona donde me pagaban mal y aguantaba los malos humos de un encargadillo que se creía no sé quien. Así que, cuando Susana me propuso tener nuestra peluquería, en seguida me di cuenta de que la vida me ponía delante una tabla de salvación, y me agarré a ella con todas mis fuerzas. Conque, llevo cuatro años dedicada en cuerpo y alma a mi peluquería. Desde Tony no he vuelto a estar con nadie, también es verdad que no he podido pensar en otra cosa que no fuera trabajo durante este tiempo, y eso que aquí en la peluquería hay muchas oportunidades, entre clientes, hijos de clientas, comerciales y, no nos engañemos, maridos de clientas que te tiran la caña también, pero yo estoy un poco reacia aún. Yo ya sé que no todos los hombres son como con los que he estado, quien me da miedo no son ellos, sino yo misma, que me voy a buscar siempre los que me hacen daño.

Desde que tengo mi propia peluquería sí que trabajo a gusto, porque lo hago como yo creo que hay que hacerlo, con cariño. Yo no soy extrovertida de entrada, luego cuando cojo confianza sí soy muy charlatana y cariñosa, pero lo que siempre se me ha dado bien es escuchar, soy de esas personas a las que la gente en seguida les cuenta su vida, y no sé, tengo como una intuición para entender a la gente. Cuando empecé a dedicarme a esto, sólo escuchaba lo que me contaban, nunca daba mi opinión, aunque también es verdad que hay gente que sólo quiere que la escuches. Si supierais las cosas que he oído mientras lavaba cabezas o alisaba el pelo... Pero desde que tengo mi peluquería, lo de escuchar a la gente me lo tomo como un servicio más incluido en el precio, y a veces también doy mi opinión, sin dar lecciones a nadie, porque yo no soy nadie para dar lecciones de nada, pero sí veo que muchas veces ayudo a la gente. Claro, que las cosas también hay que saber decirlas con mucho tacto. Cuando dejé a Pablo una amiga me regaló el libro La reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada, y desde entonces, devoro los libros de autoayuda y últimamente también leo libros de psicología. De tanto en tanto intercalo con otro tipo de libros, porque también cansa siempre con el mismo tema. A veces pienso que me gustaría estudiar psicología, pero claro, ahora no tengo tiempo, pero bueno, nunca se sabe...

A la peluquería, además de la clientela del barrio, vienen mis amigas, que se lo comentaron a otras y se llegaron a enterar compañeras del instituto que hacía años que no veía, y luego se fue corriendo la voz entre ellas e incluso hay una que es profesora y ahora vive en Barcelona que hacía mucho que no veía y que viene expresamente aquí. Madre mía, cuánto hemos cambiado, qué vidas tan diferentes llevamos ahora... Pero bueno, habremos cambiado mucho, pero estamos hechos todos un lío. Vamos, tanto, que ya hay algunas y algunos que están empezando a venir a teñirse o cortarse cuando no les hace falta, sólo para hablar. Yo os iré contando las historias que pasan por aquí, que son muy interesantes y reales como la vida misma. Y a mi me gusta pensar que cuando la gente sale de aquí se siente bien en cuerpo y alma. Porque así se llama nuestra peluquería, Body and Soul, idea de mi hermana, que es la internacional.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Ganadores del tercer certamen del concurso
Entre horas



Pues sí, vais a ver recompensadas las actividades lúdicas que realizáis en pleno horario laboral ;)

Los galardonados y sus respectivos premios son los siguientes
(trrrrrr..... redoble de tambores....):

Isa, 1er premio: Un paquete de exquisito té chino mezcla de ginseng, hoja de Ginkgo, té negro, crisantemo, uva pasa, lichi seco, frutos secos, dátil, sésamo y azúcar cristal.

Noemí, 2º premio: Para la que tiene antojos de fresa últimamente, un paquete de deliciosos caramelitos blanditos chinos rellenos de caramelo de fresa.

Mary, 3er premio: Unas galletitas japonesas rellenas de crema de castaña de temporada.

Y los premios de consolación son de temática navideña.

Mercedes, 4º premio: Un conejito empujando un carrito de zanahorias para colgar del árbol de navidad.

Edu, 5º premio: Un pollito dentro de una tacita para colgar del árbol de navidad.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Tercer certamen del concurso Entre Horas

Ya sabéis que aquí los más raudos y avispados ganan suculentos regalos.
Como veis, sigo con mi temátic
a china para los concursos.



1. Título de la premiada película china actualmente en cartelera en la City cuya protagonista, con nombre posesivo, quiere tanto a su marido, que se divorcia de él y busca a otro que los mantenga a todos.



2. Cómo se dicen en mongol "matrimonio" y "divorcio" (escrito en su alfabeto y con transliteración fonética)





No publicaré vuestras respuestas hasta que no haya ganador@, así que, si no se publican los comentarios directamente, no es porque no funcione.

¡Suerte a todos!

domingo, 4 de noviembre de 2007

De pelos II

Como ya os conté en la primera entrega sobre mi relación tormentosa con mi peluquero, aquel tan delicado con mi pelo pero tan abrupto con mi persona, además de déspota con las mujeres, yo sólo quería caerle bien, o más que caerle bien, que me tratara bien, con un poco de cariño, que no me pegara esos meneos a la cabeza y que me lavara sin que me chorreara el agua por las sienes, con lo feliz que soy yo poniendo mi cabello entre sus manos, porque eso sí lo tiene, que es un genio con las tijeras.

Conque, cada vez que iba, por alguno de esos motivos inextricables del destino, me tocaba él, y eso que allí hay más gente que peina. Para caerle en gracia, intentaba ser simpatiquilla con algún comentario gracioso o le hacía alguna pregunta retórica sobre el pelo (qué hago para tenerlo sano o más brillante, si me dejo flequillo, si las mechas estropean el pelo...) Pero él seguía siendo parco en palabras e inmune a mi sentido del humor. Por el contrario, le molestaba sobremanera que dejara mis gafas y mi libro sobre el tocador, y yo lo sabía, pero siempre se me olvidaba y me daba cuenta a posteriori, cuando lo veía echando humo porque no tenía suficiente espacio para dejar las tijeras y el secador. Y luego, se hacía un lío él solito con el cable del secador, le daba unos tirones de malas maneras dando bufidos como si yo tuviera la culpa de estar entre él y el enchufe del secador. Y yo, que soy muy sufrida, aguantando allí estoicamente los malos modos del genio.

Total, que la última vez que fui, yo ya me había dado por vencida, consideraba que lo había intentado suficientemente y que estaba claro que no había empatía, así que, cuando vino a por mí, como no, él otra vez, y me preguntó qué quería hacerme, le dije sinceramente: "Me lo escalas como siempre, que me gusta muchísimo como me lo cortas". Y entonces, por el resplandor en su mirada, me di cuenta que había dicho las palabras mágicas. Me había equivocado de estrategia, no había que ir de graciosa sino hacerle la pelota. Tampoco voy a decir que a partir de entonces se deshiciera en miramientos hacia mí, pero sí que por primera vez fue amable conmigo, me lavó la cabeza sin acabar yo con el cuello de la camiseta empapado y al cortarme me trató bien, tampoco me dio conversación, pero lo poco que me habló fue con sonrisa incorporada. Como yo no quería romper la magia del momento, puse todo lo que pude de mi parte, me acordé a tiempo de esas cositas que sabía que tanto le molestaban, sostuve mis gafas y mi libro sobre las piernas y esquivé todo lo que pude el cable del secador.

Pero la prueba definitiva fue al levantarme e ir a pagar, que con toda su pluma y gesto de complicidad, me dijo “Venga, guapa, hasta la próxima”. Qué feliz me sentí.

domingo, 28 de octubre de 2007

Moi aussi, je veux être prof.

He aquí los momentos estelares de la fiesta en la que todos queríamos ser profe, incluído el Monsieur Poulet.



Y ya podemos ir pensando en la próxima, la fiesta shisha, que será en breve ;)

Ohhhh, he quitado los vídeos!!

lunes, 22 de octubre de 2007

De pelos


Hace unos días hablé de pelos y hoy voy a volver a hablar de ellos, aunque la verdad es que ésta que habla frecuenta poco la peluquería. No obstante, no pongo mi cabeza en manos de cualquiera, no señores, porque con el pelo no se juega, así que, desde que vivo en la City acudo a una peluquería súper mega fashion del centro, una donde el dueño o encargadillo, no sé muy bien su rango, es un tío grandullón y muy machote, rapado y con perilla de chivo, con look de roquero demodé, acompañado siempre de un perraco como un caballo, que a pesar de su tamaño parece bastante manso, el perro, el amo no lo sé. Ambos personajes confieren a este lugar, que por otro lado es de total confianza para la integridad de tu pelo, una idiosincrasia digna de esta ciudad de los prodigios, como la llamó aquél, donde lo impensable se hace carne y deviene normal.

A mí siempre me toca el mismo peluquero, y eso que hay más personas allí, pero siempre me peina él, y yo estoy contentísima, es un genio con las tijeras, siempre me corta exactamente como yo quiero, y tiene un estilazo haciendo saltar el pelo al cortártelo sin igual, el tío tiene más plumas que mi edredón. Es el mejor, pero es un estúpido, parece mentira que te toque el pelo tan delicadamente y luego para moverte a ti sea tan brusco, te pega unos meneos a la cabeza sin previo aviso que te dejan medio lela, te lava sin miramientos, dejando que te resbale el agua por la cara, con lo que eso molesta, se hace unos líos él sólo con el cable del secador y te hace sentir que eres la culpable, cuando tú no puedes evitar estar allí en medio, y por supuesto, no te dirige la palabra más que para el estrictamente necesario “siéntate aquí” y “ella te pondrá el tinte y luego sigo contigo”. Por como he visto que trata a las chicas que hay allí, me parece que es un poco déspota con las mujeres, porque con sus amiguitos que son de su misma acera tiene un trato más agradable, y aún así tiene un punto borde, estirado y esnob que no se lo quita nadie. Pero claro, yo quería caerle bien, con lo feliz que soy yo poniendo mi pelo en sus manos, qué bonito que sería, pensaba yo, que me tratara bien, con lo necesitada que estoy de cariño.

De cómo una puede hacer el gilipollas además de con los tíos que le gustan, con su peluquero maricón, en la siguiente entrega.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Mondié, c’est un Monsieur poulet!

Os dije que esta semana os iba a hablar de Rosa, pero es que llevo unos cuantos días con la serotonina baja y prefiero escribir algo más animado. Porque antes de leer al Punset, cuando me sentía así, yo decía simplemente que “estaba depre”, pero ahora ya sé que lo que me pasa es que tengo la serotonina por los suelos y también sé que si ahora la tengo baja pues ya la volveré a tener alta, así que, mejor hacer cosas que ayuden a subirla.

Hoy he puesto un examen a una de mis clases de 4º de ESO (15-16 años) que hace francés como optativa. En una de las preguntas del examen les pedía que me escribieran un diálogo entre el vendedor de una tienda de alimentación y un cliente, cosa que habíamos trabajado muchísimo e incluso habían preparado por parejas diálogos que representaron oralmente delante de toda la clase, o sea, que el tema estaba más que trabajado.

Os transcribo los diálogos que han escrito dos alumnos tal cual los han puesto en el examen, sin ninguna corrección. Siento que sólo los entendáis los que sabéis francés, porque son realmente divertidos.

El primer diálogo lo ha escrito Xavi, un alumno muy simpático pero que está siempre en la parra, sus padres dicen que es superdotado, y él aprovecha su fama para ser un manta.

- Bonjour Madame Laurenti! Qu’est ce que sera ajou d’hui?

- Bonjour Ms Annanás! Je voulez un peaux du jambon, des oeufs, des paquet du lait, et un paquet du sucre.

-Ooh! Je sui trois desolée, je ne tener pas du jambon.

- Bien. C’est ne pas à problème. Vous tenez aux bacon?

-Oui, Madame! Aquí vous le tenez.

- Mondié! Quel prix!

- C’est care, mais is tre tre bon.

- Dacort Ms Annanás.

- Au revoire!

- Au revoire, Ms Annanás!


El segundo diálogo es de Andrea, una alumna también muy simpática pero que tiene el pavo justo encima de la cabeza, se pasa la clase tocándose el pelo y a la mínima que cree que no la veo, se saca el espejito para ver cómo tiene la raya y el maquillaje.

-Bonjour.

-Bonjour.

-Qu’est-ce que vous voudrais?

- Je voudrai cinq yogurts si vous plaît.

- D’accord, mais de quels sabors vous voldrais?

- Naturals si vous plaît.

-C’est ici. Ce tout?

-No, aussi je vouldrez un poulet.

-D’accord.

-Qu’il pese?

- Le poulet pese 3kg.

-Oh, c’est très grande!!

- Jeje, c’est un Monsieur poulet!

-Très bien, je voudrez le Monsieur poulet si vous plaît.

-D’accord. Ce tout?

-Oui.

Sí, ambos han suspendido el examen, porque si el diálogo está así, imaginaos las preguntas de gramática. (Pero os digo un secreto, los dos aprobarán a final de curso)

domingo, 14 de octubre de 2007

En lata

Si últimamente no os he hablado del robafelpudos es porque, para desgracia de todos nosotros, y para descanso de los vecinos, no ha vuelto a actuar desde que le rayara la puerta a la del primero primera. Sin embargo, esta semana ha ocurrido un suceso que la rumorología vecinal no sabe a quien atribuírselo. Se ha roto la cerradura de la puerta de la calle, nada especial si no fuera porque es la segunda vez que la tienen que cambiar este año, y la primera vez el presidente la cambió sin darle mayor importancia, pero esta vez la ha observado bien y le parece que la han roto expresamente metiendo algo. Podría ser obra perfectamente de nuestro psicópata preferido, si recordáis el principio de este caso, el primer suceso paranormal que aconteció en la comunidad fue que pusieron silicona en la cerradura de la puerta de mis padres, pero en la comidilla vecinal se ha abierto otra posibilidad.

A mitad de este año vendieron el piso del primero tercera. Llevaban años intentando venderlo, pero llevaba mucho tiempo vacío y estaba en tan mal estado que ni siquiera durante el súper boom inmobiliario en el que se han vendido los pisos como churros, lo conseguían vender. Pero al fin alguien lo compró y sin arreglarlo siquiera, lo alquiló. Mis padres me dijeron entonces que habían visto entrar a unos “peruanos” (para mis padres el término “peruano” engloba a todos los sudamericanos, así que, igual son paraguayos, yo vi una vez a alguien que podría ser argentino por el acento, de hecho, no importa lo más mínimo). El caso es que, el presidente, camionero jubilado que se dedica a pasear al perro y a sus labores para con la comunidad, se empezó a dar cuenta de que allí entraba y salía más gente de la que se supone que puede vivir normalmente, de hecho, el piso tiene dos habitaciones, un comedor, una cocina y un baño, y a él le parecía que vivían la menos ocho personas. Así que, con pena y estupor los vecinos constataron que el drama de los pisos patera se había instalado en el primero tercera. En cualquier caso, no se les oye en absoluto, son educados, entran y salen con mucho sigilo, parece claro que desean pasar lo más desapercibidos posible, y como las fechorías del robafelpudos datan de mucho antes de que llegaran, nunca nadie ha dudado de ellos. Pero a la mujer del presidente (la que tenía la mesita con el jarrón de flores de plástico en el rellano delante de su puerta), se le ha ocurrido que quizá no haya sido el robafelpudos sino que últimamente se esté rompiendo la cerradura más de lo normal porque hay mucha gente que entra y sale. El presidente y su señora esposa discrepan a este respecto, mi madre no sabe hacia donde decantarse, la del segundo cuarta sigue pensando que son los hijos de la Antonia, y a mí no me parece que ocho personas generen tanto tránsito que suponga tal desgaste para la cerradura (o será que estoy deseando que haya vuelto...). Eso sí, a todos se les encoge el corazón al pensar que esas personas que se encuentran por la escalera están viviendo como sardinas en lata.

domingo, 7 de octubre de 2007

¿Eres un kamikaze sentimental?


Mientras continúo la lectura del libro del Punset del que os hablé hace unos días, he decidido elaborar este test sin eficiencia probada y totalmente exento de rigor científico para evaluar si uno es un kamikaze sentimental.

Puntúate cada afirmación si estás de acuerdo de 1 a 3 (1=nunca ; 2=alguna vez ; 3= siempre)

Cuando estoy enamorado/a de alguien...

1. remuevo cielo y tierra por saber cosas de él/ella

2. me voy a vivir con él/ella a la semana de conocernos porque ha sido un súper flechazo

3. me hago el/la encontradizo/a por sitios donde sé que va a estar

4. le excuso que me hubiera dicho cuando nos conocimos que no tenía pareja

5. anulo otros planes que tenía con otras personas porque un día se digna a quedar conmigo

6. le creo cuando me dice que lo/la va a dejar por mí

7. vuelvo con él/ella aunque me ha puesto los cuernos 3 veces, pero me ha prometido que no lo volverá a hacer y le creo

8. aunque parece que me está rehuyendo, no, es que es tímido/a

9. le haces ese favor que te pide, aunque siempre que acuda a ti sea para pedirte algo

10. me corto el pelo porque me ha dicho que le gusta el pelo corto

11. me dice que se quiere casar conmigo a la semana de conocernos y creo que es muy romántico

12. me vuelvo vegetariana/o porque él/ella lo es

13. dejo de ver a mis amigos porque a él/ella no le gustan

14. me parece la mar de normal aunque sea un friki y todo el mundo me lo diga

15. si eres chica: me compro una play y aprendo a jugar porque sé que le pirra aunque a mí no me ha interesado nunca / si eres chico.... ahora que lo pienso, si eres chico nunca te gastarías tanto dinero sólo para acercarte a la tía que te gusta.

16. le digo que a mí también me encanta esa música que odio

17. le hago regalos para su cumpleaños aunque él/ella nunca me los hace a mí

18. si eres chica: iría a ver una película de esas de sangre e higadillos que nunca vería de motu propio aunque luego tenga que ir a vomitar y tenga pesadillas por la noche / si eres chico: .... ahora que lo pienso, si eres chico, nunca irías a ver una película iraní en versión original subtitulada si no te gustan.

19. acepto que siempre se haga lo que a él/ella le gusta

20. que he conocido por Internet que vive en Australia, al cabo de un mes me plantifico allí

Resultados:

De 46 a 60

Enhorabuena, eres un/una perfecto/a kamikaze sentimental. Serías capaz de ir hasta el infierno por alguien que pasa olímpicamente de ti o que juega contigo o que no te conviene, y luego dices que es que tienes mala suerte en el amor, pero bonito/a, si es que te lo buscas tú solito/a. Eso sí, te pasan un montón de cosas, entretienes mucho a tus amigos en las cenas explicando tus historias, unas veces te ríes y otras veces lloras. A ver si empieza a servir de algo la experiencia, no vas a estar toa tu vida así.

De 31 a 45

Enhorabuena, eres un perfecto/a aprendiz sentimental. De vez en cuando haces alguna locurilla, pero aprendes de tus errores y la siguiente vez que topas con un espécimen con el que ya te habías encontrado antes, lo reconoces a la legua y huyes. Claro que, el abanico de especímenes es tan amplio, que parece que no se acaba nunca, y tú siempre les das una oportunidad a todos/as. Vas por el buen camino, seguro que algún día encuentras lo que estás buscando.

De 20 a 30

Enhorabuena, eres un/una perfecto/a soseras sentimental. No tienes desengaños amorosos porque simplemente no tienes vida sentimental, no te equivocas nunca porque no intentas nunca nada, ni te ocurre nunca nada, ni vas a encontrar nada. No pasa nada por hacer el gilipollas de vez en cuando, todos lo hacemos algún día y no nos ponen carteles por la calle con nuestra foto como escarnio. Ya lo dice la sabiduría popular, quien no se moja no saca peces.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Los chimpancés también hablan de Paquirrín

Ahora ya puedes gritar a los cuatro vientos con la cabeza bien alta en cualquier cena con comensales intelectuales que eres fan del Jorge Javier del Tomate y que María Patiño es tu guía espiritual, porque el cotilleo se va a poner al nivel de la reflexión filosófica. Y es que me estoy leyendo el último del Punset, El viaje al amor, del que seguro que os hablo cuando lo acabe porque me está encantando, y hay un punto muy interesante que trata de la aparición del lenguaje en los humanos. Parece ser que efectivamente poseemos un gen que nos predispone a hablar, pero que tuvo que haber un detonante que provocara su aparición en nuestros antecesores. Según unas investigaciones antropológicas, el lenguaje tiene su origen en las sesiones en las que nuestros antepasados los chimpancés se quitaban las pulgas los unos a los otros y durante las que se dedicaban a chismorrear, que constituía nada más y nada menos que un 30% de su tiempo.

Así que, ya podemos desterrar esos remordimientos por “comentar” la vida de nuestros amigos cuando quedamos con otros amigos, ya se sabe, no se puede faltar nunca a las cenas de grupos porque se aprovecha para hablar del que no está, fijo. Y también podemos platicar abiertamente en la pausa del café con los compañeros de trabajo sobre la orientación sexual de Marichalar, o sobre la última churri de Paquirrín, porque, ¿de qué creéis que cotilleaban los chimpancés? Pues de qué va a ser, de quien se lo hacía con quien, no hemos evolucionado tanto. Y digo yo, que si la actividad del chismorreo ha sido tan capital para la historia de la humanidad, no vamos a renunciar a ella, ¿no?

Ah, os adelanto otra pasmosa revelación del libro, que el topillo de las praderas es la especie más monógama de los mamíferos.

domingo, 30 de septiembre de 2007


Una foto de ensueño para una pareja de ensueño :)




domingo, 23 de septiembre de 2007

Un pelo brillante

La tele da muy malas ideas... Porque claro, tú ves el anuncio ese de Pantene de “haz el amor, no la cena”, y ves a la tía que llega a su casa con su pelo reluciente y etéreo, que aunque se supone que ha estado todo el día currando, ella está fresca como una rosa, y se lanza a los brazos de su hombre que se la come a besos. Y entonces a ti se te enciende la famosa bombilla de las ideas fantásticas y te dices a ti misma, “Hoy vamos a romper la rutina. Hoy no hago la cena” Y te imaginas a ti estupenda, haciendo una aparición estelar por la puerta del comedor de tu casa y a tu marido extasiado al verte como una diosa con el pelo al viento, para acabar haciéndolo encima de la mesa del comedor. Así que te lanzas sobre el teléfono y le suplicas a tu peluquera que por favor te haga un hueco esa tarde porque te ha surgido un imprevisto, y luego allí le pides que te haga un peinado moderno a la par que elegante y que te tiña de un color arriesgado pero discreto, y que brille, sobre todo que brille.
Y mientras subes en el ascensor de vuelta a casa, te das los últimos retoques con el pintabios, te colocas bien el escote, porque te has puesto mona toda tú, y te miras bien el peinado ese que te han hecho que desafía las leyes de la gravedad con las puntas para arriba, y piensas, “Hoy sí que estoy diferente. Lo voy a dejar flaseao
Así que, entras en tu casa con ímpetu y te paras en la puerta del comedor y le lazas a tu marido que está en el sofá viendo la tele un insinuante “Holaaa”.
Hola, cari”, te responde él, breve y sin retirar la vista de la pantalla.
Porque una tiene un don especial para tener ideas brillantes precisamente el día que juega el Barça, o la selección española de basket, o Nadal, o corre el Alonso o Pedrosa... o dan las tres películas del Señor de los Anillos de un tirón en versión extendida y tú llegas justo cuando se muere Gandalf...
Pero, aunque la primera parte de tu fantasía no se esté cumpliendo, tú no te amilanas y te acercas y le das un beso dejando que le acaricie tu pelo, y él te dice “¿Qué has hecho esta tarde?”, sin apartar los ojos de la tele. Y tú no le contestas, y sigues con tu sonrisa en la cara y piensas, “Bueno, a la tercera va la vencida”, y colocas tu cuerpo serrano entre sus ojos y la pantalla plana.
¡Pero qué haces! ¡Quita de en medio!- reacciona él.
Cari, he ido a la pelu”- añades tú, sin dejar de sonreír.
Anda, ven aquí al sofá y vemos juntitos al Alonso”- remata él.
Y tú te das finalmente por vencida y te vas al sofá con él.
Así que, cuando al cabo de un rato te dice, “Cari, ¿haces tú la cena esta noche? Es que no me quiero perder ni un detalle de las cuarenta y ocho vueltas que le quedan al Alonso”, tú te levantas con la cabeza gacha y arrastrando los pies te vas a cambiar de ropa y te pones el pijama ese de flores tan antilibidinoso que te regaló tu suegra, y mientras te desmaquillas ves que las puntas se te han bajado, probablemente mientras estabais abrazados contemplando al Alonso.
Y a la hora de irse a dormir, él está contentillo porque es sábado sabadete y porque ha ganado el Barça, o el Alonso, o cualquiera de los otros, y además, ¡Gandalf NO ha muerto! Pero tú te sientes fea, refea y notas que te está saliendo un grano en mitad de la frente, aunque a él todo eso le da igual, porque él te quiere y le da igual que te pongas el pijama hortera de flores o que te vistas de lagarterana, pero tú te sientes fatal y te haces la dormida cuando él viene a hacerte mimos, y cuando ves que él ha desistido y se ha puesto a dormir, se te escapa una lagrimilla y te dices a ti misma “qué tonta que soy”...


martes, 18 de septiembre de 2007

Apariencias que engañan

Tengo que daros una noticia que, siendo a priori buena, resulta de facto un poco decepcionante. Parece ser que el robafelpudos ha cesado sus hostilidades contra la comunidad de mis padres... Como ya os comenté, parecía que se había tomado unas vacaciones porque en todo el verano no había cometido ninguna de sus habituales fechorías: estrellar huevos en el ascensor, rallar las puertas con alguna inscripción malsonante, poner típex en los timbres del interfono... Pero la prueba más contundente es que algunos vecinos ya hace semanas que se han atrevido a colocar sus felpudos ante sus puertas y no les han sido sustraídos. Es muy posible que la denuncia que puso el presidente de la comunidad en la policía haya tenido un efecto disuasorio, lo cual es un descanso para los vecinos, pero claro, es que nos vamos a quedar con las ganas de saber quién ha sido.

Os tengo que confesar que albergo la íntima esperanza de que algún día el robafelpudos no pueda contenerse y vuelva a actuar, y de hecho, si es quien yo creo que es, me apuesto lo que sea a que no podrá retener su malignidad por mucho tiempo y volverá a atentar contra la vecindad, pero esperando que entonces cometa un error fatal que permita descubrirlo.

Aunque claro, igual no es quien yo creo que es, igual la pobre Antonia sólo tiene pinta de maruja psicópata (que, por cierto, acaba de estrenar un nuevo teñido de pelo amarillo pollo) pero en realidad no lo es. De hecho, si la Antonia fuera a Identity, concurso al que me he aficionado, y existiera la identidad oculta “robafelpudos y pirómana de ascensores” el concursante no dudaría en afirmarle a Antonio el presentador en cuanto la apercibiera: “Señalo a la desconocida número 5 como robafelpudos y pirómana de ascensores. Y no necesito ningún comodín para afirmarlo”. Y sin embargo, ¿ y si fuera el famoso Solitario a Identity, ese tipo con aspecto de bonachón simpático, alguien le atribuiría la identidad de “atracador de 33 bancos y asesino de tres policías”? Si es que, las apariencias engañan tanto… Creo que voy a tener que darle un voto de confianza a la Antonia...


domingo, 16 de septiembre de 2007

Amor a prueba


Este fin de semana los interfectos han sido sometidos a un calvario de pruebas que han superado de calle,
porque el amor todo lo puede ;)

domingo, 9 de septiembre de 2007

La cremina del café

Siguiendo con el monográfico sobre Italia, os descubro un pequeño placer
para amantes del café que me ha enseñado Cenza:
hacerle una deliciosa crema
al café.

Aquí os enseño como se hace con una cafetera de las de toda la vida,
aunque se puede hacer también en máquina.

Se pone la cafetera en el fuego con la tapa levantada
(esto último es importante).

En la misma taza en la que vamos a tomarnos el café, se ponen un par de cucharaditas de azúcar (la cantidad de azúcar depende del gusto del consumidor, puede ser más o menos, se le va
cogiendo el puntillo con la práctica).

Hay que estar al quite, y por eso hay que dejar la tapa levantada, porque, en cuanto sale el primer café, se vierten dos o tres gotas en el azúcar que tenemos en la taza.

y se remueve enérgicamente hasta que la mezcla se convierte en una pasta. Sobre todo, no tiene que quedar líquido, por eso sólo se echan un par de gotas. Cuidadín porque si no se coge el primer café, no sale, yo misma lo he probado varias veces y efectivamente sólo sale bien si se coge el primer café.

Una vez ya ha subido todo el café y tenemos la mezcla lista en la taza, lo vertemos directamente, como nos muestra aquí Cenza.

Et voilà, este es el resultado, podéis comparar un café con crema y sin crema.