lunes, 31 de marzo de 2008

Body and Soul - En las cartas V


Aunque eran las siete de la mañana, ya hacía un calor para morirse. Y el día prometía, porque en la peluquería me esperaba el aire acondicionado estropeado, y podía poner la mano en el fuego a que los técnicos, que llevaban tres días dándome largas, no vendrían a arreglarlo. Pero yo me desperté contenta. Elegí un top de tirantes naranja fresquito para ponerme bajo la bata, sabiendo que iba a sudar la gota gorda. Hacía semanas que estaba de buen humor, por nada en especial, y por todo el general. La peluquería nos iba muy bien, no hacía nada espectacular con mi vida, pero me sentía bien conmigo misma. Hacía mucho que no había visto a Miguel, que había dejado de venir a la peluquería a cortarse, aunque sí que me iba enterando de algunas cosas de él a través de Laura, a quien al final se lo conté todo. De vez en cuando me acordaba de él, ya no lo odiaba, pero recordaba perfectamente lo mal que se había portado conmigo. En cualquier caso, prefería no volverlo a ver más, que la carne es débil y la mente, aún más. Al parecer, Sonia no se llegó a enterar, pero yo seguía sin poder atenderla y lo hacía Susana.

Después de desayunar, volví a llamar al técnico, a sabiendas de que me iba a tomar por el pito del sereno, como así fue, pero había que insistir. Fui a los chinos y compré cuatro ventiladores y unos cuantos abanicos y tuvimos la puerta de par en par todo el día, pero la calor allí no se podía aguantar. Aunque nosotras le echamos valor y alegría al asunto, y a las cuatro de la tarde en plena calorina, hasta hicimos imitación de los Locomía acompañadas de dos clientas septuagenarias.

Por la noche, antes de cerrar, salí a tirar las basuras.

Mientras estaba echando los plásticos en su contenedor, de repente, algo me hizo girarme, y vi que estaba esperando detrás de mí un chico con chancletas de la playa, pantaloncete del Barça y camiseta de los Mojinos Escocíos que sujetaba en la mano una bolsa del Mercadona llena de plásticos. Al girarme, me sonrió y yo le sonreí. Le brillaban los ojos, estaba despeinado, como un niño travieso, aunque él tenía cara de niño bueno. Me pareció guapísimo.

- Perdona..., ¿tú sabes dónde puedo encontrar una ferretería por aquí cerca? – me dijo cuando yo ya me iba.
- Pues mira, hay una en la calle Jabonería, giras allí en la esquina a la derecha y es la segunda, es paralela a esta.
- Vale, gracias... es que, cuando se llega nuevo a un sitio, hasta que no pasa un tiempo, va uno más perdido que un pulpo en un garaje.
-Sí, je je. ¿Te has comprado un piso aquí?
- No, no... es de alquiler, pero voy a hacer unos arreglos y voy a pintar...
- Claro... – sin saber cómo continuar
- Bueno... pues.... ya nos...
- ...Por cierto, que una de las cosas más importante es saber donde hay una buena peluquería, así que te informo que la mejor es aquella de allí...
-¿Dónde? Aquello que dice, bodi... algo en inglés, ¿no?
- Sí, Body and soul. Muy internacionales somos... viene la crem de la crem a peinarse...
-Pues sabes qué te digo, que si tenéis aire acondicionado voy mañana a cortarme y de paso echo un rato al fresco, que en mi piso no se puede estar...
-Claro que tenemos aire acondicionado, tú qué te crees, que mi peluquería es de categoría...
-Vale, pues entonces, mañana me voy a pasar después de comer que es cuando hace más calor...
- Realmente tendrías que ser muy gafe para que el día que vinieras estuviera estropeado...
- Entonces, ¿tú eres peluquera...?
- Sí...
- Pues si tú estás ahí, debe haber cola de tíos sólo para verte a ti...
- Ja ja, no tanto...
- Bueno, pues mañana voy a poner mi cabeza en tus manos... Sobre todo, no te olvides de poner el aire acondicionado...
-No te preocupes, será lo primero que haga en cuanto llegue...

Cuando volví a entrar en la peluquería, la vista se me fue hacia una caja de guantes, del tipo de los que utilicé para ponerle el tinte a la señora Pepa cuando vi a Miguel por primera vez, que no recordaba haber dejado sobre uno de los peinadores, y leí: “guantes de látex”.

domingo, 30 de marzo de 2008

Body and Soul - En las cartas IV


Necesitaba hablar con Mariluz, la mujer que me había echado las cartas dos años antes. La llamé al móvil varias veces pero siempre estaba apagado. Le dejé dos mensajes desesperados en el buzón de voz pero no me devolvió la llamada. Necesitaba verla como fuera, así que, decidí presentarme en el piso en el que me había echado las cartas. Llamé al interfono y nadie me contestó, aunque bajo su timbre seguía estando el papelillo pegado con celo al portero automático con su nombre escrito a mano. Aprovechando que un vecino salió, subí al piso, pero tampoco me abrieron. Bajé a preguntar por ella a la mercería de al lado y por fin supe algo. Se había ido al pueblo hacía unos meses a cuidar de su madre enferma, y sabían por una vecina del barrio que estaba en contacto con ella que su estancia allí iba para largo.

Volví a casa y me metí en la cama exhausta y aturdida, dándole vueltas a qué debía hacer con Miguel, y en seguida me venció el sueño. Y él me reveló la respuesta. Soñé que estaba en la peluquería lavándole la cabeza a la señora Pepa, me giré un momento para coger el champú, y al darme la vuelta, ya no era la señora Pepa quien estaba sentada en el lavacabezas sino Mariluz, aquella mujer menuda de mediana edad, de ojos profundos y sonrisa tranquila.

-Te he estado buscando como una loca, Mariluz...
-Ya te dije que te alejaras de quien no se quisiera a sí mismo.

Y al acabar de pronunciarlo, me desperté con un sobresalto sentándome en la cama. Esa frase me la había dicho cuando me leyó las cartas, pero en aquel momento no entendí lo que quería decir, y se perdió en un rincón de mi memoria. Era verdad, Miguel no se quería a sí mismo, y cuando uno no se quiere a sí mismo, no puede querer a nadie.

Al día siguiente, al llegar a la peluquería le dije a Susana que estaba decidida a no volver a ver nunca más a Miguel. Acordamos cerrar a mediodía, porque no venía mucha gente y ya tampoco nos hacía falta, y de paso me impedía a mí misma la posibilidad de encontrarme a solas con él. Entonces, empecé a odiar a Miguel con toda mi alma. Ni siquiera le di una explicación. Al principio quise escribirle un mail envenenado de rencor, pero al ponerme, me aturullaba con mil ideas y no sabía por dónde empezar. Él me enviaba mails preguntándome qué estaba pasando y volviéndome a declarar su amor como al principio. Al leerlos, pasaba del odio a la esperanza de que quizá pudiéramos estar juntos, pero en seguida se me escapaban las lágrimas, amargas de saber que en realidad no me quería, ni me iba a querer. Una noche, mientras bajábamos la persiana de la peluquería, lo vimos apostado en su coche esperando, y nos escapamos en sentido contrario. También vino una última vez a la peluquería a cortarse. No habló en todo el rato. Tenía los ojos inyectados en sangre. Lo atendió Susana. Al marcharse dejó una hoja de papel doblada. Era una carta, me decía lo mismo que en los mails, y además, me daba su móvil para que lo llamase. Pero yo ya no quería nada de él, y no por la frase soñada de Mariluz, sino porque ahora era yo quien tenía claro que Miguel no era el tipo de persona que yo quería.


El desenlace, mañana.
(No sé qué pasa últimamente, que el final feliz siempre llega en el capítulo V, ¿será una señal...?)

lunes, 24 de marzo de 2008

Body and soul- En las cartas III

Así empezó lo que yo siempre aseguré que jamás haría, liarme con un hombre casado. Desengáñate, no la va a dejar” y “si se lo hace a ella, te lo puede hacer a ti”, eran dos de mis sentencias preferidas susurradas al oído de clientas que, aprovechando el ruido ensordecedor de los secadores, me habían confesado tantas veces sus historias, calcadas a la que yo estaba viviendo, como si todas hubieran estado escritas bajo el mismo papel carbón. Pero yo me repetía que lo nuestro era diferente, y la frase “te encontrará con plástico en las manos” me acompañaba día y noche, como si la llevara tatuada en el pensamiento.

Venía los miércoles a la hora de comer, se lo tuve que contar a Susana porque cerraba la peluquería. Desde el principio me dijo que me estaba equivocando, que Miguel le daba mala espina, que le sacaba de quicio su extremada educación, que no le hacía ni pizca de gracia su humor tan correcto, que ese tipo de persona que nunca tiene una salida de tono en público y que siempre dice lo adecuado en el momento preciso, sólo puede esconder algo malo. Pero cada miércoles me encubría.

Al principio, Miguel siempre aparecía por la puerta sofocado, venía corriendo, me abrazaba y me aseguraba que estaba viviendo un infierno, que se sentía fatal mintiéndole a su mujer, pero que ya no la quería, que quería estar conmigo todos los días de su vida... Pero.... que si la niña estaba enferma... que si Sonia lo estaba pasando mal... que si no las podía dejar solas en un momento tan difícil... Sin embargo, las últimas veces, nuestros encuentros se resumían en un "cuánto te he echado de menos”, lo hacíamos, y él volvía a con prisas a la oficina. Yo no tenía su móvil, durante la semana nos comunicábamos por mail, aunque él sólo escribía desde el trabajo.

Cuando venía su mujer a la peluquería, no tenía estómago para atenderla yo, así que, lo hacía Susana. Yo me esforzaba por que me cayera mal, me imaginaba que era una mandona y una pérfida, una tipa insoportable y que ella misma le ponía los cuernos a él, y vete tú a saber si la niña era realmente de Miguel, así que, se merecía lo que le pasaba... Pero si en algún momento me atrevía a mirarla de reojo en el espejo, me daba cuenta de que Sonia tenía los ojos cansados porque la niña no le dejaba dormir, pero las ojeras le desaparecían cuando le preguntaban por su hija y los ojos le brillaban al hablar de ella a pesar de las noches en vela. Yo me esforzaba en odiarla, pero me lo ponía difícil....

Y un día, pasó lo que tenía que acabar pasando. Era un domingo por la tarde, salí con Laura a pasear por el centro y cuando vi a la familia feliz con el carrito, se me cayó el alma al suelo, y fue casi literal, porque por un momento creí que de verdad me iba a desvanecer, y me agarré al brazo de Laura, disimulando con un gesto cariñoso y la empujé a mirar los tenderetes de los hippies. Pero no pude evitar que los viera y nos acercamos. Al vernos, Miguel se quedó un momento parado, pero en seguida reaccionó, disimuló tan bien, que hasta me dio miedo por un instante. Después de los saludos y los besos reglamentarios, se inició una conversación en la que yo no podía participar porque no me salía la voz, y entonces Miguel se agachó y le dijo a la niña:

-Mira, Alba, esta es Marina. Ma-ri-na. Es la peluquera de la familia, le corta el pelo a mami y a papi. Y también te lo cortará a ti.

Cómo podía actuar tan normal, cómo pudo hacer aquel comentario, cómo podía estar tan seguro de que yo no montaría un numerito allí y destaparía el pastel, cómo podía ser tan cínico...

La siguiente vez que nos vimos, después de hacerlo sin apetecerme, aunque tampoco se lo dije, le insistí en que lo estaba pasando muy mal, que necesitaba que habláramos, y él me contestó que no se podía quedar más rato, que tenía que volver rápido a la oficina, que se lo contara por mail y que me contestaría al día siguiente, que aquel día tenía mucho trabajo. Y me dio un veloz beso de despedida. Me sentí una auténtica fulana.

Cuando llegó Susana, me encontró sentada en el suelo del cuartillo llorando a lágrima viva, ahogándome en sollozos... No era la primera vez, los últimos miércoles yo me había quedado siempre llorando al salir él por la puerta, sólo que esta vez sentí que había tocado fondo, que no podía más, que la historia con Miguel me estaba destrozando.

-Marina, esto no puede seguir así. Pero no ves que esto no va a ninguna parte y te está haciendo daño. ¡No la va a dejar, a ver si te enteras ya! Y mira, te digo una cosa, o cortas tú con él, o el miércoles que viene te juro por mis muertos que me quedo aquí esperando y le digo en su cara que es un cerdo y que se ocupe de su mujer y de su hija, que es lo que tiene que hacer en vez de ir por ahí de flor en flor...
-No digas tonterías...
-¿Tonterías...? Tonterías las tuyas que te has vuelto loca con las memeces que te dijo una tarada, o mejor dicho, una estafadora que te tiró las cartas y tú te la has creído con los ojos cerrados.
-No es una estafadora, ni una tarada...
-No, tienes razón, la tarada no es ella sino tú que te la crees...

No se lo dije a Susana, pero decidí que tenía que volver a ver a Mariluz, la mujer que me había echado las cartas.

Continuará... si no puedo para el viernes, el lunes que viene....

domingo, 16 de marzo de 2008

Body and Soul – En las cartas II


Que ya tenga pareja, esté casado e incluso con niños son posibilidades que una tiene que plantearse siempre que conoce a un hombre. En la jungla de la soltería, entre los alérgicos al compromiso, los emparejados que van por la vida en plan busco y comparo, los que no tienen claro en qué acera recalar y los simplemente más raros que un perro verde, una tiene que andarse con mil ojos. Pero de él, ni por un momento me quise plantear como posibilidad que tuviera pareja. Me obsesionaba la frase “te encontrará con plástico en las manos” pensaba que sólo podía referirse a él.

No sabía qué creer, me daba rabia que me hubiera mentido, por momentos lo odiaba y lo maldecía, pensaba que no quería volverlo a ver nunca jamás y que si aparecía por la peluquería le pensaba tirar el secador por la cabeza... Pero seguidamente me decía que tenía que haber una explicación, que a lo mejor no era feliz con su mujer, que yo también me había equivocado con mis anteriores parejas, que todo el mundo tiene derecho a buscar con quien ser feliz... que él estaba predestinado a mí...

Pocos días después, mientras estaba peinando a Laura, me di cuenta de que sabía quien era su mujer. Estábamos hablando de Sonia, una compañera suya del trabajo que no era del barrio pero que venía a la peluquería por recomendación de ella, cuando me acordé de la conversación que había tenido con Sonia hacía unos días.

- Mi marido vino el otro día. Le cortaste tú, ¿no?
- Pues no... no lo recuerdo... a lo mejor lo atendió Susana...
- Desde luego, vaya cambio, menos mal que lo convencí para que dejara de ir al barbero ese horroroso al que iba que lo dejaba como a un monje benedictino...

Y mientras lo recordaba con espanto, Laura me preguntó.
- Oye, y el tío aquel del flechazo... ¿lo has vuelto a ver?
- Pues.... sí.... pero es que resulta que me he enterado de que está casado...
-¡Uy, va de retro Satanás! Mejor no meterse en líos...
- No, no... mejor no meterse en líos...
- Por cierto, ¿cómo se llamaba?
- ... Mmmm... Manuel...

Me dolió muy adentro, le acababa de mentir obscenamente a una de mis mejores amigas, e intuía que ese era sólo el principio...

Sonia me caía muy bien, era una chica majísima, había tenido una niña hacía un año, me había enseñado fotos de ella, me había explicado lo mal que lo habían pasado ella y su marido los primeros meses porque la niña comía poco y no dormía bien, no recordaba que nunca se hubiera quejado ni hubiera hablado mal de él, costumbre bastante habitual de las clientas de la peluquería.

Dos semanas después de verlo, Susana me dijo un día:
-Por cierto, te quería contar que ayer a mediodía, cuando te fuiste a comer, vi a ése que ha venido un par de veces, el que tiene a su padre en la misma residencia del marido de la señora Pepa, parecía como si quisiera entrar, pero no, sólo miró y pasó de largo, me pareció un poco raro...

Sabía que tarde o temprano iba a venir, y ahora ya podía estar casi segura de que cuando estuviera sola. Imaginé mil posibles conversaciones con él, mi interrogatorio, sus explicaciones, mi enfado, secadores que volaban, insultos, disculpas, perdón, besos... El día que vino, no fui capaz de decir nada de lo que había previsto.

-Necesito hablar contigo, Marina.
-Vamos dentro, al cuartillo.

Me dijo que desde hacía semanas no podía dejar de pensar en mí, que no sabía lo que le pasaba, que hacía tiempo que no estaba bien con su mujer, que con la niña todo había empeorado, que no sabía lo que hacer, que estaba hecho un lío, que se estaba volviendo loco...

Y a mí se me nubló el sentido. No dije nada. Nos miramos un instante en silencio y nos besamos.

Nos arrancamos la ropa y lo hicimos sobre la camilla de la depilación como si se nos fuera la vida.

La continuación, a la vuelta de Semana Santa...

jueves, 13 de marzo de 2008

Qué semanita he tenido de excursiones para conocer el apasionante mundo de los peces...
Para mañana no voy a poder tener el segundo capítulo, estoy exhausta...
Pero del lunes no pasa.
(je, porque yo ya empiezo las vacaciones mañana a mediodía :)

domingo, 9 de marzo de 2008

Body and Soul – En las cartas I


No olvidaré nunca cuando vi por primera vez a Miguel. En ese justo instante estaba poniéndole el tinte con los guantes a una señora que, con las dos piernas estiradas, me señalaba con una mano los juanetes que deformaban sus pies descalzos. Al oír que se abría la puerta, giré la cabeza y cuando lo vi bajo el dintel, tuve la impresión de que lo conocía, pero no sabía de qué. Y en aquel momento me acordé de aquella frase:“No hace falta que lo busques, él vendrá a ti. Te encontrará con plástico en las manos”.

Me la había dicho dos años antes una mujer que me había echado las cartas, y no había vuelto a recordar aquellas palabras hasta entonces. Cuando decidí poner la peluquería con mi socia, tuve unos días de pánico al ser consciente de la responsabilidad y la cantidad de deudas que estaba a punto de contraer, y entonces Laura me propuso ir a ver a una mujer que le había echado las cartas a ella hacía un tiempo. Yo siempre había sido muy reacia a esas cosas paranormales, sentía entre escepticismo y miedo, pero lo que Laura me había contado que le había dicho aquella mujer me había impresionado mucho, así que, agarrándome a un clavo ardiendo, me atreví a ir. Yo no sé si se puede ver la vida de una persona en unas cartas, o si aquella mujer es muy lista y me caló entera sólo con verme, pero tengo que reconocer que aquella señora que habló sola durante una hora sin hacerme ni una sola pregunta y únicamente me pidió que barajara la cartas, hiciera tres montoncitos y luego los reuniera y se lo diera con la mano izquierada, me dijo cosas de mi vida pasada que era imposible que supiera, predijo hechos que me han sucedido después y me dio algunos consejos que me han ayudado mucho.

Me dijo que el amor no me iba a llegar aún porque primero tenía que dedicarme al trabajo, y que aparecería cuando fuera feliz con mi vida. Entonces pronunció aquella frase que había olvidado y recordé al ver a Miguel por primera vez y añadió: “Será un hombre bueno, y él sí te querrá de verdad”. Y, después de hacer una breve pausa mirando fijamente las cartas, continuó: “No volverás a dejar que ningún hombre te levante la mano”. Y al oírlo, me eché a llorar.

Desde que le empecé a lavar la cabeza hasta que se fue, estuvimos charlando todo el rato, era como si nos conociéramos de siempre, sus gestos y su manera de hablar me recordaban a alguien que no atinaba a saber quién. Hablaba de él en singular, y en un momento en el que dijo un “fuimos”, se corrigió a sí mismo y utilizó el singular.

Los días siguientes estuve fantaseando con él, incluso le conté entusiasmada a mis amigas lo que había sucedido. Al cabo de unos días se me pasó un poco la emoción, aunque cuando caminaba por la calle encontraba a muchos hombres que me recordaban a él y la frase "te encontrará con plástico en las manos" acompañando la imagen del momento que lo conocí, me rondaba a menudo la cabeza.

La segunda vez, llevaba toda la mañana inquieta, y sin saber por qué, miraba continuamente hacia la puerta al menor ruido. Pensé que me había tomado demasiado café. Cuando lo vi aparecer, me quedé sin habla, no hacía aún un mes que había venido a cortarse. Aquel día saltaban chispas entre los dos con sólo mirarnos. Yo me esmeré en hacerle mi mejor masaje de cabeza después de lavársela, lo dejé extasiado. Mientras le cortaba, buscábamos el roce todo el rato. Me preguntó si a todas horas teníamos tanta gente, y le dije que a mediodía casi no venía nadie, pero no cerrábamos y nos turnábamos mi socia y yo para ir a comer a casa.

Justo cuando lo estaba despidiendo en la puerta, entró la señora Pepa. Ella lo saludó muy efusivamente y él se quedó impávido. La señora Pepa le preguntó por su padre, que al parecer estaba en la misma residencia que su marido.

-Y tu niña, hay que ver lo guapa que es. ¿Tú has visto a su hija, Marina?
-No, no la conozco...
-Pues es más salá... y es igual de guapa que su madre...


Continuará el viernes...

domingo, 2 de marzo de 2008

Vosotras diréis que desde que Claudia ha encontrado el amor de su vida, el mundo se ha parado también en este blog. La verdad es que ahora tengo muchísimo trabajo y seguramente hasta la semana que viene no podré escribir nada. Aún no he decidido si empezar con Marina y su historia con el casado o con Laura y su ataraxia con los hombres, que también promete lo suyo.
A ver en qué me inspiro más esta semana... ;)

jueves, 21 de febrero de 2008

Body and Soul- Ser o no ser V (¿... de victoria...?)

Parte III


Los días que siguieron fueron geniales, aunque no hablábamos nunca de nosotros como pareja, simplemente estábamos juntos, como si el mundo se hubiera detenido en el mes de agosto en China y no existiera ni antes ni después. Y aunque yo no quería pensar en nada más que no fuera lo que estaba viviendo en aquel momento, no podía evitar que a veces me asaltara al pensamiento su frase “no sé si podré volverme a enamorar”, que inmediatamente disipaba de mi mente. Porque yo sí que me estaba enamorando y no lo podía remediar.

Pero, cuando llegamos a Xi’an, la euforia que nos había acompañado durante el viaje se convirtió para mí en inquietud. Xi’an representaba casi el final del viaje, desde allí cogíamos el avión de vuelta para Beijing, al día siguiente él volvía a España y mi avión salía dos días más tarde. Yo estaba tensa, lo que quería preguntarle y no me atrevía me carcomía por dentro.

La penúltima noche, antes de coger el avión para Beijin, decidimos hacer una ascensión nocturna con linterna a las cumbres graníticas de Hua Shan, para ver la salida del sol por el pico sur. No éramos los únicos que lo hacíamos, e incluso por el camino nos encontramos puestecillos de té y refrescos para los excursionistas.

-¿Tú has subido alguna vez a la Mola de noche?- le pregunté linterna en mano
-Sí, hace un montón de años...
-Pues yo de noche no he subido nunca...
-Si quieres, podemos subir el primer fin de semana cuando volvamos- me dijo mirándome fijamente con sus ojos que hacía muchos días que habían dejado de ser tristes, y a mí me pareció que con aquello ya estaba todo dicho, que no hacía falta aclarar nada, y mi desazón de los últimos días desapareció.

Cuando días después nos despedimos en el aeropuerto de Beijin, me preguntó si alguien me iba a ir a recoger a Barcelona, y yo, que ya le había hablado de mi extensa familia, le expliqué que vendrían en pleno a recibir a la hija pródiga que se había ido por esos mundos de Dios, así que, quedamos que lo llamaría cuando llegara. En cuanto desapareció por la escalera mecánica, me entró pánico de repente. Pensé que tenía que preguntarle si me quería antes de que cogiera aquel avión, porque de hecho, en ningún momento habíamos hablado de nosotros ni del futuro, lo único que nos habíamos dicho era que íbamos a ir a la Mola de noche el fin de semana siguiente. Subí corriendo las escaleras mecánicas pero me encontré con una muchedumbre, intenté avanzar entre la gente pero me topé con gruñidos y quejas y acabé desistiendo.

Estos dos días que han pasado desde que se fue, me he debatido entre el desasosiego por no saber qué va a pasar cuando vuelva y la calma que me pedía algo muy dentro de mí.

Como antes de irse me dijo que me enviaría un mail en cuanto llegara, hoy he buscado un sitio donde conectarme. Y tengo un mail suyo. Me dice que lo primero que ha hecho al llegar a Sabadell y dejar la mochila ha sido ir a donde yo le dije que vivía a mirar mi nombre en el buzón, para asegurarse que de verdad existo y voy a volver.

martes, 19 de febrero de 2008

Body and Soul- Ser o no ser V (¿... de victoria...?)

Parte II

Lo conocí en el autobús para ir a ver la cuevas de Yungang, un sitio increíble del que ya te enseñaré las fotos. Cuando subí al autobús, en el que viajaban bastantes turistas, lo primero que vi fue a un tío con aspecto de occidental que miraba ausente por la ventana, y, sin saber porqué, me fui directa a sentarme en el asiento vacío que había a su lado. Te juro que fue del todo inconsciente, simplemente lo vi, y como si algo me empujara, fui para allá. Me senté a su lado y le dije en inglés: “Hi”, porque, claro, que me iba a imaginar yo de donde era, y él giró la cabeza hacia mí y me contestó esbozando una leve sonrisa al verme: “Hi”. Y entonces, yo añadí, por decir algo: “Does this bus go to Yungang grottoes?” , y él me respondió: “¿Eres española...?”, delatada por mi indisimulable acentazo espanish, claro... Imagínate la cara que se nos quedó cuando descubrimos que ambos éramos de Sabadell, y, no sólo eso, sino que, además, habíamos estudiado en el mismo instituto, aunque él es tres años mayor. Figúrate, irte a encontrar en un autobús que te lleva a ver unos budas tallados en cuevas en la otra punta del mundo a alguien que a lo mejor ha pasado junto a ti cientos de veces y que nunca has visto... Así que, visitamos juntos las cuevas mientras buscábamos más coincidencias en nuestras vidas, fue divertidísimo, me lo pasé genial...

De vuelta a Datong, al bajar del autobús, nos quedamos un poco cortados sin saber qué decir, y lo noté de repente un poco raro, diferente de como había estado todo el día, como frío, le dije que yo al día siguiente me iba de Datong y cogía un autobús a las 6 de la mañana para ir a Taihuai, en la cordillera budista de Wutai Shan, y él se mostró un tanto esquivo, como si no me quisiera explicar sus planes, y a mí, la verdad, me sentó un poco mal, conque nos despedimos cortésmente deseándonos buen viaje y bromeando sobre que ya nos encontraríamos algún día por Sabadell paseando por el Eix Macià. Y aquella despedida me puso de mal humor para el resto del día.

Mi sorpresa fue a la mañana siguiente, cuando subo al autobús y me lo encuentro sentado. Como era tan temprano, no tenía muy claro si estaba teniendo una alucinación. Pero no, era él, de nuevo mirando por la ventana, aunque esta vez con aire nervioso. Así que, me acerqué y le dije con cachondeo: “Does this bus go to Taihuai” Y él, giró la cabeza, se rió y me dijo, sin mirarme a la cara, que había pensado que no había nada más que hacer en Datong y que ese era el mejor autobús para llegar a una buena hora a Taihuai. Durante el incomodísimo aunque espectacular trayecto por colinas onduladas, retomamos nuestra animada conversación del día anterior. Al llegar, fuimos a un hotel que recomendaba nuestra guía en pleno laberinto de callejuelas, y digo nuestra, porque los dos nos habíamos comprado la misma. En el mostrador del hotel pedimos dos habitaciones esquivándonos la mirada.

Aquella noche, estábamos cenando animadamente unos deliciosos liangpi y al preguntarle qué pensaba hacer al día siguiente, volvió a pasar como el día anterior, él se hizo el longui. Yo no le insistí y le dije un tanto picada que pensaba salir temprano para hacer una excusión por la montaña para ir a ver un par de templos. Cuando bajé por la mañana, estaba sentado en la entrada como si nada leyendo la guía y al verme me soltó con toda naturalidad que el día era estupendo para ver las vistas del templo de Nanshan. Aunque esto ya no se volvió a repetir, a partir de entonces, se estableció una especie de acuerdo tácito entre nosotros, como el destino final de ambos era Xi’an, hacíamos juntos el viaje, pero como si fuera por casualidad, y a partir de la tercera noche ya pedimos la misma habitación, aunque con camas separadas.

A mí él cada día me gustaba más, y cada día que pasaba me acuciaba el sentimiento de que había encontrado a esa persona que siempre había buscado, solo que hasta conocerlo a él, no sabía cómo era. Pero intentaba no pensar en ello porque me decía a mí misma que no podía ser, porque acababa de atravesar una tormenta sentimental y ahora necesitaba calma... Y, además, notaba que él también mantenía cierta distancia conmigo.

Tardé unos cuantos días en confesarle la verdadera razón de mi viaje, porque sentía cierto reparo en contarle a un tío del que me estaba enamorando perdidamente mi desastrosa vida sentimental, pero el día que estuvimos en Pingyao, mientras paseábamos por las viejas calles adoquinadas, se lo confesé. Y entonces él también me contó algo que yo ya había intuido desde el principio, que hacía casi un año que se había separado, que estaba muy dolido y que no sabía si podría volverse a enamorar. Después de su confesión, nos quedamos los dos en silencio un buen rato y luego reanudamos la conversación hablando de lo impersonal que han dejado el paseo del centro de Sabadell desde que hicieron las obras del mercado...

Aquella misma noche, después de cenar, nos besamos por primera vez mientras contemplábamos las murallas de la ciudad antigua desde el exterior...

Continúa el viernes...

domingo, 17 de febrero de 2008

Body and Soul- Ser o no ser V (¿... de victoria...?)

Os recuerdo que, bajo mi poco sutil insistencia, votasteis que la vida de Claudia siguiera según la opción A. Así que, nos quedamos en que Claudia había dejado a Rubén tras aparecer Nico (alias Nicontigonisintí)

Parte I


De: claudiasn@hotmail.com

Para: marinita@hotmail.com
Asunto: memorias de china


Hola Marina !

Perdona que no te haya escrito antes, es que estas semanas han sido tan intensas que no sabía ni por dónde empezar a contar. Ahora ya estoy en Beijing, esta noche cojo el avión para Frankfurt y pasado mañana llego a Barcelona. En cuanto aterrice me paso a que me arregles estos pelos, que imagínate como los tengo después de viajar un mes de mochilera por China. He hecho miles de fotos, y sí, si quieres que te explique todo lo que he vivido en este maravilloso país, las tendrás que ver.
Hace cuatro días que llegué a Beijing y estos dos últimos en los que he estado sola he podido pensar y darme cuenta de todo lo que me ha pasado. Jo, no te lo vas a creer cuando te lo cuente...

Bueno, empiezo por el principio. Como te dije, mi idea era hacer Beijin-Xi’an sola en bicicleta en un mes, y después volver de Xi’an a Beijin en avión. Pero una vez in situ me di cuenta del alcance real de la proeza y me dije que tampoco hacía falta venirse a morir a China, así que, he alquilado varias veces bicicletas para pasearme por algún sitio en concreto, pero me he trasladado sobre todo en tren y en autobús, porque, en el fondo, como ya sabes, el objetivo de este viaje era realizar una especie de retiro espiritual para estar sola conmigo misma y reflexionar sobre mi vida. Necesitaba ordenar mis ideas y poner un punto y aparte en mi vida sentimental después de dejar a Rubén tras haberme liado con Nico por quincuagésima vez, a sabiendas de que me iba a volver a dejar tirada, como efectivamente ha pasado.

Este país es increíble, he caminado por la Gran Muralla, he descubierto los secretos que esconde la Ciudad Prohibida, he admirado las estatuas budistas excavadas en las cuevas de Yungang, he recorrido en bicicleta las adoquinadas callejuelas de la ciudad antigua de Pingyao, me he impregnado de misticismo en Taihuai y he hablado con un monje budista de reencarnación, he practicado kung fu en el Templo de Shaolin, me he extasiado en las maravillosas colinas de Song Shan, he visto amanecer en la montaña de Hua Shan, he contemplado el misterioso ejército de estatuas de terracota, he descubierto la verdadera deliciosa cocina china y sobre todo me he deleitado con los mil sabores de los mercados nocturnos ... pero todo eso ya te lo contaré cuando te enseñe las fotos. Lo que me muero por contarte ahora es que he conocido a alguien... Sí, yo venía aquí de viaje espiritual y no iba buscando nada, pero no he podido evitarlo, ha sido el destino... No es chino... No te lo vas a creer cuando te diga de donde es...

A quien ha conocido Claudia en su viaje espiritual, el miércoles...

miércoles, 13 de febrero de 2008

“Una convocatoria legal que permite faltar al trabajo”

El Periódico de Catalunya


Este es el titular de un artículo aparecido hoy en prensa, en el que se explica que mañana va a haber huelga de profesores y es un clarísimo ejemplo de la campaña de desprestigio que están llevando a cabo algunos medios de comunicación contra maestros y profesores en Cataluña desde que hace unos meses hemos expresado nuestro desacuerdo con las bases que se han propuesto para la nueva ley de educación catalana. Pero lo sangrante es que quienes la están llevando a cabo son los medios de comunicación supuestamente progresistas, aunque claro, en precampaña electoral, no es momento de andarse con progresismos, y resulta que los profesores, con nuestra queja, le estamos tocando las narices al PSC y al PSOE, partidos, que por cierto, yo voto habitualmente.

Acabo de enviar un mail a este periódico diciéndoles que este titular es malicioso y muy poco ético porque el significado implícito es: “los profesores, esos que trabajan tan poco y tienen tantas vacaciones, tienen una excusa legal para faltar mañana al trabajo”. A mí me van a quitar más de cien euros por faltar a mi trabajo y no está el horno para bollos hoy en día para ir perdiendo dinero, lo hago con toda mi conciencia democrática porque está en juego el futuro de la escuela pública en Cataluña, y digo Cataluña, no España, porque se trata de las bases para una futura ley catalana que han elaborado los políticos de nuestro gobierno catalán de izquierdas y que se presentará al Parlamento de Cataluña para ser aprobada. En el resto de España a nadie se le ha ocurrido presentar una propuesta semejante a esta, es más, en Andalucía acaban de aprobar con el consenso de todos una nueva ley andaluza de educación, en la que ni por asomo aparecen los aspectos que criticamos.

El documento que recoge las bases para la futura ley catalana de educación, que podéis leer aquí, apuesta claramente por la “concertación” de la educación. Un ejemplo literal del texto:

La Llei obrirà la possibilitat de formes de gestió indirecta de centres creats per l’Administració de la Generalitat, amb la intenció d’explorar fórmules que s’han demostrat viables en altres països i que preveuen el manteniment de la titularitat del centre per part de l’administració, mentre que entitats diverses s’encarreguen de la gestió del patrimoni i l’organització dels recursos." Página 17

Lo de “entitats diverses” tiene miga. ¿Qué entidades diversas pueden ser esas? ¿El “Carrefour”, por ejemplo, que, como son franceses, obligarán a los alumnos a que se hagan el bocadillo de baguette? ¿O el Mc Donalds, que les hará comer hamburguesas? Esto lo digo en cachondeo, por aquello de mejor reír que llorar, porque esto es para echarse a llorar directamente.

Y lo de “fòrmules que s’han demostrat viables en altres països”. ¿Qué países son estos que funcionan tan bien educativamente? ¿Pero no es Finlandia, ese país modelo a seguir con los mejores resultados escolares, donde más de un 90% de su escuela es pública? Lo básico para que una sociedad sea realmente igualitaria y democrática es ofrecer una educación pública de calidad. Pero eso cuesta dinero, y está claro que aquí no interesa gastárselo en eso.

Lo de la “concertacion” de la educación en Cataluña no es nada nuevo, esto ya viene de lejos, CIU ya lo hacía de manera muy sibilina, pero nunca se atrevieron a decir abiertamente que no les interesaba la escuela pública, fomentaban la concertada financiando por detrás, pero lo que nunca osaron fue proponer una ley. Pero, ahora viene el PSC, ese partido de izquierdas que voto yo porque se supone que defiende la igualdad y los valores democráticos en los que yo creo, y ellos sí que se atreven a proponerlo como ley. Claro que sí, hombre, con un par, lo que no se atreva la derecha a hacer, ya lo harán ellos, que además, ya tienen a sus medios de comunicación que se encargarán de desacreditar a los profesores por vagos.

Mañana os cuento más aspectos de esta futura ley sobre los que no estamos de acuerdo.

jueves, 7 de febrero de 2008

Body and Soul – Ser o no ser (IV) – Opción B

-... Echa la cabeza un poco más para atrás, Laura, que sino te chorrea el agua...
- Ay, sí, perdona... pero mira que es incómodo esto, Marina... ya podían poner algo acolchadito aquí en el borde del lavacabezas para que estuviera una más cómoda, que siempre tengo la impresión de que me voy a desnucar...
- Vale... cuando venga el comercial ya le preguntaré si tienen algún lavacabezas con cojincillo...
- Oye, y sino, dile que lo inventen, que el cliente es lo primero....Pues lo que te decía, ¿has hablado con Claudia últimamente?
- No, no la he visto desde el día que quedamos para que nos enseñara las fotos del viaje.
- Te voy a contar una cosa, pero que quede entre tú y yo.... Claudia está fatal... no te lo vas a creer cuando te lo cuente...
- ¿Qué ha pasado...?
- Que está embarazada... .
- ...
.. pero cree que no de Rubén...
-¡Quéeee!
- ... sino de Nico....
-¡Pero qué me dices!
- Te lo juro...
- Pero... ¡de dónde ha salido éste ahora, si hacía un montón que no se sabía nada de él!
- Pues ya ves... Parece ser que cuando se enteró de que Claudia se había casado, la llamó inmediatamente...
-... es que no la puede dejar en paz, es como el perro del hortelano...
- ... no, no la puede dejar tranquila... él tenía que demostrar que ella siempre va a estar a sus pies, aunque se haya casado, así que, hizo su reaparición estelar, con su actitud ambigua de siempre y se acabaron liando...
-... qué fuerte, no me lo puedo creer que ella caiga una y otra vez en el juego de este tío que parece que disfrute humillándola... ¿Y qué va a hacer ahora?
- Agárrate, que ahora viene lo peor, si es que puede ser peor... Le ha dicho a Nico que cree que está embarazada de él, y él se la ha quitado de encima sin miramientos, le ha dicho que aborte porque no piensa tener una relación estable con ella y aún menos tener un hijo con ella...
- ¿Pero está segura de que no es de Rubén?
- Bueno, saberlo al cien por cien, tampoco lo sabe... Así que, no sabe qué hacer... de hecho, esto ha sido un golpe muy grande y ahora está totalmente desequilibrada... fíjate que me dijo que estaba pensando tener el bebé sin contarle nada de esto a Rubén y ponerle Nico si era niño, porque, total, el otro era el hombre de su vida ...
- Uy, yuyuy, se ha vuelto loca...
- Sí, sí, de atar... Ahora está bajo el efecto del choc por todo lo que ha pasado, espero que recupere la cordura cuando hayan pasado unos días... Esta noche la voy a llamar otra vez...
-... yo tengo una duda...
- ¿Cual...?
- Bueno... ya sabemos que Claudia con Rubén, mal no es que esté, pero tampoco se le ve súper feliz con él... Lo que me pregunto yo es, ¿seguiría cayendo con Nico si estuviera con alguien de quien estuviera realmente enamorada?
- ... Buena pregunta esa... Véte tú a saber... Oye, por cierto, y lo tuyo con el casado... finito, ¿no?
- Sí, sí, finito... pero hoy no tengo ganas de hablar de ello... Y tú, ¿qué? Que hace tiempo que no te cuentas nada...
- No, es que no hay nada que contar...
- ¿Rian de rian...?
- Rian de rian...Es que, no te lo he contado aún, pero he decidido vivir en un estado de ataraxia...
- ¿Ata-qué?..
- A-ta-ra-xia...

domingo, 3 de febrero de 2008

Body and Soul - Ser o no ser (IV) – Opción A

Para la continuación de la historia de Claudia y Rubén he pensado proponeros dos versiones y que vosotros elijáis cómo queréis que prosiga. Así que, hoy publico la Opción A, en la que Cludia y Rubén rompen y el miércoles la Opción B, en la que siguen juntos, y entonces pondré la encuesta para que votéis.
Sus destinos están en vuestras manos.

-... Echa la cabeza un poco más para atrás, Laura, que sino te chorrea el agua...
- Ay, sí, perdona... pero mira que es incómodo esto, Marina... ya podían poner algo acolchadito aquí en el borde del lavacabezas para que estuviera una más cómoda, que siempre tengo la impresión de que me voy a desnucar...
- Vale... cuando venga el comercial ya le preguntaré si tienen algún lavacabezas con cojincillo...
- Oye, y sino, dile que lo inventen, que el cliente es lo primero....Bueno, volvamos a lo que estábamos. ¿Qué no te has enterado de lo de Claudia?
- No, hace días que no la veo, ¿qué ha pasado....?
- Uy, está fatal... lo ha dejado con Rubén.
- ¿Sí? No si, era de esperar...No se la veía feliz. ¿Y cómo ha sido?
- Pues, de la peor manera posible, ha reaparecido “él”...
- No...
-Sí....
- No me digas que ha vuelto a aparecer Nico...
- Te lo juro...
- Pues no hace falta que me cuentes más, a ella se le ha ido la cabeza... seguro...
- Exacto...
- Bueno, me imagino como ha sido la historia, otra vez lo mismo de siempre... pero cuéntamela...
- Pues eso, como tú bien has dicho, ella no estaba bien con Rubén, por muy buen tío que sea, mira, el amor no se puede forzar, o hay o no hay... Y entonces, hizo su reaparición estelar Nico, que llevaba unos meses desaparecido en combate, como hace siempre, que sólo llama a Claudia cuando necesita algo de ella o cuando ella pasa de él, y él siempre tiene ese comportamiento suficientemente ambiguo para darle las justas expectativas sin manifestarse del todo...
-... y seguro que ella se acabó declarando por enésima vez, ¿no?
- Por enésima, sí... Oye, ¿no me estás cortando mucho?... A ver si luego me va a quedar la cabeza como una escarola...
- ¿Yo te he dejado la cabeza alguna vez como una escarola....?
- Nunca. Por eso te soy incondicional.
- Bueno, pues confía en mí . Y volviendo a Claudia. ¿Y cómo que no me ha llamado para contármelo?
- Porque está destrozada. Lo ha dejado con Rubén y se siente gilipollas integral por haber vuelto a caer en el juego de Nico.
- La llamaré esta noche... O no... me voy a pasar por su casa cuando cierre y llevaré una pizza y una botella de lambrusquito para emborracharnos...
- Pues sí, eso le va a gustar y le va a ir bien...Bueno, mira, en el fondo, igual no ha estado mal que apareciera Nico, porque está claro que con Rubén no estaba bien pero no se decidía a dejarlo. Y bueno, esto ya se le pasará...Y quién sabe, a lo mejor ésta ya es la última vez que cae con Nico... digo yo que tendrá que haber una última...
- Pues sí, a ver si es la última... estas historias que no se acaban nunca...
- Oye, y lo tuyo con el casado... finito, ¿no?
- Sí, sí, finito... pero hoy no tengo ganas de hablar de ello... Y por cierto, ¿y tú qué? Que hace tiempo que no te cuentas nada sentimental...
- No, es que no hay nada que contar...
- ¿Rian de rian...?
- Rian de rian...Es que, no te lo he contado aún, pero he decidido vivir en un estado de ataraxia...
- ¿Ata-qué?..
- A-ta-ra-xia... Es que, el último libro de autoayuda que me he leído me ha abierto los ojos y he visto la luz, ahora ya sé qué camino tengo que seguir para encontrar la felicidad...
- Pues cuéntamelo, que yo estoy buscando lo mismo...
- Mira, consiste en alcanzar un estado de equilibrio emocional en el que una no espera nada de esta vida, no desea nada y deja que ocurran las cosas sin más, no se deja llevar por las pasiones, que sólo conducen a la frustración, y así, con la neutralidad emocional, se logra la felicidad.
- Pues no sé yo si te veo a ti así de neutra...
- Bueno, yo lo voy a intentar, que no sé si lo voy a poder poner en práctica realmente, porque esta pasividad va en contra de mi mismidad más intrínseca, pero a mí el libro me ha convencido y yo lo voy a probar... que no sea por no intentarlo...
- Pues nada, ya me contarás, si lo consigues, yo también me hago ataráxica o como se diga...
- Bueno, lo de la ataraxia no sé si lo conseguiré, pero desde hace un tiempo sí que en cuestión de hombres he optado por mirar los toros desde la barrera... Y claro, de tanto mirarlos, al final les acabo sacando demasiados defectos a todos, aunque yo tenga más defectos que nadie... Y por eso no me como un rosco desde hace tiempo, pero también estoy más tranquila...
- Será también que no ha aparecido nadie que te guste de verdad...
- Pues sí, también será... Y mientras tanto, me he comprado el cojín ese de IKEA en forma de corazón y duermo abrazada a él, y algunas mañanas, en ese primer instante al despertarse que una aún está entre la realidad y el sueño he tenido la sensación de que me despertaba abrazada a alguien... Ya ves tú con qué poco se conforma una...
- Qué remedio... Pero nena, mira qué guapa que estás... si es que, tienes unos rizos preciosos...

lunes, 28 de enero de 2008

Carnevale

miércoles, 23 de enero de 2008

Reciclaje en casa

Como últimamente me estáis ayudando mucho en mis quehaceres domésticos, os quería comentar otro tema que me quita el sueño.

A mí lo que me gustaría saber es si todo el mundo tiene en su casa tanta parafernalia con las basuras como yo o si tenéis alguna manera mejor de organizaros. Yo estoy muy concienciada con el medio ambiente y con el cambio climático, pero claro, es que en mi casa tengo una central de reciclaje que me apabulla, porque, además de la separación sagrada de papel, vidrio y envases, luego están todas esas cositas con las que no sé qué hacer como: papel plastificado (quién se inventaría esta combinación demoníaca), los kleenex sucios, las compresas, los cartuchos de tinta, los aparatos electrónicos, los espráis... Hay cosas, como los cartuchos de tinta y los espráis, que los guardo durante un tiempo en una quinta o sexta bolsa que pongo en la cocina con la idea de llevarlas (algún día) al camión ese de reciclaje que pasa una vez a la semana por mi barrio, pero me acabo cansando de verlos amontonarse y finalmente los tiro a la basura normal. (Perdón, perdón, perdón...). Además, alguien me dijo una vez que los envases a los que se les quedan restos de comida enganchados hay que enjuagarlos un poquillo, por ejemplo, el plástico del paté o la terrina de la mantequilla. Y yo, tengo que admitir que pese a mi conciencia ecológica, me da muchísima pereza hacer esto... vamos... que no lo hago... Aunque, eh, sí que le quito las grapas al papel, en eso sí que me entretengo...Y se me olvidaban las pilas y los medicamentos, que hay muchos sitios donde llevarlos, pero también hay que tener una basura para ellos en casa, o sea, ya nos vamos a la séptima u octava bolsa.

Yo es que, entre las basuras, la garrafa de agua y la garrafa de aceite del pueblo, ya no quepo en la cocina.

Pero, aún hay más...
Espero que no me miréis mal (o peor) después de esto... A ver, yo pongo religiosamente el aceite de cocinar usado en un botecito de cristal, pero, cuando ya tengo dos llenos y voy a empezar un tercero, me admito a mí misma que no lo voy a ir a llevar al punto verde, y lo acabo tirando por el desagüe. Sí, ya sé que esto es lo peor y que arderé en el infierno por ello...

Y vosotros, ¿qué demonios hacéis con las basuras...? ¿Vosotros lleváis el aceite? ¿Enjuagáis los envases? ¿Quitáis las grapas al papel?

domingo, 20 de enero de 2008

Seguimos con las pinzas (II)

Como veo que el tema de las pinzas ha desatado tantas pasiones, y no sólo en mi persona, he decidido probarlas hoy empíricamente según las respuestas que vosotros me habéis dado.

Tras buscar en balde el lugar de mi alma donde se halla mi desazón para poder arrancarla, probé la aptitud del artilugio en otro menester más mundano e intenté depilarme, empresa igualmente infructuosa comparable a querer arrancarse un pelo con los dedos llevando guantes.

Seguidamente, intenté utilizarlas con el pescado, nuestra hipótesis principal, y ya os podéis imaginar la alegría y el alboroto que sentí al comprobar que efectivamente eran idóneas para sacar las tan fastidiosas espinas.


De igual manera, comprobé que eran aptas para llevarse la comida a la boca, conque, a ver si a lo tonto a lo tonto hemos hecho un descubrimiento y vamos a tener que patentar la idea y vendérsela a los japoneses para comer sushi.

Sintiéndolo mucho, no he tenido el valor suficiente para experimentar su eficacia como arranca-espinas-clavadas-en-la-garganta. Sí, soy una cobarde.

Para lo que también sirven es para taparse la nariz en caso de malos olores, y para pinzarse la oreja, por ejemplo, cuando uno está aburrido en casa mirando la tele...


miércoles, 16 de enero de 2008

Más Reyes (Pinzas I)

Mon dié, mon dié... qué dura es la rentrée...

Bueno, pues, siguiendo con el tema de los regalos de Reyes (sí, ya veis que en este momento tengo poca cosa interesante que contar...), además de la fabulosa máquina de pan, he recibido otros estupendos regalos, y en especial uno que me tiene intrigada, para el que pido vuestra inestimable e impagable colaboración. Y es que, en la pescadería a la que voy normalmente me regalaron esto que veis en la foto, que ignoro lo que es y para lo que sirve, me lo dieron envuelto, así que, no pude preguntar, aunque la verdad es que yo soy la típica a la que le regalan algo que no tiene ni la más remota idea de lo que es y dice :"Ah, qué guay... precisamente quería comprarme uno de estos...". Así que, seguramente tampoco lo habría preguntado...
Son una especie de pinzas de madera, si me las han regalado en la pescadería, ¿digo yo que serán para comer pescado o marisco...? ¿O no tiene nada que ver? Qué ignorante que soy...
Vivo sin vivir en mí, espero que alguien me arranque esta desazón.

domingo, 13 de enero de 2008

Pan rico

Tengo que haceros partícipes de una novedad gastronómica en mi vida que anima el desayuno en mis madrugones, y es que me han traído los Reyes esta máquina que hace estos panes tan ricos.


jueves, 10 de enero de 2008

Body and Soul - Ser o no ser (III)

-Ya estamos...¿Qué es lo que no tienes claro?
- Me vas a matar... No sé qué me pasa... es muy buen tío, pero... no sé... no sé si es que soy imbécil y no soy capaz de ver lo que tengo delante y sólo me vuelvo loca por los tíos que no debo....
- Pero a ver, ¿qué problema hay?
- Pues mira, al principio yo me sentía muy relajada con él, pero ahora me frustra un poco que sea tan tranquilo y tan poco hablador... Y luego, él tiene una filosofía de la vida que su lema podría ser “como no se puede cambiar nada, para qué preocuparse por las cosas”. Y claro, es que le cuentas cualquier problema, del trabajo por ejemplo, y su respuesta es siempre que pase y no me agobie. Y bueno, no sé, tampoco creo que me agobie, simplemente le cuento lo que me ocurre. O a lo mejor sí me agobio, no sé, ya dudo de todo, quizá debería aprender a pasar de todo como él... Total, que últimamente cuando estoy con él, ya no me siento relajada, sino apagada...
- Pero, ¿tú qué sientes por él...?
- Pues eso, que es muy buen tío, que está por mí...
- Eso de que es muy buen tío, ya me lo has dicho unas cuantas veces, ¿pero tú estás enamorada o no?
-.... no lo sé...
- ¿No te gusta cómo es..?
- A ver, no es que no me guste como es...Lo que te decía antes, que no sé si es que no soy capaz de ver lo que tengo delante o....que quizá él no es para mí...no lo sé... eso de que los polos opuestos se atraen, pues sí, pero no sé si es lo mejor... no lo sé...
- Bueno, os estáis conociendo... os estáis adaptando el uno al otro... ¿no?
- Sí....Creo que me como demasiado la olla, quizá debería pensar menos y todo sería más sencillo...A lo mejor es lo que tú dices, que tengo que encontrar mi lugar... Si el problema lo tengo yo, no él...
-Tráetelo un día que lo conozca.
-Sí, eso haré, a ver qué te parece a ti...
- Qué bien te queda el caoba a la cara, nena... El de la lijadora se va a quedar flipao cuando te vea...
- Sí, porque además, es de los que se dan cuenta cuando te pones guapa...
- Jo tía, pues si para ti no te gusta, preséntamelo a mí...

martes, 8 de enero de 2008

Body and Soul - Ser o no ser (II)


- ¿Y qué fue lo primero para lo que quedasteis?
- La primera vez que quedamos fue para hacer fotos por el centro, y estuvimos más de dos horas. Yo me había dado cuenta, por supuesto, pero me hice la longui y él también... Al cabo de unos días, quedamos en mi casa para restaurar los muebles de mi abuela, y ahí ya había una tensión que no veas, ese día estábamos súper nerviosos los dos. Él se trajo la lijadora, y para lijar nos tuvimos que poner hasta gafas protectoras y mascarilla, no te lo pierdas. Aunque esto nos fue bien para rebajar un poco la tensión, estábamos tan ridículos que nos entraba la risa tonta....Porque claro, es que en casa no es como por la calle, hay una intimidad que corta mucho, y además, había roces... Que el tío no es pulpo ni nada eh, no no... pero claro había más proximidad, y por ejemplo, me tuvo que coger la mano una cuantas veces para que yo agarrara bien la lijadora, porque como estaba nerviosa, estaba un poco torpe y no la controlaba...
- Claro, claro...
- La semana siguiente volvimos a quedar, y seguimos en la misma tónica, por la calle más tranquilos, y en mi casa un poco nerviosos y cortados, pero bien. Y luego, estuvimos dos semanas sin vernos en navidad, y yo ya esos días me di cuenta que pensaba más de la cuenta en él...
- ¿Y cómo no me contaste nada cuando viniste en navidad...?
- No sé... mira, tontería... un poco por superstición supongo...Bueno, pues, la primera vez que nos vimos tras las vacaciones, fue para hacer fotos por Barcelona, y se notaba que los dos teníamos muchas ganas de vernos. De hecho, nos fuimos por la mañana y acabamos cenando juntos y estuvimos tonteando todo el día. Pero lo fuerte fue el día que tocó en mi casa... Teníamos que barnizar la mesa. Tú imagínate la escena: él detrás de mí, prácticamente encima, cogiéndome la mano, enseñándome como tenía que extender bien el barniz con la brocha sobre el tablero de la mesa. Yo estaba cardiaca perdida y no sabía ni lo que me estaba diciendo, a él le temblaba la voz y la mano mientras me hablaba, y claro, nos acabamos enrollando...
- ¿Con la mascarilla y las gafas puestas...?
- No mujer, para barnizar no hacía falta, eso sólo fue el día que lijamos...
- Tía, no había pensado nunca que la restauración podía ser tan sensual...
- Sí, sí, las manualidades dan mucho juego, sino, acuérdate de Ghost...Y bueno, desde entonces, llevamos un mes y medio viéndonos...
- ¿Y qué tal os va?
- El tío es muy majo, muy buena persona, muy inteligente, muy tranquilo...Con él todo es como muy sencillo... está mucho por mí...
-Tía, pues me alegro un montón, porque esto tiene buena pinta, ¿no?
-Pues....
-¿Pues qué...?
-Tía... que no sé qué me pasa... pero no lo tengo claro....

Lo que no tiene claro Claudia, el viernes...